Grandes logros 2021
© WWF Colombia

Nos complace compartirles los logros más significativos de este 2021, que no hubieran sido posibles sin todos ustedes: la enorme red de aliados, amigos y donantes que creen en lo que hacemos y apoyan nuestro trabajo.

Los invitamos a leer con detenimiento estos importantes pasos, que para nosotros son una de puerta de entrada para empezar con toda la energía 2022 y la década en la que estamos todos llamados a actuar con decisión, en colaboración, integralidad y valentía para revertir la pérdida de naturaleza.

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Sandra Valenzuela 

Directora Ejecutiva WWF Colombia

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AGUA DULCE

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Tuvimos la oportunidad de fortalecer nuestro trabajo en torno a la conservación y uso sostenible del agua y su biodiversidad

Este año, pese a las limitaciones que tuvimos que enfrentar debido a la pandemia, tuvimos la oportunidad de fortalecer nuestro trabajo en torno a la conservación y uso sostenible del agua y su biodiversidad, aunando esfuerzos con diferentes aliados. En el sitio Ramsar Estrella Fluvial Inírida, en donde trabajamos por la conservación del nacimiento del gran Orinoco y la gobernanza territorial de las comunidades locales hace más de 10 años, publicamos el Plan de Manejo Ambiental del sitio Ramsar, y los avances de su implementación por parte de las comunidades locales y todos los socios clave.

Más al Norte, en la región Caribe, este 2021 marcó un hito para la Plataforma de Custodia del Agua (PCA) de los ríos Frío y Sevilla -un espacio creado para promover la unión y articulación de los actores de la región para la protección de sus fuentes hídricas con nuestro apoyo-, pues fue el momento de llevar los diálogos y la planeación previa a acciones concretas.

En mayo, las 19 instituciones pioneras de la Plataforma refrendaron su compromiso y otras 11 entidades y organizaciones comunitarias decidieron sumarse a esta iniciativa. Además, iniciaron los primeros proyectos de acción colectiva como el de “Restauración en el corregimiento de San Pedro de la Sierra” que busca recuperar 30 hectáreas en las microcuencas Palmichal y Guandusaca tributarias del río Frío, en su primera fase. En este proceso surgió un vivero comunitario, liderado por la Fundación Mujeres Rurales Construyendo Futuro, encargadas de propagar las especies nativas que se utilizarán en el proceso de restauración.

Así mismo, gracias a una nueva alianza con la Embajada del Reino de los Países Bajos, pudimos realizar el primer encuentro de intercambio de experiencias en torno a la gestión del agua entre los sectores productivos de banano, café y palma de aceite, principalmente. Y con el apoyo de WWF Alemania, avanzamos en una iniciativa de manejo integral de residuos sólidos.

Este año, pese a las limitaciones que tuvimos que enfrentar debido a la pandemia, tuvimos la oportunidad de fortalecer nuestro trabajo en torno a la conservación y uso sostenible del agua y su biodiversidad, aunando esfuerzos con diferentes aliados. En el sitio Ramsar Estrella Fluvial Inírida, en donde trabajamos por la conservación del nacimiento del gran Orinoco y la gobernanza territorial de las comunidades locales hace más de 10 años, publicamos el Plan de Manejo Ambiental del sitio Ramsar, y los avances de su implementación por parte de las comunidades locales y todos los socios clave.

Más al Norte, en la región Caribe, este 2021 marcó un hito para la Plataforma de Custodia del Agua (PCA) de los ríos Frío y Sevilla -un espacio creado para promover la unión y articulación de los actores de la región para la protección de sus fuentes hídricas con nuestro apoyo-, pues fue el momento de llevar los diálogos y la planeación previa a acciones concretas.

En mayo, las 19 instituciones pioneras de la Plataforma refrendaron su compromiso y otras 11 entidades y organizaciones comunitarias decidieron sumarse a esta iniciativa. Además, iniciaron los primeros proyectos de acción colectiva como el de “Restauración en el corregimiento de San Pedro de la Sierra” que busca recuperar 30 hectáreas en las microcuencas Palmichal y Guandusaca tributarias del río Frío, en su primera fase. En este proceso surgió un vivero comunitario, liderado por la Fundación Mujeres Rurales Construyendo Futuro, encargadas de propagar las especies nativas que se utilizarán en el proceso de restauración.

Así mismo, gracias a una nueva alianza con la Embajada del Reino de los Países Bajos, pudimos realizar el primer encuentro de intercambio de experiencias en torno a la gestión del agua entre los sectores productivos de banano, café y palma de aceite, principalmente. Y con el apoyo de WWF Alemania, avanzamos en una iniciativa de manejo integral de residuos sólidos.

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ÁREAS PROTEGIDAS

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Colombia cuenta con una nueva política pública del Sistema Nacional de Áreas Protegidas



Pablo Mejía/ WWF Colombia

Desde este año el país cuenta con
una nueva política pública del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), que será la hoja de ruta para el manejo efectivo y la conservación de este patrimonio de todos los colombianos durante la próxima década. Esta política es una meta por la que, durante dos años, trabajamos (como ejecutores del proyecto GEF SINAP, apoyado por el BID) junto al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), Parques Nacionales Naturales de Colombia y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD. 

 

Su proceso de construcción tuvo detrás esfuerzos tan importantes como la habilitación de tres consultas públicas y la convocatoria de cerca de mil colombianos que trabajan, viven y se relacionan permanente con las áreas protegidas. Este culminó en octubre con la aprobación del CONPES y el lanzamiento en la Tercera Reunión de Presidentes del Pacto de Leticia.  La Política, busca que en las áreas protegidas se revierta la curva de pérdida de biodiversidad, se garantice la conectividad ambiental y social de los ecosistemas, se mejore la planificación y el manejo,  y se genere mayor equidad entre quienes trabajan por su conservación y quienes se benefician de ellas. La nueva política será posible gracias al programa Herencia Colombia que funcionará como su mecanismo financiero.

 

También celebramos el lanzamiento de la Guía para la Planificación del Manejo de las áreas protegidas del SINAP Colombia, un documento que propone un estándar para que todas las categorías del SINAP, ese que comprende 30 millones de hectáreas (alrededor del 16% de la superficie terrestre y cerca del 14% de la cobertura marina del país), hagan una planificación y un manejo efectivo del patrimonio natural y cultural de los colombianos.

 



Pablo Mejía/ WWF Colombia

Desde este año el país cuenta con
una nueva política pública del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), que será la hoja de ruta para el manejo efectivo y la conservación de este patrimonio de todos los colombianos durante la próxima década. Esta política es una meta por la que, durante dos años, trabajamos (como ejecutores del proyecto GEF SINAP, apoyado por el BID) junto al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), Parques Nacionales Naturales de Colombia y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD. 

 

Su proceso de construcción tuvo detrás esfuerzos tan importantes como la habilitación de tres consultas públicas y la convocatoria de cerca de mil colombianos que trabajan, viven y se relacionan permanente con las áreas protegidas. Este culminó en octubre con la aprobación del CONPES y el lanzamiento en la Tercera Reunión de Presidentes del Pacto de Leticia.  La Política, busca que en las áreas protegidas se revierta la curva de pérdida de biodiversidad, se garantice la conectividad ambiental y social de los ecosistemas, se mejore la planificación y el manejo,  y se genere mayor equidad entre quienes trabajan por su conservación y quienes se benefician de ellas. La nueva política será posible gracias al programa Herencia Colombia que funcionará como su mecanismo financiero.

 

También celebramos el lanzamiento de la Guía para la Planificación del Manejo de las áreas protegidas del SINAP Colombia, un documento que propone un estándar para que todas las categorías del SINAP, ese que comprende 30 millones de hectáreas (alrededor del 16% de la superficie terrestre y cerca del 14% de la cobertura marina del país), hagan una planificación y un manejo efectivo del patrimonio natural y cultural de los colombianos.

 

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ESPECIES

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Especies emblemáticas como el delfín de río, el jaguar y el oso de anteojos estuvieron en el centro de nuestro trabajo en 2021


Pablo Mejía/ WWF Colombia

Especies emblemáticas como el delfín de río, el jaguar y el oso de anteojos estuvieron en el centro de nuestro trabajo en 2021. Después de más de un año de pandemia, y de superar los enormes desafíos que representó seguir haciendo conservación desde la virtualidad, volvimos a la investigación en campo y logramos importantes hitos en Colombia y la región en los esfuerzos de protección del delfín de río. Como parte de la Iniciativa de Delfines de Río de Suramérica (SARDI, por su sigla en inglés e integrada por las organizaciones Faunagua, Fundación Omacha, Prodelphinus, Solinia, el Instituto Mamirauá, el Instituto Aqualie y WWF), participamos en expediciones que recorrieron 2.816 kilómetros por los ríos de la Amazonia y Orinoquia en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

En Colombia y junto a Fundación Omacha, hicimos la Expedición Guaviare 2021 en la que logramos que 20 investigadores se embarcaran en un viaje de 10 días por el río para analizar el estado de abundancia de sus delfines. Recorrimos 410 kilómetros en un tramo que durante décadas estuvo vetado para la ciencia por cuenta del conflicto armado. Allí, observamos 188 delfines rosados, Inia geoffrensis, e instalamos un nuevo transmisor satelital en una hembra.


@camilodiazphotography / WWF Colombia

Y para cerrar el año, también como parte del trabajo de SARDI, realizamos la Expedición Guainía 2021, un recorrido de 27 expedicionarios por el río del mismo nombre y su paso hacia el río Negro. El equipo logró observar 36 delfines, incluyendo dos crías.

Este año el jaguar también fue protagonista. Promovimos la campaña #ReyJaguar, en colaboración con las otras oficinas de WWF en América Latina, en la que pedimos a 14 gobiernos cumplir con el Plan Jaguar 2030.



Asimismo, continuamos nuestro trabajo junto al Resguardo Indígena Predio Putumayo, ubicado en la Amazonia, y, en colaboración con la comunidad, creamos materiales educativos relacionados con este felino mientras avanzamos en el fortalecimiento de capacidades junto a algunos abuelos y jóvenes indígenas del pueblo Murui-Muina.



Este año nos dejó recuerdos inolvidables del oso de anteojos, gracias a nuestro trabajo permanente con Parques Nacionales Naturales en distintas áreas protegidas del país. En febrero, por ejemplo, nos llegaron imágenes emocionantes y relatos sobre el encuentro entre un grupo de guardaparques del Parque Nacional Natural Las Hermosas - Gloria Valencia de Castaño, y un ejemplar majestuoso. A este encuentro se sumó otro en junio en la misma área protegida. Ambos avistamientos fueron posibles gracias al programa de monitoreo de danta de páramo y oso andino que, desde 2018, adelantan WWF Colombia, Parques Nacionales e ISAGEN.

En abril, nos encontramos nuevamente con un oso de anteojos durante la expedición que hicimos al Parque Nacional Natural Cordillera de los Picachos (Caquetá), junto a la Fundación la Palmita, un grupo de exguerrilleros de las Farc y distintas organizaciones locales para hacer el inventario de especies más completo de esa área protegida.

El oso de anteojos, por su carácter de especie sombrilla, es clave para la conservación de ecosistemas y de un sin número de especies que habitan los lugares por los que él se mueve. Por eso nos alegramos cada vez que tenemos noticias suyas. ¡Esperamos poder recibir muchas de estas en 2022!


Pablo Mejía/ WWF Colombia

Especies emblemáticas como el delfín de río, el jaguar y el oso de anteojos estuvieron en el centro de nuestro trabajo en 2021. Después de más de un año de pandemia, y de superar los enormes desafíos que representó seguir haciendo conservación desde la virtualidad, volvimos a la investigación en campo y logramos importantes hitos en Colombia y la región en los esfuerzos de protección del delfín de río. Como parte de la Iniciativa de Delfines de Río de Suramérica (SARDI, por su sigla en inglés e integrada por las organizaciones Faunagua, Fundación Omacha, Prodelphinus, Solinia, el Instituto Mamirauá, el Instituto Aqualie y WWF), participamos en expediciones que recorrieron 2.816 kilómetros por los ríos de la Amazonia y Orinoquia en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

En Colombia y junto a Fundación Omacha, hicimos la Expedición Guaviare 2021 en la que logramos que 20 investigadores se embarcaran en un viaje de 10 días por el río para analizar el estado de abundancia de sus delfines. Recorrimos 410 kilómetros en un tramo que durante décadas estuvo vetado para la ciencia por cuenta del conflicto armado. Allí, observamos 188 delfines rosados, Inia geoffrensis, e instalamos un nuevo transmisor satelital en una hembra.


@camilodiazphotography / WWF Colombia

Y para cerrar el año, también como parte del trabajo de SARDI, realizamos la Expedición Guainía 2021, un recorrido de 27 expedicionarios por el río del mismo nombre y su paso hacia el río Negro. El equipo logró observar 36 delfines, incluyendo dos crías.

Este año el jaguar también fue protagonista. Promovimos la campaña #ReyJaguar, en colaboración con las otras oficinas de WWF en América Latina, en la que pedimos a 14 gobiernos cumplir con el Plan Jaguar 2030.



Asimismo, continuamos nuestro trabajo junto al Resguardo Indígena Predio Putumayo, ubicado en la Amazonia, y, en colaboración con la comunidad, creamos materiales educativos relacionados con este felino mientras avanzamos en el fortalecimiento de capacidades junto a algunos abuelos y jóvenes indígenas del pueblo Murui-Muina.



Este año nos dejó recuerdos inolvidables del oso de anteojos, gracias a nuestro trabajo permanente con Parques Nacionales Naturales en distintas áreas protegidas del país. En febrero, por ejemplo, nos llegaron imágenes emocionantes y relatos sobre el encuentro entre un grupo de guardaparques del Parque Nacional Natural Las Hermosas - Gloria Valencia de Castaño, y un ejemplar majestuoso. A este encuentro se sumó otro en junio en la misma área protegida. Ambos avistamientos fueron posibles gracias al programa de monitoreo de danta de páramo y oso andino que, desde 2018, adelantan WWF Colombia, Parques Nacionales e ISAGEN.

En abril, nos encontramos nuevamente con un oso de anteojos durante la expedición que hicimos al Parque Nacional Natural Cordillera de los Picachos (Caquetá), junto a la Fundación la Palmita, un grupo de exguerrilleros de las Farc y distintas organizaciones locales para hacer el inventario de especies más completo de esa área protegida.

El oso de anteojos, por su carácter de especie sombrilla, es clave para la conservación de ecosistemas y de un sin número de especies que habitan los lugares por los que él se mueve. Por eso nos alegramos cada vez que tenemos noticias suyas. ¡Esperamos poder recibir muchas de estas en 2022!

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MECANISMOS FINANCIEROS

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Celebramos el lanzamiento oficial del programa Herencia Colombia HeCo


© Giovanny Pulido

Asegurar la permanencia de las áreas protegidas hace parte del ADN de WWF. Por eso, este año celebramos el lanzamiento oficial del programa Herencia Colombia HeCo. En un gran paso para la conservación del patrimonio natural del país, en octubre el gobierno reafirmó su compromiso con esta estrategía que hará posible la implementación la nueva política de áreas protegidas del país, y en la que hemos apoyado desde sus inicios.

Herencia Colombia busca garantizar los beneficios que generan las áreas protegidas para nuestra supervivencia y fortalecer la gobernanza territorial. El principal objetivo del programa es la financiación a largo plazo de 20 millones de hectáreas de áreas protegidas y paisajes de conservación incrementando la cobertura, manejo efectivo y gobernabilidad del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Colombia (SINAP) y otras estrategias de conservación. Adicionalmente, busca promover paisajes sostenibles como espacios de inclusión y construcción de paz que generen oportunidades para el bienestar humano en el contexto de cambio climático.

HeCo es posible gracias al liderazgo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y Parques Nacionales en alianza con WWF, WCS, Patrimonio Natural, CI y la Fundación Gordon and Betty Moore y el apoyo de donantes y cooperantes como UE- FAO, KFW, GEF - BM Corazón de la Amazonía, Andes Amazon Fund, entre otros.


© Giovanny Pulido

Asegurar la permanencia de las áreas protegidas hace parte del ADN de WWF. Por eso, este año celebramos el lanzamiento oficial del programa Herencia Colombia HeCo. En un gran paso para la conservación del patrimonio natural del país, en octubre el gobierno reafirmó su compromiso con esta estrategía que hará posible la implementación la nueva política de áreas protegidas del país, y en la que hemos apoyado desde sus inicios.

Herencia Colombia busca garantizar los beneficios que generan las áreas protegidas para nuestra supervivencia y fortalecer la gobernanza territorial. El principal objetivo del programa es la financiación a largo plazo de 20 millones de hectáreas de áreas protegidas y paisajes de conservación incrementando la cobertura, manejo efectivo y gobernabilidad del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Colombia (SINAP) y otras estrategias de conservación. Adicionalmente, busca promover paisajes sostenibles como espacios de inclusión y construcción de paz que generen oportunidades para el bienestar humano en el contexto de cambio climático.

HeCo es posible gracias al liderazgo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y Parques Nacionales en alianza con WWF, WCS, Patrimonio Natural, CI y la Fundación Gordon and Betty Moore y el apoyo de donantes y cooperantes como UE- FAO, KFW, GEF - BM Corazón de la Amazonía, Andes Amazon Fund, entre otros.

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INFRAESTRUCTURA

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Apoyamos el desarrollo y lanzamiento de los Lineamientos de Infraestructura Verde Vial


FCDS 

El desarrollo de nuevas vías en zonas estratégicas como la Amazonia requiere criterios de planificación y alternativas para mitigar o compensar los impactos negativos que esta infraestructura genera. Por eso, este año apoyamos el desarrollo y lanzamiento de los Lineamientos de Infraestructura Verde Vial (LIVV), un documento que incluye una serie de criterios ambientales, sociales y de ingeniería para orientar el desarrollo de vías que protejan los bosques y su biodiversidad, especialmente en zonas de alta sensibilidad ambiental como la Amazonia.


Esta guía fue posible gracias al trabajo conjunto con el Ministerio de Transporte, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible, (FCDS).

Desde su lanzamiento, los lineamientos han sido difundidos en varios espacios dentro del sector político-financiero, lo que ha propiciado su inclusión dentro de varios instrumentos usados actualmente para la licitación de carreteras, entre estos, los apéndices técnicos de factibilidad de los proyectos adjudicados por la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI); los documentos CONPES 4021 y 4010 del Control a la deforestación y al Programa Vías para la legalidad y la reactivación, formulados por el Consejo Nacional de Política Económica y Social, y los lineamientos utilizados por el Instituto Nacional de Vías (INVIAS) para el diseño y planeación de futuros proyectos viales en varias regiones del país. Asi mismo, esta guía fue presentada en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021 (COP26), un espacio en el que se fortalecieron los compromisos gubernamentales para el desarrollo vial sostenible en el país.

Actualmente, en la vía San José-Retorno, en el departamento del Guaviare, se desarrolla el primer piloto de estos lineamientos, con el apoyo de la Fundación Moore y el liderazgo técnico de FCDS. Este es un gran aporte a la conservación de la región, pues se trata del tercer departamento más deforestado del país, según el más reciente reporte del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam). Este piloto se encuentra en su etapa final, y ya se están planeando las estrategias para manejar de la mejor manera posible los impactos encontrados en los análisis ambientales y sociales para los bosques, la fauna y las comunidades locales.


FCDS 

El desarrollo de nuevas vías en zonas estratégicas como la Amazonia requiere criterios de planificación y alternativas para mitigar o compensar los impactos negativos que esta infraestructura genera. Por eso, este año apoyamos el desarrollo y lanzamiento de los Lineamientos de Infraestructura Verde Vial (LIVV), un documento que incluye una serie de criterios ambientales, sociales y de ingeniería para orientar el desarrollo de vías que protejan los bosques y su biodiversidad, especialmente en zonas de alta sensibilidad ambiental como la Amazonia.


Esta guía fue posible gracias al trabajo conjunto con el Ministerio de Transporte, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible, (FCDS).

Desde su lanzamiento, los lineamientos han sido difundidos en varios espacios dentro del sector político-financiero, lo que ha propiciado su inclusión dentro de varios instrumentos usados actualmente para la licitación de carreteras, entre estos, los apéndices técnicos de factibilidad de los proyectos adjudicados por la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI); los documentos CONPES 4021 y 4010 del Control a la deforestación y al Programa Vías para la legalidad y la reactivación, formulados por el Consejo Nacional de Política Económica y Social, y los lineamientos utilizados por el Instituto Nacional de Vías (INVIAS) para el diseño y planeación de futuros proyectos viales en varias regiones del país. Asi mismo, esta guía fue presentada en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021 (COP26), un espacio en el que se fortalecieron los compromisos gubernamentales para el desarrollo vial sostenible en el país.

Actualmente, en la vía San José-Retorno, en el departamento del Guaviare, se desarrolla el primer piloto de estos lineamientos, con el apoyo de la Fundación Moore y el liderazgo técnico de FCDS. Este es un gran aporte a la conservación de la región, pues se trata del tercer departamento más deforestado del país, según el más reciente reporte del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam). Este piloto se encuentra en su etapa final, y ya se están planeando las estrategias para manejar de la mejor manera posible los impactos encontrados en los análisis ambientales y sociales para los bosques, la fauna y las comunidades locales.

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CAMBIO CLIMÁTICO

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Colombia se comprometió a reducir el 51% de las emisiones de gases de efecto invernadero al 2030 como parte de su Contribución Determinada a Nivel Nacional

Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible
Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible 

A finales de 2020, Colombia se comprometió a reducir el 51% de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 como parte de su Contribución Determinada a Nivel Nacional o NDC, que reúne las metas, acciones y medidas para mitigar las causas del cambio climático y adaptarse a sus efectos de cada uno de los países que hacen parte del Acuerdo de París.

Por eso, en seguimiento al apoyo que brindamos en 2020 al proceso de actualización de la NDC de Colombia a través de la elaboración e implementación de la estrategia de participación y comunicaciones de este proceso, en los primeros meses de este año trabajamos junto al Ministerio de Ambiente -y con el apoyo del Banco Mundial y la iniciativa NDC Action del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente- en varios talleres para socializar el Plan de Implementación de la NDC con expertos en el tema, ONG's, sector privado, sector bancario y autoridades regionales sobre cambio climático. También, diseñamos la estrategia con la que el Ministerio comunicará la implementación de la NDC, un producto destinado a involucrar a más actores clave en este proceso a lo largo de los próximos 10 años.

Este año también participamos en el análisis sobre las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) de 15 países de América Latina y el Caribe, para fomentar la mejora de estos planes de acción con los que cada Parte del Acuerdo de París aportará a la lucha contra el cambio climático. Además, en coordinación con WWF Internacional, apoyamos un informe técnico sobre la importancia de incluir las soluciones basadas en la naturaleza en la agenda climática de Latinoamérica.

Al mismo tiempo, y como parte de nuestro trabajo enmarcado en la agenda climática internacional, participamos en la COP26 de cambio climático que tuvo lugar en Glasgow, Reino Unido. Durante este espacio, coordinamos el trabajo de WWF en América Latina y el Caribe trabajando con las oficinas de la región y la práctica de Clima y Energía, para fortalecer los procesos de incidencia a través del diálogo con los países de la región con base en el documento de expectativas de WWF y el desarrollo de acciones de comunicación. La información puede ser consultada en nuestra página. Así mismo, posicionamos el trabajo que desarrollamos en Colombia en temas clave como: soluciones basadas en la naturaleza a través del apoyo al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible en el Programa Herencia Colombia y el trabajo en la Amazonia sobre las oportunidades en el marco de los procesos de recuperación económica y el trabajo con los Lineamientos de Infraestructura Verde Vial (LIVV) en conjunto con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y el Ministerio de Transporte.

  Otro proceso que destacamos de este año es la Alianza Unidos por el Planeta. Luego de que en 2020 Antioquia declarara el Estado de Emergencia Climática, el departamento ha emprendido varias acciones para enfrentarla. Una de esas es esta Alianza que promueve el trabajo articulado entre el sector público, privado, la academia y la comunidad en favor de la sostenibilidad.

Hasta el momento Unidos por el Planeta ha logrado la siembra de 5.888.900 de árboles en diferentes municipios de Antioquia; procesos de educación ambiental en los territorios; avances en la recuperación de 3.684 hectáreas de áreas degradadas y el desarrollo de programas de pagos por servicios ambientales en las diferentes subregiones del departamento.

 

Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible
Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible 

A finales de 2020, Colombia se comprometió a reducir el 51% de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 como parte de su Contribución Determinada a Nivel Nacional o NDC, que reúne las metas, acciones y medidas para mitigar las causas del cambio climático y adaptarse a sus efectos de cada uno de los países que hacen parte del Acuerdo de París.

Por eso, en seguimiento al apoyo que brindamos en 2020 al proceso de actualización de la NDC de Colombia a través de la elaboración e implementación de la estrategia de participación y comunicaciones de este proceso, en los primeros meses de este año trabajamos junto al Ministerio de Ambiente -y con el apoyo del Banco Mundial y la iniciativa NDC Action del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente- en varios talleres para socializar el Plan de Implementación de la NDC con expertos en el tema, ONG's, sector privado, sector bancario y autoridades regionales sobre cambio climático. También, diseñamos la estrategia con la que el Ministerio comunicará la implementación de la NDC, un producto destinado a involucrar a más actores clave en este proceso a lo largo de los próximos 10 años.

Este año también participamos en el análisis sobre las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) de 15 países de América Latina y el Caribe, para fomentar la mejora de estos planes de acción con los que cada Parte del Acuerdo de París aportará a la lucha contra el cambio climático. Además, en coordinación con WWF Internacional, apoyamos un informe técnico sobre la importancia de incluir las soluciones basadas en la naturaleza en la agenda climática de Latinoamérica.

Al mismo tiempo, y como parte de nuestro trabajo enmarcado en la agenda climática internacional, participamos en la COP26 de cambio climático que tuvo lugar en Glasgow, Reino Unido. Durante este espacio, coordinamos el trabajo de WWF en América Latina y el Caribe trabajando con las oficinas de la región y la práctica de Clima y Energía, para fortalecer los procesos de incidencia a través del diálogo con los países de la región con base en el documento de expectativas de WWF y el desarrollo de acciones de comunicación. La información puede ser consultada en nuestra página. Así mismo, posicionamos el trabajo que desarrollamos en Colombia en temas clave como: soluciones basadas en la naturaleza a través del apoyo al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible en el Programa Herencia Colombia y el trabajo en la Amazonia sobre las oportunidades en el marco de los procesos de recuperación económica y el trabajo con los Lineamientos de Infraestructura Verde Vial (LIVV) en conjunto con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y el Ministerio de Transporte.

  Otro proceso que destacamos de este año es la Alianza Unidos por el Planeta. Luego de que en 2020 Antioquia declarara el Estado de Emergencia Climática, el departamento ha emprendido varias acciones para enfrentarla. Una de esas es esta Alianza que promueve el trabajo articulado entre el sector público, privado, la academia y la comunidad en favor de la sostenibilidad.

Hasta el momento Unidos por el Planeta ha logrado la siembra de 5.888.900 de árboles en diferentes municipios de Antioquia; procesos de educación ambiental en los territorios; avances en la recuperación de 3.684 hectáreas de áreas degradadas y el desarrollo de programas de pagos por servicios ambientales en las diferentes subregiones del departamento.

 

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FORTALECIMIENTO DE CAPACIDADES

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Apoyamos a las comunidades indígenas para que sigan siendo los dueños y protectores de sus territorios como la Amazonia



Apoyar a las comunidades indígenas para que sigan siendo los dueños y protectores de sus territorios es parte fundamental del trabajo de WWF en regiones como la Amazonia. Por esta razón, en agosto, iniciamos la tercera promoción del Programa de Formación en Gobernanza Territorial Indígena (PFGTI), un diplomado desarrollado desde 2017 para fortalecer las capacidades de los pueblos indígenas del Putumayo y mejorar su gobernanza territorial, actualmente afectada por fenómenos como la expansión ganadera y la minería ilegal.

Esta tercera edición fue desarrollada junto a la Organización Zonal Indígena del Putumayo (OZIP), la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana (OPIAC) y el Instituto Tecnológico del Putumayo (ITP) ―con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), en el marco del proyecto Amazonía Indígena: Derechos y Recursos.

La tercera promoción cuenta con 34 estudiantes entre jóvenes, mujeres y abuelos sabedores de ocho comunidades indígenas del departamento. Los estudiantes de las anteriores promociones trabajan en iniciativas de conservación, apoyadas por el equipo técnico del PFGTI, en las que buscan implementar su sabiduría ancestral y los nuevos conocimientos adquiridos en el curso, en beneficio de sus territorios.

También, en este año empezamos a apoyar distintos emprendimientos económicos indígenas en la Amazonia, que incluyen desde iniciativas de turismo comunitario y venta de artesanías hasta la producción de alimentos y productos cosméticos. Los proyectos se han convertido en la nueva tendencia de negocios verdes dentro de la región, con los cuales distintos pueblos indígenas buscan mejorar sus condiciones de vida y fortalecer su cultura, mientras que usan sosteniblemente los recursos naturales que los rodean.

Seis emprendimientos del Putumayo han recibido capacitaciones en temas empresariales y administrativos, esto con el apoyo financiero del proyecto Amazonia Indígena: Derechos y Recursos de USAID. A este trabajo se suman las iniciativas que buscan contrarrestar la deforestación y degradación ambiental en el departamento.



Apoyar a las comunidades indígenas para que sigan siendo los dueños y protectores de sus territorios es parte fundamental del trabajo de WWF en regiones como la Amazonia. Por esta razón, en agosto, iniciamos la tercera promoción del Programa de Formación en Gobernanza Territorial Indígena (PFGTI), un diplomado desarrollado desde 2017 para fortalecer las capacidades de los pueblos indígenas del Putumayo y mejorar su gobernanza territorial, actualmente afectada por fenómenos como la expansión ganadera y la minería ilegal.

Esta tercera edición fue desarrollada junto a la Organización Zonal Indígena del Putumayo (OZIP), la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana (OPIAC) y el Instituto Tecnológico del Putumayo (ITP) ―con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), en el marco del proyecto Amazonía Indígena: Derechos y Recursos.

La tercera promoción cuenta con 34 estudiantes entre jóvenes, mujeres y abuelos sabedores de ocho comunidades indígenas del departamento. Los estudiantes de las anteriores promociones trabajan en iniciativas de conservación, apoyadas por el equipo técnico del PFGTI, en las que buscan implementar su sabiduría ancestral y los nuevos conocimientos adquiridos en el curso, en beneficio de sus territorios.

También, en este año empezamos a apoyar distintos emprendimientos económicos indígenas en la Amazonia, que incluyen desde iniciativas de turismo comunitario y venta de artesanías hasta la producción de alimentos y productos cosméticos. Los proyectos se han convertido en la nueva tendencia de negocios verdes dentro de la región, con los cuales distintos pueblos indígenas buscan mejorar sus condiciones de vida y fortalecer su cultura, mientras que usan sosteniblemente los recursos naturales que los rodean.

Seis emprendimientos del Putumayo han recibido capacitaciones en temas empresariales y administrativos, esto con el apoyo financiero del proyecto Amazonia Indígena: Derechos y Recursos de USAID. A este trabajo se suman las iniciativas que buscan contrarrestar la deforestación y degradación ambiental en el departamento.

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CONSERVACIÓN INCLUYENTE

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Tuvimos la oportunidad de seguir trabajando por la conservación y gobernanza de la naturaleza junto a comunidades campesinas de la Amazonia colombiana.


Joaquín Castro/ WWF Colombia 

Este año tuvimos la oportunidad de seguir trabajando por la conservación y gobernanza de la naturaleza junto a comunidades campesinas de la Amazonia colombiana, logrando acuerdos de conservación y apoyando diferentes esfuerzos de investigación en los territorios.


Pablo Mejía/  WWF Colombia 

En abril, junto a Parques Nacionales apoyamos la Expedición Picachos, un viaje en el que 23 expedicionarios desarrollaron la caracterización biológica de El salto del Venado y Coreguaje, dos puntos del Parque Nacional Natural Cordillera de los Picachos, un área protegida que estuvo fuera del alcance de la ciencia durante las décadas más fuertes del conflicto armado. El equipo de investigadores estuvo conformado por habitantes de la Zona de Reserva Campesina El Pato-Balsillas, integrantes de la Fundación La Palmita, exguerrilleros, guardaparques y equipo de WWF Colombia.

En Guaviare, otra de las regiones con altos índices de deforestación del país, seguimos avanzando en nuestros procesos de manejo forestal comunitario. Allí siete grupos de exploradores ambientales trabajaron durante todo el año, con nuestro acompañamiento, para evitar la deforestación y los incendios, y tener más herramientas para tomar decisiones de su territorio, que está en la zona de amortiguación del Parque Nacional Chiribiquete. Los grupos participaron además en procesos de capacitación para fortalecer el monitoreo local.


Joaquín Castro/ WWF Colombia 

Y fue un año para seguir fortaleciendo el manejo efectivo de las áreas protegidas desde un enfoque de conservación incluyente, junto a las comunidades y Parques Nacionales Naturales de Colombia. A través del proyecto Áreas Protegidas y Paz, financiado por el Ministerio Federal de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear de Alemania, buscamos mejorar la gestión de seis áreas protegidas y su gobernanza territorial, además de aportar a la construcción de paz. En este proceso se han firmado acuerdos de conservación con familias que habitan alrededor de zonas como los PNN Picachos y Macarena, los cuales también contribuyen a mejorar los medios de vida de las comunidades a través de alternativas productivas.


Joaquín Castro/ WWF Colombia 

Este año tuvimos la oportunidad de seguir trabajando por la conservación y gobernanza de la naturaleza junto a comunidades campesinas de la Amazonia colombiana, logrando acuerdos de conservación y apoyando diferentes esfuerzos de investigación en los territorios.


Pablo Mejía/  WWF Colombia 

En abril, junto a Parques Nacionales apoyamos la Expedición Picachos, un viaje en el que 23 expedicionarios desarrollaron la caracterización biológica de El salto del Venado y Coreguaje, dos puntos del Parque Nacional Natural Cordillera de los Picachos, un área protegida que estuvo fuera del alcance de la ciencia durante las décadas más fuertes del conflicto armado. El equipo de investigadores estuvo conformado por habitantes de la Zona de Reserva Campesina El Pato-Balsillas, integrantes de la Fundación La Palmita, exguerrilleros, guardaparques y equipo de WWF Colombia.

En Guaviare, otra de las regiones con altos índices de deforestación del país, seguimos avanzando en nuestros procesos de manejo forestal comunitario. Allí siete grupos de exploradores ambientales trabajaron durante todo el año, con nuestro acompañamiento, para evitar la deforestación y los incendios, y tener más herramientas para tomar decisiones de su territorio, que está en la zona de amortiguación del Parque Nacional Chiribiquete. Los grupos participaron además en procesos de capacitación para fortalecer el monitoreo local.


Joaquín Castro/ WWF Colombia 

Y fue un año para seguir fortaleciendo el manejo efectivo de las áreas protegidas desde un enfoque de conservación incluyente, junto a las comunidades y Parques Nacionales Naturales de Colombia. A través del proyecto Áreas Protegidas y Paz, financiado por el Ministerio Federal de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear de Alemania, buscamos mejorar la gestión de seis áreas protegidas y su gobernanza territorial, además de aportar a la construcción de paz. En este proceso se han firmado acuerdos de conservación con familias que habitan alrededor de zonas como los PNN Picachos y Macarena, los cuales también contribuyen a mejorar los medios de vida de las comunidades a través de alternativas productivas.

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ALIMENTOS

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Este año invertimos notables esfuerzos en una de nuestras prioridades: lograr que en el país los diferentes actores relacionados con los alimentos tengan una relación más consciente y responsable con la comida.




La forma en la que producimos y consumimos alimentos es una de las principales causas de la pérdida de biodiversidad en el planeta, así que no podremos avanzar de manera sustancial en la conservación de la naturaleza, sin una transformación integral de los sistemas alimentarios. Este año invertimos notables esfuerzos en una de nuestras prioridades: lograr que en el país los diferentes actores relacionados con los alimentos tengan una relación más consciente y responsable con la comida.

Luis Ángel, chef del Hotel Hab, es uno de ellos. Recibe todas las semanas los vegetales y frutas orgánicas sembrados a menos de dos horas de Bogotá, destinados a convertirse en deliciosos platos vegetarianos. En ese mismo transporte, envía los desperdicios que separaron durante la semana para ser compostados. Estas acciones son parte de lo que significa ‘gastronomía sostenible’, un concepto que busca posicionar a Colombia como un destino turístico responsable.

Ahora, esta idea cuenta con una manera de llevarla a la realidad: hicimos el primer curso en línea que le permite a cualquier hotel o restaurante saber qué hacer, en concreto, para reducir el impacto que sus negocios tienen en el planeta. Con casos como el de Luis, quienes lo tomen podrán inspirarse para cambiar.

Pero esto no es algo que sólo deban hacer los chefs o los gerentes de las cadenas hoteleras. Evitar el desperdicio, reducir la cantidad de plástico y comer más local y variado, son acciones que cualquiera puede realizar en su casa. Pero, ¿estamos dispuestos a hacerlo? ¿realmente entendemos el costo que tienen los alimentos en los ecosistemas? Con estas preguntas en mente, realizamos una investigación en ocho ciudades del país, con hallazgos indispensables para movilizar el cambio. Combinando las respuestas de las personas en una encuesta online, con observaciones y entrevistas en sus hogares, con un enfoque etnográfico, identificamos dos contradicciones clave.

La primera, es que las personas creen que no desperdician comida, pero la realidad es que sí lo hacen y sólo suelen identificar como desperdicio las sobras en el plato. Los alimentos que se dañan en la nevera o la alacena, no son percibidos como un problema grave. La segunda, es una creencia generalizada de que los alimentos al venir de la naturaleza no pueden ser negativos para ella. Esto hace que el consumidor del común no se preocupe por el método de producción de su comida o la distancia recorrida hasta su plato.

Si tenemos en cuenta que la forma actual de alimentarnos es la amenaza más grande que tiene la naturaleza, el curso y la investigación son iniciativas clave para comenzar a transformar los sistemas alimentarios.

 




La forma en la que producimos y consumimos alimentos es una de las principales causas de la pérdida de biodiversidad en el planeta, así que no podremos avanzar de manera sustancial en la conservación de la naturaleza, sin una transformación integral de los sistemas alimentarios. Este año invertimos notables esfuerzos en una de nuestras prioridades: lograr que en el país los diferentes actores relacionados con los alimentos tengan una relación más consciente y responsable con la comida.

Luis Ángel, chef del Hotel Hab, es uno de ellos. Recibe todas las semanas los vegetales y frutas orgánicas sembrados a menos de dos horas de Bogotá, destinados a convertirse en deliciosos platos vegetarianos. En ese mismo transporte, envía los desperdicios que separaron durante la semana para ser compostados. Estas acciones son parte de lo que significa ‘gastronomía sostenible’, un concepto que busca posicionar a Colombia como un destino turístico responsable.

Ahora, esta idea cuenta con una manera de llevarla a la realidad: hicimos el primer curso en línea que le permite a cualquier hotel o restaurante saber qué hacer, en concreto, para reducir el impacto que sus negocios tienen en el planeta. Con casos como el de Luis, quienes lo tomen podrán inspirarse para cambiar.

Pero esto no es algo que sólo deban hacer los chefs o los gerentes de las cadenas hoteleras. Evitar el desperdicio, reducir la cantidad de plástico y comer más local y variado, son acciones que cualquiera puede realizar en su casa. Pero, ¿estamos dispuestos a hacerlo? ¿realmente entendemos el costo que tienen los alimentos en los ecosistemas? Con estas preguntas en mente, realizamos una investigación en ocho ciudades del país, con hallazgos indispensables para movilizar el cambio. Combinando las respuestas de las personas en una encuesta online, con observaciones y entrevistas en sus hogares, con un enfoque etnográfico, identificamos dos contradicciones clave.

La primera, es que las personas creen que no desperdician comida, pero la realidad es que sí lo hacen y sólo suelen identificar como desperdicio las sobras en el plato. Los alimentos que se dañan en la nevera o la alacena, no son percibidos como un problema grave. La segunda, es una creencia generalizada de que los alimentos al venir de la naturaleza no pueden ser negativos para ella. Esto hace que el consumidor del común no se preocupe por el método de producción de su comida o la distancia recorrida hasta su plato.

Si tenemos en cuenta que la forma actual de alimentarnos es la amenaza más grande que tiene la naturaleza, el curso y la investigación son iniciativas clave para comenzar a transformar los sistemas alimentarios.

 

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MOVILIZACIÓN CIUDADANA

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Pese a que seguimos esperando la ratificación del Acuerdo, este año miles de colombianos entendieron por qué es tan importante el Acuerdo de Escazú, y manifestaron su reconocimiento y respaldo



Este año Colombia ocupó, una vez más, el primer lugar en asesinatos a defensores y defensoras ambientales: una prueba más de la urgente necesidad de ratificar el Acuerdo de Escazú en el país. Desde los primeros meses del año, junto con la Alianza por el Acuerdo de Escazú, redoblamos nuestros esfuerzos, para difundir la importancia de este tratado y hacer un llamado al Congreso de la República para su aprobación. Reconocidos artistas y líderes de opinión se unieron a este llamado, y nos ayudaron a llevar el mensaje a sus audiencias, y Escazú pasó de ser una discusión de unos pocos, a ocupar un lugar notable en la agenda pública, con apariciones en la mayoría de los medios del país durante casi todo el año. Pese a que seguimos esperando la ratificación del Acuerdo, este año miles de colombianos entendieron por qué es tan importante el Acuerdo de Escazú, y manifestaron su reconocimiento y respaldo a las personas que arriesgan su vida protegiendo la naturaleza cada día. ¡Este es, sin duda, un paso valioso en el camino del país hacia una mayor justicia ambiental!



Generar espacios para los jóvenes también fue una de nuestras apuestas del año. Con más de 13.000 participantes, este año Generación 10 se sigue consolidó como un espacio de intercambio entre los jóvenes de Latinoamérica, conectados desde 43 países. Este año tuvimos la oportunidad de resaltar las historias y logros de varios representantes colombianos a través de los fascículos de la serie Bibo, que publicó en formato digital el periódico El Espectador. Camilo Molina con sus productos de belleza para hombres sin plásticos u Orasi Montenegro con su recuperación de botellas PET para hacer escobas, demostraron a los lectores cómo los desafíos ambientales también pueden convertirse en oportunidades. Los fascículos también se convierten en una herramienta de trabajo y conocimiento para estos jóvenes que quieren ser líderes ambientales.

En este sentido, el primer encuentro presencial de esta red, que comenzó en el 2020 de manera virtual, se realizó en Santa Marta. Allí se unieron tanto jóvenes de la ciudad, como jóvenes rurales de las cuencas de los ríos Frío y Sevilla, donde WWF ha realizado un trabajo de acompañamiento a sus iniciativas de conservación desde hace años.



Este año Colombia ocupó, una vez más, el primer lugar en asesinatos a defensores y defensoras ambientales: una prueba más de la urgente necesidad de ratificar el Acuerdo de Escazú en el país. Desde los primeros meses del año, junto con la Alianza por el Acuerdo de Escazú, redoblamos nuestros esfuerzos, para difundir la importancia de este tratado y hacer un llamado al Congreso de la República para su aprobación. Reconocidos artistas y líderes de opinión se unieron a este llamado, y nos ayudaron a llevar el mensaje a sus audiencias, y Escazú pasó de ser una discusión de unos pocos, a ocupar un lugar notable en la agenda pública, con apariciones en la mayoría de los medios del país durante casi todo el año. Pese a que seguimos esperando la ratificación del Acuerdo, este año miles de colombianos entendieron por qué es tan importante el Acuerdo de Escazú, y manifestaron su reconocimiento y respaldo a las personas que arriesgan su vida protegiendo la naturaleza cada día. ¡Este es, sin duda, un paso valioso en el camino del país hacia una mayor justicia ambiental!



Generar espacios para los jóvenes también fue una de nuestras apuestas del año. Con más de 13.000 participantes, este año Generación 10 se sigue consolidó como un espacio de intercambio entre los jóvenes de Latinoamérica, conectados desde 43 países. Este año tuvimos la oportunidad de resaltar las historias y logros de varios representantes colombianos a través de los fascículos de la serie Bibo, que publicó en formato digital el periódico El Espectador. Camilo Molina con sus productos de belleza para hombres sin plásticos u Orasi Montenegro con su recuperación de botellas PET para hacer escobas, demostraron a los lectores cómo los desafíos ambientales también pueden convertirse en oportunidades. Los fascículos también se convierten en una herramienta de trabajo y conocimiento para estos jóvenes que quieren ser líderes ambientales.

En este sentido, el primer encuentro presencial de esta red, que comenzó en el 2020 de manera virtual, se realizó en Santa Marta. Allí se unieron tanto jóvenes de la ciudad, como jóvenes rurales de las cuencas de los ríos Frío y Sevilla, donde WWF ha realizado un trabajo de acompañamiento a sus iniciativas de conservación desde hace años.

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OCEÁNOS

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Reconocimiento zonas más allá de las jurisdicciones nacionales, apoyamos la expedición de la Resolución 2587, logramos consolidar un proyecto piloto alrededor del puerto de Buenaventura, que arrojó información clave para evitar que algunas artes y herramientas de pesca terminen convertidas en basura en los océanos



Las zonas más allá de las jurisdicciones nacionales, (ABNJ) -más conocidas como altamar- son espacios esenciales para la conservación de los océanos y el uso sostenible de la diversidad biológica marina. En 2021 nos dedicamos, como parte del proyecto STRONG HIGH Seas sobre Gobernanza oceánica, a generar espacios para reconocer la importancia de estas áreas y promover medidas de conservación con diferentes actores, incluyendo entidades de gobierno de los países de La Comisión Permanente del Pacífico Sur CPPS.

Por otro lado, apoyamos la expedición de la Resolución 2587, que adopta el plan de gestión para las capturas incidentales (bycatch), en Colombia, y que fue uno de los resultados del proyecto REBYC II LAC, que realizamos junto a la Autoridad Nacional de Pesca Aunap y el Invemar.

Y pese a las limitaciones que seguimos enfrentando por la pandemia, gracias a la iniciativa "Redes fantasma" logramos consolidar un proyecto piloto alrededor del puerto de Buenaventura, que arrojó información clave para evitar que algunas artes y herramientas de pesca terminen convertidas en basura en los océanos. Las redes fantasma incluyen cualquier tipo de arte o equipo de pesca abandonado, perdido o desechado y son la forma más letal de plástico marino, ya que capturan a la vida silvestre de manera no selectiva, enredando a mamíferos marinos, aves marinas, tortugas marinas y tiburones.



Las zonas más allá de las jurisdicciones nacionales, (ABNJ) -más conocidas como altamar- son espacios esenciales para la conservación de los océanos y el uso sostenible de la diversidad biológica marina. En 2021 nos dedicamos, como parte del proyecto STRONG HIGH Seas sobre Gobernanza oceánica, a generar espacios para reconocer la importancia de estas áreas y promover medidas de conservación con diferentes actores, incluyendo entidades de gobierno de los países de La Comisión Permanente del Pacífico Sur CPPS.

Por otro lado, apoyamos la expedición de la Resolución 2587, que adopta el plan de gestión para las capturas incidentales (bycatch), en Colombia, y que fue uno de los resultados del proyecto REBYC II LAC, que realizamos junto a la Autoridad Nacional de Pesca Aunap y el Invemar.

Y pese a las limitaciones que seguimos enfrentando por la pandemia, gracias a la iniciativa "Redes fantasma" logramos consolidar un proyecto piloto alrededor del puerto de Buenaventura, que arrojó información clave para evitar que algunas artes y herramientas de pesca terminen convertidas en basura en los océanos. Las redes fantasma incluyen cualquier tipo de arte o equipo de pesca abandonado, perdido o desechado y son la forma más letal de plástico marino, ya que capturan a la vida silvestre de manera no selectiva, enredando a mamíferos marinos, aves marinas, tortugas marinas y tiburones.

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RECAUDACIÓN DE FONDOS

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En 2021 más de 500 personas adoptaron simbólicamente a el Jaguar, el oso andino, delfín de río, tortugas marinas y al elefante africano, comprometiéndose con la conservación de su especie y el hábitat donde vive.



A finales de 2020 lanzamos el programa de adopción de especies con el objetivo de motivar a las personas a que mediante adopciones de sus especies favoritas ayuden a WWF Colombia a conservar sus hábitats apoyando los proyectos de conservación de la organización.

En 2021 más de 500 personas adoptaron simbólicamente al Jaguar, al oso andino, al delfín de río, a la tortugas marinas y al elefante africano, comprometiéndose con la conservación de su especie y el hábitat donde vive. Los colombianos han encontrado una nueva manera de celebrar sus fechas especiales regalando o realizando donaciones en nombre de sus seres queridos, demostrando que las buenas acciones son y serán siempre un gran regalo.

Gracias a este programa, que se lanzó principalmente en nuestros canales digitales, hemos logrado llegar a miles de personas con la información de estás mágicas especies con la intención de enamorarlos y educarlos acerca de la importancia de conservarlas.

Con este programa queremos resaltar la importancia y el rol que cada una de estas especies juega en su hábitat y en nuestras vidas cotidianas. Los invitamos a ser parte de nuestra comunidad panda y adoptar una especie en donacion.wwf.org.co/adopta



A finales de 2020 lanzamos el programa de adopción de especies con el objetivo de motivar a las personas a que mediante adopciones de sus especies favoritas ayuden a WWF Colombia a conservar sus hábitats apoyando los proyectos de conservación de la organización.

En 2021 más de 500 personas adoptaron simbólicamente al Jaguar, al oso andino, al delfín de río, a la tortugas marinas y al elefante africano, comprometiéndose con la conservación de su especie y el hábitat donde vive. Los colombianos han encontrado una nueva manera de celebrar sus fechas especiales regalando o realizando donaciones en nombre de sus seres queridos, demostrando que las buenas acciones son y serán siempre un gran regalo.

Gracias a este programa, que se lanzó principalmente en nuestros canales digitales, hemos logrado llegar a miles de personas con la información de estás mágicas especies con la intención de enamorarlos y educarlos acerca de la importancia de conservarlas.

Con este programa queremos resaltar la importancia y el rol que cada una de estas especies juega en su hábitat y en nuestras vidas cotidianas. Los invitamos a ser parte de nuestra comunidad panda y adoptar una especie en donacion.wwf.org.co/adopta

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WWF logo

Menciones Especiales del 2021

UN ACUERDO POR LA NATURALEZA Y LAS PERSONAS

Al entrar en una nueva década, debemos asegurarnos de que sea una ‘década de acción’ para lograr un futuro positivo para la naturaleza que sea carbono neutral y equitativo e inclusivo para las personas. El año 2020, era considerado el super año por parte de las organizaciones ambientales, en el que se esperaba que se iban a lograr decisiones clave en espacios internacionales para enfrentar estas crisis. Sin embargo, estos eventos fueron pospuestos por efecto de la pandemia y muchos se llevaron a cabo hasta 2021. Este año tuvimos eventos de alto nivel, como la Asamblea de Naciones Unidas, la Pre-COP de Biodiversidad y la apertura de la COP15 del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) de las Naciones Unidas, espacios en los que los líderes mundiales han hecho anuncios importantes con el fin de revertir la pérdida de la naturaleza esta década y enfrentar el cambio climático.

Así mismo, se fortaleció el Compromiso de los Líderes por la Naturaleza, una iniciativa con la que 93 países avanzan en 10 acciones clave para revertir la pérdida de biodiversidad, abordar el cambio climático y garantizar que la recuperación económica a la crisis del COVID-19 sea verde, justa y resiliente.

Paralelamente, trabajamos con las oficinas de la región para apoyar la participación de líderes regionales en el evento The Dasgupta Review - Transformando la economía global para un futuro positivo para la naturaleza. El presidente de Colombia, Iván Duque Márquez y la ministra de Medio Ambiente de Costa Rica, Andrea Mesa, participaron en este evento coorganizado por WWF, Capitals Coalition y Business for Nature para dar su perspectiva sobre la iniciativas y compromisos existentes para acelerar el cambio a largo plazo en toda la economía.

En el marco de la agenda de biodiversidad, junto con otras organizaciones de la sociedad civil participamos y lideramos una coalición que tiene como objetivo dar a conocer su posición y generar insumos para las negociaciones del Marco Global de Biodiversidad Post 2020. Junto a la coalición, WWF Colombia organizó un foro con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible con el fin de posicionar el proceso de construcción conjunta de la ambición de Colombia de cara a la negociación del Marco Global de Biodiversidad Post 2020, a partir del diálogo entre la sociedad civil, ONGs y autoridades nacionales.

¡SOMOS UNA ORGANIZACIÓN DE ALAS ABIERTAS!

En julio fuimos reconocidos, junto a otras 24 organizaciones, como una Empresa de Brazos Abiertos debido a nuestros esfuerzos por incluir laboralmente a venezolanos y colombianos que han regresado al país. Se trata de un reconocimiento entregado por el Ministerio del Trabajo, la OIM, USAID y el Taller Creativo de Aleida Sánchez,. ¡Seguiremos con los brazos abiertos!

Gracias totales a nuestros aliados corporativos, aliados y donantes

En WWF Colombia estamos convencidos del valor que genera el trabajo articulado con el sector privado para aportar soluciones a la presión sobre los ecosistemas del país. Su aporte es clave para promover la conservación y reducir los impactos ambientales, si emprenden acciones que permitan una sostenibilidad a largo plazo y aportan al desarrollo sostenible para los territorios y sus comunidades.

Es por eso que durante el 2021 varias empresas se sumaron a nuestro programa Juntos Es Posible, con el objetivo de fomentar una cultura ambiental y hábitos de consumo más sostenibles. Alrededor de 6.000 de sus colaboradores participaron en este proceso de formación.

Para contribuir a los procesos de restauración ecológica y productiva de las Áreas Protegidas, nos articulamos con aliados privados y estructuramos e implementamos procesos de buenas prácticas empresariales en el sector de alimentos que ayudan a disminuir el impacto de las empresas sobre ecosistemas estratégicos, con el Grupo Nutresa y el Grupo Éxito entre otros.

A través de más de 15 acuerdos de mercadeo con causa y campañas con marcas y empresas afines a nuestros valores como Colombates, Fokus Green, Maruica, Worldtech, entre otras, promovimos un consumo más responsable y contribuimos a la conservación en el país.

Gracias a las alianzas con Procolombia, Fontur, Aibnb, Awake, entre otros, logramos identificar la escalabilidad de la estrategia de turismo de naturaleza sostenible que WWF viene construyendo en el país, en torno a la gobernanza, el fortalecimiento de capacidades y la visibilización de iniciativas productivas en Colombia.

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