Tres experiencias que te motivarán a unirte a un voluntariado ambiental | WWF

Tres experiencias que te motivarán a unirte a un voluntariado ambiental

Posted on
09 septiembre 2020
Desde Antioquia, Santander y el Caribe colombiano, protagonistas de iniciativas ambientales que se han fortalecido a través del voluntariado nos cuentan por qué vale la pena hacerlo. Te invitamos a conocerlas.

¿Conoces a alguien que haya hecho voluntariado? Tal vez recuerdes a ese amigo que lo dejó todo para ir a salvar tortugas a algún país costero o a esa prima que decidió emprender un viaje para ayudar a una comunidad desfavorecida. Y sí, la verdad es que el espectro de los voluntariados es amplio —proyectos ambientales, sociales, culturales, educativos, etc.—, pero en definitiva, apostar por vivir una experiencia de este tipo garantiza lecciones transformadoras en los ámbitos personal y profesional.

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Así lo explican los integrantes de tres organizaciones ciudadanas que hacen parte de Generación 10, la red de jóvenes líderes de WWF. Ellos están convencidos de que, incluso en época de pandemia, es necesario seguir trabajando en colectivo para encontrar soluciones sostenibles frente a distintas problemáticas ambientales.

Aquí nos cuentan, a través de sus proyectos, las tres razones por las que consideran que vale la pena unirse a un voluntariado ambiental:


1. No es una opción exclusiva para ambientalistas


Todos respiramos el aire limpio que nos dan los bosques y los océanos, nos alimentamos de productos que vienen de la tierra y bebemos el agua que nace en páramos y montañas; por lo tanto todos — y con esto nos referimos a cada ser humano que habita este planeta —, tenemos una deuda con el medio ambiente.

Eso es precisamente lo que han entendido los integrantes de la Plataforma LGBTIQ de Santander, un movimiento juvenil que aunque tiene enfoque en asuntos de género, reconoce que el cambio climático es uno de los grandes desafíos de esta y las futuras generaciones.

Por esta razón, esta iniciativa que durante la cuarentena ha volcado todos sus esfuerzos a la comunicación digital, se ha manifestado en defensa del Páramo de Santurbán, ha participado en jornadas de limpieza, y comparte contenido ambiental con frecuencia en sus redes sociales.

Pero, ¿será que no tienen claro cuál es su enfoque de trabajo? ¿Estarán mezclando peras con manzanas? ¡Claro que no! Vanessa Durán, presidenta de esta plataforma, lo pone en estas palabras: “el medio ambiente es un tema transversal que nos involucra a todes, sin consideraciones de edad, clase o creencias…Y este es el momento de actuar”.
 
  •  Los interesados en participar o proponer actividades a esta plataforma, pueden escribirles vía redes sociales con sus ideas.

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2. Te conecta con otros y con la naturaleza


Tribu Aluna es un colectivo ambientalista de Medellín que hace dos años promueve el plogging, una práctica de origen sueco que invita a los ciudadanos a trotar por zonas urbanas y rurales mientras recogen las basuras que se encuentren en el camino. Su propósito, dicen, no es solo limpiar y hacer una separación responsable de residuos sólidos, sino también promover una conexión más profunda con el medio ambiente a través de las sesiones de yoga y meditación que realizan al final de las jornadas.

David González, cofundador de la iniciativa, afirma que la educación ambiental, especialmente aquella que se basa en las experiencias y no en la teoría, es la clave para generar impactos ambientales más grandes y duraderos. “La falta de interés y consciencia ambiental tiene que ver con que estamos desconectados de la naturaleza y no reconocemos que somos parte de ella. Eso es algo que se entiende mejor afuera que en un salón de clases. Hay que salir, untarnos de tierra, sembrar. ¡Eso es contundente!”.

Aunque esas experiencias al aire libre no pueden organizarse como antes debido a la pandemia, Tribu Aluna sigue trabajando por el Planeta: los voluntarios producen y publican contenidos ambientales en sus redes, además de que organizan encuentros de yoga y meditación virtuales. Esto, dice David, “ha sido importante para aclarar nuestra mente y definir nuestros propósitos de trabajo. Queremos seguir aportando al bienestar colectivo y el de la naturaleza”.
 
  • Hay dos maneras de vincularse a esta Tribu: seguir sus redes sociales y unirte a las próximas actividades que organicen, y escribirles por mensaje directo con tu intención de ser parte del grupo voluntario que diseña cada experiencia.


3. Contribuyes a una causa urgente


Para actuar a favor del Planeta no es necesario ocupar una posición de poder. La voluntad y la convicción son los ingredientes principales para defender la riqueza natural de la que dependemos nosotros y las demás especies. Esta es la conclusión de Sembrando Esperanza, un grupo de jóvenes del Caribe colombiano que tiene como meta salvar el bosque seco tropical de los Montes de María.

Para lograr esa meta, implementan actividades educativas (uno a uno) dirigidas a los propietarios de parcelas que están amenazadas por problemáticas como la deforestación. En estos espacios, promueven la recolección de semillas y las siembras extensivas de plantas nativas como el Cedro y el Santa Cruz.

Manuel Valdez, representante de Sembrando Esperanza, dice que “no podemos vivir con la idea ingenua de que los bosques siempre van a estar allí. Tenemos que actuar ya y acabar con las malas prácticas que vienen generando problemas como la crisis climática”.
  •  El único criterio para ser parte de esta iniciativa es querer proteger la naturaleza. Puedes unirte al accionar de Sembrando Esperanza en los Montes de María o comunicarte con el equipo a través de redes sociales para conocer cómo replicar esto en tu municipio.


Recuerda que además de estas tres experiencias, existen muchísimas opciones con grupos de voluntarios en distintas partes del país, como AIESEC, la Red Nacional de Jóvenes de Ambiente, la Organización Scout, el Movimiento Eco Mujeres (MEM), entre otros.


¿Qué es Generación 10?


Es la primera red global de WWF que conecta a jóvenes latinoamericanos, entre 18 y 34 años, para que puedan volver realidad, en los próximos 10 años, soluciones que permitan mantener la vida en nuestro Planeta. Es una oportunidad para que esta generación pueda llevar sus ideas a la acción, que van desde cambios de hábitos individuales, hasta acciones colectivas o negocios enfocados en la sostenibilidad, mientras aprenden sobre las problemáticas ambientales y sus soluciones.

 
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