¿No sabes cómo aprovechar tus residuos? ¡Aquí te contamos! | WWF

¿No sabes cómo aprovechar tus residuos? ¡Aquí te contamos!

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24 enero 2021
Verde, negro y blanco son los colores del nuevo código de separación de residuos sólidos en Colombia, pero adicionalmente, hay otras alternativas para reducir la gran cantidad de desechos que aportamos a los rellenos sanitarios. Mira cómo podemos aprovechar esta coyuntura para manejar de la mejor forma la “basura” que generamos.

Con el fin de incrementar la cantidad de material recuperado e integrado a los ciclos productivos en el país -además de simplificar el proceso de reciclaje para las familias colombianas, los recicladores de oficio, o los gestores privados-, el Gobierno Nacional anunció recientemente un nuevo código de colores para separar los residuos sólidos: bolsa blanca para plástico, cartón, vidrio, papel y metales; verde para residuos orgánicos como restos de comida y desechos agrícolas; y negro para residuos no aprovechables como papel higiénico, servilletas, papeles y cartón contaminados con comida, tapabocas, guantes y papeles metalizados.

Esta medida, que empezó a regir el 1 de enero de 2021 en los municipios que están implementando el Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos-Pgirs (por norma todos deben tenerlo, pero no todos lo están poniendo en marcha), es un paso importante para facilitar el proceso de reciclaje, pues según el Informe Nacional de Aprovechamiento de Superservicios (2018), en Colombia se reciclan solo 1.300.000 de las cerca de 12 millones de toneladas de basura anuales. Un dato que confirma que la separación y disposición de los residuos no ocurre en la mayoría de hogares, empresas y establecimientos nacionales.

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Sin embargo, cumplir con el código de colores no es la única manera de empezar a gestionar lo que acaba en nuestras bolsas de basura: ante la crisis ambiental sin precedentes en la que estamos, derivada en parte del consumo desmedido de productos de único uso y eliminación inmediata, es clave que busquemos otras alternativas para convertir la mal llamada “basura” en una solución para nuestro planeta.

Aquí algunas ideas de cómo hacerlo:
 

1. Llena una botella con plástico:


Nunca dimensionas cuántos empaques plásticos consumes hasta que los compactas para llenar una botella del mismo material. Demasiados, ¿no? Pero, ¿para qué hacerlo? Pues bien, en distintas ciudades del país hay iniciativas (como el caso de la Fundación Botellas de Amor y Ecobot) que recogen estas botellas, las llevan a centros de acopio y las convierten en materia prima para la industria de la madera plástica. También, hay otras organizaciones que las recolectan para utilizarlas como ecoladrillos. De esa manera, ese material que ibas a mandar al relleno sanitario a descomponerse por años o que termina contaminando los océanos, termina siendo un insumo para la construcción de viviendas y mobiliario urbano. Una búsqueda rápida en Internet puede orientarte sobre dónde llevar tus botellas.
 

2. Recoge tus residuos orgánicos:


Cada año en el mundo se desperdicia un tercio de los alimentos que producimos, lo que no solo deriva en pérdidas económicas y de recursos naturales utilizados para cultivar, procesar, embalar, comercializar y transportar nuestros alimentos, sino también en el aumento de emisiones de gases de efecto invernadero. Frente a esto, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, propone el compostaje - esa mezcla de materia orgánica en descomposición que proporciona nutrientes al suelo- como una de las formas más eficaces de utilizar alimentos desperdiciados. Este proceso no solo sirve para gestionar tus propios residuos orgánicos, sino para hacer fertilizante natural para tus plantas. También para crear abonos para sistemas de agricultura. Por eso, iniciativas como Earthgreen Colombia, en Medellín, + compost -basura, en Bogotá, y Compostando, en Cali, están surgiendo como una opción para hacer esta transformación.

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3. Cierra el ciclo de tus aparatos tecnológicos:


Arrumar los celulares, computadores o televisores después de que cumplen su vida útil no es la mejor manera de “aprovecharlos”, como tampoco lo es tirarlos a la basura. Muchos dispositivos pueden tener mercurio, plomo o metales pesados y tóxicos, por lo tanto, es indispensable darles un “buen final”. Para esto existen compañías como EcoCómputo, que está en varios departamentos, y recoge, sin ánimo de lucro, dispositivos tecnológicos que ya no se usan o que ya no funcionan para reciclarlos, o para arreglarlos y luego donarlos. Además, los gobiernos locales tienen alternativas de reciclaje de tecnología, como el caso de Ecolecta, programa de la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá. Esto sin contar con que, según la Ley 1672 de 2013, las empresas de tecnología tienen la responsabilidad de disponer de los aparatos de forma adecuada.
 

4. Recicla tus pilas o baterías:


Las pilas usadas en electrodomésticos o dispositivos pueden contener metales como el mercurio, el cadmio y el plomo, que son potencialmente riesgosos para la salud humana y el medioambiente. Por lo tanto, deben recibir un tratamiento adecuado. De eso, precisamente, se encarga Pilas con el ambiente, una corporación sin ánimo de lucro que tiene puntos de recolección en todo el país.
 

5. Evita que tu aceite vaya al desagüe:


Un solo litro puede contaminar cerca de 1.000 litros de agua, por eso ¡no lo viertas en el sistema de alcantarillado! Si este llega a los ríos, puede acumularse en la superficie e impedir el paso de la luz y el oxígeno, lo que pone en riesgo la salud de las especies acuáticas animales y vegetales. Además, el aceite puede acumularse en las tuberías hasta obstruir conductos e incentivar la proliferación de roedores e insectos. Entonces, ¿qué hacer? En todo el país hay colectivos y organizaciones que se encargan de recogerlo para procesarlo y convertirlo en biodiesel, como Bioils y Biogras, que tienen cobertura nacional; Bazero, que está en Bogotá y Cundinamarca; RecOils, en la región Caribe; y Fundación Con Vida, en Medellín (también recibe plástico, vidrio, papel cartón y chatarra).

Aunque en este artículo mencionamos algunas iniciativas de reciclaje de distintos materiales, estamos seguros de que hay muchas más en todo el país, incluyendo las de recuperación de insumos como vidrios rotos y bombillos. Por eso, los invitamos a identificar cuáles son las alternativas de aprovechamiento de residuos sólidos más cercanas a ustedes, y por qué no, a convertirse en promotores del cambio frente a los hábitos de consumo y gestión de residuos en sus familias y comunidades. ¡No es difícil!
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