Conocimientos locales para ordenar la pesca en el bajo río Caquetá

Posted on 30 agosto 2022

La comunidad indígena de Puerto Córdoba trabaja en nuevos acuerdos para ordenar la pesca en su territorio, después de haber identificado el colapso de especies como los grandes bagres lechero y dorado, el proceso se ha basado en la corresponsabilidad y necesidades de la comunidad y ha sido apoyado por Tropenbos Colombia y WWF.

Pescadores en el Chorro de Córdoba. © Felipe Gast / Archivo Tropenbos Colombia

Desde hace cerca de 30 años la Fundación Tropenbos Colombia empezó a trabajar en el bajo río Caquetá. Allí, su director Carlos Rodríguez, realizó junto a la comunidad estudios sobre la pesca y encontraron que las poblaciones de grandes bagres eran las principales especies de interés para cazar y comercializar, especialmente el dorado (Brachyplatystoma rousseauxii) y el lechero (Brachyplatystoma filamentosum). También identificaron que, aunque en ese momento estas especies contaban con poblaciones relativamente sanas, estaban en riesgo por la sobrepesca.

Lamentablemente, años después la dinámica de la zona no cambió y actualmente dos especies, comúnmente conocidas como bagres lechero y dorado, se encuentran al borde del colapso, lo que genera mayor presión sobre otras especies. Luego de 30 años, con varios estudios realizados entre conocedores y pescadores locales para entender las dinámicas ecológicas y pesqueras, ha sido evidente que el estado de estos peces está en peores condiciones.

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Acción por parte de la comunidad


Las comunidades, al ver tan afectados estos recursos que son parte de su cultura y su alimentación, decidieron actuar e iniciaron un proceso local en el que involucraron a Tropenbos a comienzos de 2019. Esta fundación, con el apoyo de WWF, planteó un proceso en el que fueran las mismas comunidades las que llegaran a acuerdos para manejar la pesca en su territorio, especialmente en un punto conocido como el Chorro de Córdoba.

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Así, junto a la comunidad de Puerto Córdoba y la comunidad de Curare, en el bajo río Caquetá, se desarrolló un proyecto para fortalecer este ordenamiento de la pesca entre los mismos habitantes locales en una zona conocida como el Chorro de Córdoba. El proceso ha permitido que empiecen a hablarse para discutir sus propias reglas en la pesca, teniendo en cuenta el riesgo que enfrentan algunas especies como los bagres lechero y dorado. De esta manera, la comunidad ha involucrado a más personas basándose en la corresponsabilidad y el liderazgo y compromiso locales y ha desarrollado procesos de monitoreo de los peces en la zona.
 

Amenazas a la biodiversidad de agua dulce


Este caso de los bagres lechero y dorado, en el medio y bajo río Caquetá, es solo una muestra de la amenaza que enfrentan las especies de agua dulce en el mundo. La biodiversidad en estos ecosistemas está disminuyendo tres veces más rápido que en nuestros océanos o bosques, como lo reveló el Informe Planeta Vivo 2020.  

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Los grandes bagres están amenazados por la sobrepesca y tienen un enorme valor para los ecosistemas de agua dulce, ya que son los principales depredadores, esenciales para controlar las poblaciones de otras especies. En este sentido, los esfuerzos de conservación que incluyen compromisos locales como los acuerdos de pesca son necesarios para proteger las especies de agua dulce y mantener ecosistemas saludables.

En términos del ecosistema y el valor del proceso con la comunidad de Puerto Córdoba en el punto llamado Chorro de Córdoba, Felipe Gast, biólogo que participó en este proceso desde Tropenbos Colombia, explica que “este punto es muy importante y poco conocido, pues es el acceso de una de las mayores migraciones de peces que hay en Colombia, por el número de especies y la duración”.

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Conocimientos de las comunidades para las soluciones en ecosistemas de agua dulce


El componente clave en esta historia es rol de las comunidades para identificar soluciones a partir de sus necesidades y conocimiento del territorio y comprendiendo la importancia de las especies dulceacuícolas para la vida humana.

El proceso para llegar a conclusiones satisfactorias entre las comunidades aún no ha terminado y requiere más tiempo seguir el trabajo y el diálogo por un ordenamiento de pesca acorde al contexto del territorio y el compromiso local. Por ahora, las comunidades de Curare y Puerto Córdoba han generado acuerdos pesqueros internos para cada resguardo dentro de su territorio. Un siguiente paso será encontrar puntos de acuerdo y desacuerdo entre ambas comunidades y proponer un manejo conjunto en las áreas que comparten como el Chorro de Córdoba.
 

¿Qué sigue?


Adicionalmente, las comunidades quieren seguir trabajando e incluir nuevos actores para garantizar un manejo amplio del río. Para esto se están buscando alternativas económicas que les permitan a los pescadores mantener sus ingresos mientras cumplen los acuerdos. Más adelante se buscará un acercamiento con la Autoridad Nacional de Pesca, de manera que esta entidad reconozca el proceso de ordenamiento local llevado a cabo en la región.  
Pescador en el Chorro de Córdoba.
© Felipe Gast / Archivo Tropenbos Colombia
Dibujo de peces gancho rojo. La subienda por Confucio Hernández.
© Archivo Tropenbos Colombia
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