¿Qué tan grave es la contaminación por plásticos?

Posted on 20 marzo 2022

El “material de los mil usos” se ha convertido en parte del paisaje, llegando a estar presente donde jamás se imaginó. Para dimensionar la magnitud de este problema, te presentamos algunas cifras.



No hay duda de que el plástico está en todas partes. Desde empaques de alimentos y botellas de champú hasta anteojos y esferos. Incluso, hoy en día, pequeños pedazos llegan al agua que bebemos, a la comida, al aire y, sí, a nuestros cuerpos. Pero, ¿cómo pudimos llegar hasta aquí y hacia dónde vamos?

Cuando el plástico apareció por primera vez hace más de un siglo, el mundo se maravilló ante “el material de los mil usos”. Ligero, impermeable, flexible y duradero, fueron algunas de las propiedades que lo hicieron ganar rápidamente popularidad. Sin embargo, su uso se salió de control. En las dos últimas décadas hemos producido el doble de plástico que antes producíamos en casi un siglo. Y, cada año, producimos más de 200 millones de toneladas de desechos plásticos: el equivalente a 523 billones de pitillos que podrían darle la vuelta al mundo aproximadamente ¡2,8 millones de veces!
 

El material que nunca desaparece


El plástico nunca desaparece, solo se descompone en fragmentos más pequeños llamados “microplásticos”, que terminan en nuestro mundo con consecuencias que apenas estamos comenzando a entender. No solo su uso excesivo es problemático; también su mala disposición. ¿Por qué? Al año, el ciclo de vida de este material, desde su fabricación hasta desecho, genera 1.800 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, aquellos que calientan el planeta en exceso y ocasionan el cambio climático. Por eso, si el plástico fuera un país, sería el quinto emisor del mundo. Sin embargo, hay más…

Te recomendamos: La contaminación por plásticos se cuadriplicará en 2050.

Anualmente, 11 millones de toneladas de residuos plásticos entran a los océanos, lo que equivale arrojar al mar un camión lleno de plástico por minuto. Y ¿cómo llegan allí? Por la mala gestión que hacemos de los desechos de este material, pues muchos se queman abiertamente, se vierten directamente o se filtran a la naturaleza. Esto amenaza la capacidad de los océanos para actuar como sumideros de carbono, contribuyendo aún más a la crisis climática.

Adicionalmente, cada año en el mundo se pierde, abandona o tira al mar el 6 % de todas las redes de pesca usadas, el 8,6 % de las trampas y nasas (otros métodos para la pesca), y el 29 % de todas las líneas de pesca, según el informe No más redes fantasma: la forma más letal de basura plástica en el océano de WWF.

De acuerdo a dicho reporte, es así como surgen las llamadas “redes fantasma”, aquellos equipos de pesca que se pierden en el mar y se convierten en un peligro para la vida marina por siglos. Tortugas marinas, tiburones, delfines y aves se han visto afectados por el enredo en estas redes, y a ello se suma la grave problemática de la ingestión de residuos plásticos por parte de las especies. La dimensión de este problema en los ecosistemas oceánicos es tal que, todos los grupos de especies marinas han tenido contacto con esta problemática y los científicos han observado efectos adversos en casi el 90 % de las especies evaluadas.


Impactos socioeconómicos del plástico


Pero si esto pasa dentro de los océanos, ¿por qué afecta a los humanos? Los microplásticos (partículas no mayores a 5 micromilímetros que resultan de la desintegración de plásticos mayores que utilizamos a diario) contaminan el aire, el agua que sale de la llave y la embotellada, los alimentos y las bebidas.

El estudio Sin plástico en la naturaleza: la evaluación de la ingestión humana de plástico, encargado por WWF y realizado por la Universidad de Newcastle, Australia, estima que semanalmente un ser humano podría estar ingiriendo 5 gramos de plástico (lo que pesa una tarjeta de crédito), aunque el dato puede variar dependiendo del lugar del mundo.

Y aunque todavía falta mucho por investigar sobre los impactos del plástico en la salud humana, cada vez hay nueva evidencia que sugiere que podría tener serias implicaciones. Por ejemplo, ya sabemos que la producción, incineración y quema a cielo abierto de polímeros plásticos libera contaminantes químicos que representan una amenaza importante para nuestra salud.

Puedes leer: Latinoamericanos: la población que más apoya un tratado de la ONU sobre contaminación por plásticos

Otros estudios han demostrado que, si se sobrepasa el nivel de exposición, inhalar fibras plásticas puede generar inflamaciones en el tracto respiratorio. Y también se ha comprobado que algunas sustancias usadas en la producción de plástico afectan la función sexual y fertilidad, y aumentan la incidencia en mutaciones y cáncer.

La contaminación marina por plásticos también genera impactos negativos significativos en la sociedad, el medio ambiente y la economía, que no se contabilizan en el precio actual del plástico virgen. Un informe de Dalberg publicado en 2021 reveló que, por cada dólar que los productores pagan por plástico, los gobiernos y la sociedad pagarán al menos 10 veces más para remediar sus impactos negativos.

La contaminación por plásticos amenaza los medios de vida de comunidades que dependen de actividades económicas como la pesca y el turismo. Los océanos, además de producir la mitad del oxígeno que respiramos, ¡alimentan a más de 1.000 millones de personas! ¿Qué pasaría si, como indica la ciencia, en 2050 efectivamente hay más peces que plástico en el mar?

También te puede interesar: Se empezará a negociar un tratado global para detener la contaminación por plásticos

Si no actuamos ahora, se espera que la producción de plástico se duplique con creces para 2040, lo que provocará que los desechos plásticos en el océano se cuadrupliquen para 2050. Así lo advierten las conclusiones de una reciente revisión de estudios encargada por WWF al Alfred Wegener Institute Helmholtz Centre for Polar and Marine Research.

Por eso debemos actuar ahora y contribuir al cambio. Acá unas simples ideas para empezar:

1. Dile adiós al plástico de un solo uso. No aceptes bolsas, cubiertos plásticos ni bebidas embotelladas (¡cada botella hecha en este material tarda 450 años en descomponerse!). Lleva contigo bolsa de tela, botella metálica y cubiertos de metal o madera y, al mercar, escoge productos con la menor cantidad de plásticos en su empaque. Cerca del 50 % del plástico se deshecha después de unos pocos usos, cuando puede durar una vida entera.

2. Dispón adecuadamente la basura. Separa bien tus residuos y asegúrate que el plástico, que es un material aprovechable, llegue a un centro de reciclaje (en el mundo, solo el 9% el plástico se recicla). Y recuerda, antes de disponerlo en la bolsa blanca, asegúrate de que esté limpio y seco.

3. Evita estos artículos plásticos que son muy difíciles de recuperar y que, fácilmente, podemos dejar de usar: icopor, bombas o globos, pitillos, botellas de color oscuro, y productos de aseo personal y belleza que contengan microplásticos, como exfoliantes y cremas dentales. Acá te explicamos por qué. 
Al año, el ciclo de vida de este material genera 1.800 millones de toneladas de gases de efecto invernadero.
© WWF
Fotografía: bolsa plástica en el océano.
Anualmente, 11 millones de toneladas de residuos plásticos entran a los océanos.
© Shutterstock / Rich Carey / WWF
Dona
Dona