Un avistamiento para recordar: un colorido quetzal en el Valle del Cauca | WWF
Un avistamiento para recordar: un colorido quetzal en el Valle del Cauca

Posted on 26 febrero 2021

Durante el BirdFair 2018, Paula Posada, donante de WWF Colombia, pudo presenciar uno de los espectáculos más apreciados por los pajareros...
Durante el BirdFair 2018, Paula Posada, donante de WWF Colombia, pudo presenciar uno de los espectáculos más apreciados por los pajareros: avistar a una de las aves más bellas del mundo. Aquí te contamos cómo ocurrió.

Ver un quetzal es ver a una criatura extraordinaria y de belleza casi inverosímil: su plumaje es verde en el cuello y cabeza, rojo en el torso y parece cubierto de una capa dorada que lo deja finamente brillante. Colombia es uno de los pocos países en donde es posible encontrarse con una de estas aves maravillosas. Paula Posada, ingeniera ambiental apasionada por las aves y donante de WWF Colombia, tuvo la fortuna de lograr uno de esos encuentros.

El increíble avistamiento ocurrió en Bitaco, corregimiento del municipio de La Cumbre, Valle del Cauca, en el marco del BirdFair 2018, el evento de turismo de observación de aves y conservación más importante de Sudamérica. Cuando iniciaron la caminata eran las 5 de la mañana y el sol todavía se asomaba tímidamente. “El guía nos advirtió que por la zona donde íbamos a estar cantaba el quetzal, pero que sería nuestro día de suerte si lográbamos verlo”.

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Esta ave del bosque, codiciada por muchos pajareros a los que les gusta observarla por su belleza, es de comportamiento pasivo y, debido a la fragmentación de su hábitat, solo se ve en puntos muy específicos. Luego de un corto recorrido por el lugar, Paula y las otras seis personas que hacían parte de la expedición, lo sintieron. Primero, escucharon el repetido "jo joum, jo joum, jo joum" que caracteriza al quetzal crestado y de inmediato se miraron incrédulos y expectantes por el momento que estaban a punto de presenciar.

“Alcé mis binoculares en su búsqueda y lo vi. Pero no era el crestado, ¡era el colinegro! Eso quería decir que estábamos en la presencia de dos especies diferentes de quetzales. ¡Vaya privilegio! Son animales fantásticos y muy hermosos. Nos regalaron una de las mejores experiencias de nuestras vidas. Se cree que el único quetzal es el de Guatemala y no es así. En Colombia también tenemos a estas aves, solo que son un poco más pequeños y no tienen la cola tan larga”.

Además del avistamiento de aves, Paula tiene una fascinación por conocer sus nombres científicos, saber si son endémicas o no, descubrir sus historias y plasmar todo lo que aprende en un álbum personal que llena “con la misma emoción que siente un niño al ir pegando los stickers del álbum de las chocolatinas. Ya tengo esta, ya vi a esta, quiero ver a esta”.

Desde hace tres años, Paula se deja cautivar por la belleza de estos pequeños animales que necesitan de un ecosistema sano para sobrevivir y que, por con su labor de dispersión de semillas, son fundamentales para el equilibrio y la regeneración de los bosques.

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Por eso, no solo admira a las aves de lejos, sino que también se preocupa por la conservación de sus hábitats. “Tenemos que cuidar los bosques, océanos y ríos que albergan la increíble biodiversidad de nuestro país y que, además, nos brindan los recursos que necesitamos para vivir. Los pequeños cambios sí importan. No se trata de no consumir, se trata de tener hábitos responsables y conscientes que aseguren la conservación de la naturaleza”, concluye.
Paula Posada, ingeniera ambiental y donante de WWF Colombia
© Paula Posada
Quetzal colinegro (Pharomachrus auriceps)
© Anthony Arana
Gracias a Rodrigo Gaviria Obregón, médico, fotógrafo y ornitólogo por el préstamo de esta foto del Quetzal crestado (Pharomachrus antisianus).
© Rodrigo Gaviria Obregón
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