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Cacao Amazónico y Paz

Así se produce el cacao en Caquetá, Putumayo y Guaviare

Desde las fincas y chagras de la Amazonía colombiana se cultiva un cacao único, con notas de sabores frutales y producido bajo procesos de alta calidad, sostenibilidad, cero deforestación y prácticas de producción agroecológica. Su elaboración es el resultado del trabajo cuidadoso de campesinos e indigenas que preservan el territorio mientras fortalecen su economía. 

Según la historia, el origen del cacao en esta región se remonta a más de 5.300 años, en un territorio compartido entre Colombia, Perú y Brasil. Hoy, desde Caquetá, Guaviare y Putumayo este producto gana espacio no solo en la comercialización del grano, sino también en su transformación en chocolates, gomas, bombones y otros derivados, posicionándose en mercados nacionales e internacionales como Alemania, Francia e Italia. 

Las asociaciones que lo hacen posible

El año 2024, nueve asociaciones lograron ventas de 180 toneladas de cacao y en 2025 cerraron con 306 toneladas. Dichas asociaciones hacen parte de una estrategia integral de gobernanza territorial inclusiva bajo el proyecto Cacao Amazónico y Paz, que busca que 607 pequeños productores produzcan cacao amazónico bajo prácticas agroecológicas, fortalezcan sus organizaciones, accedan a mercados diferenciados e incidan en cadenas de suministro libres de deforestación. Cuenta con el respaldo financiero del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ) y es implementado por Alisos, WWF Colombia y WWF Alemania.  Estas son las asociaciones que cultivan cacao y lo están transformando. Conozca el trabajo de cada una de ellas:  

Caquetá

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Asoacasan (San Jose del Fragua)

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Producen y comercializan cacao de alta calidad, cultivado con prácticas orgánicas, limpias y sostenibles. Su vocación no solo es agrícola, también es ambiental y social.

Asocasan trabaja con un compromiso firme: cero deforestación, protección activa del entorno y mitigación del cambio climático. 

Cada grano que produce Asocasan encierra el sabor auténtico de la Amazonía y el esfuerzo incansable de las mujeres campesinas de la asociación, quienes desempeñan un papel fundamental en todo el proceso de producción del cacao. Su trabajo no solo enorgullece a sus familias, sino que también impulsa una economía que apuesta por la conservación y el desarrollo sostenible. 

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Asproabelén (Belén de los Andaquíes)

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Unas 54 familias asociadas, pequeñas productoras que encontraron en el cacao una alternativa digna para generar ingresos.

La esencia de Asprobelén está en sus 54 familias asociadas, pequeñas productoras que encontraron en el cacao una alternativa digna para generar ingresos, proteger el bosque y construir un futuro en paz.  

A través de una agricultura familiar inclusiva, la asociación promueve valores como el compromiso, la honestidad, el respeto y el trabajo en equipo, fomentando la conservación del suelo, el cuidado de las fuentes hídricas y la preservación de la fauna silvestre. 

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Comcap (El Paujil- Doncello)

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El compromiso con la calidad y la sostenibilidad los ha posicionado como líderes en procesos de comercialización en el mercado nacional e internacional.

En el año 2007, un grupo de valientes campesinos del sur de Colombia dejaron atrás los cultivos de uso ilícito y le apostaron a un futuro digno, sostenible y con propósito. Así nació Comcap, una organización que encontró en el cacao no solo una alternativa productiva, sino una oportunidad para reconstruir tejido social, cuidar la selva y abrir nuevos caminos de desarrollo. 

Desde entonces, Comcap se ha consolidado en la producción de cacao en la Amazonía colombiana. Su compromiso con la calidad y la sostenibilidad los ha posicionado como líderes en procesos de comercialización en el mercado nacional e internacional. 

Hoy, Comcap es más que una asociación de productores: es símbolo de transformación, un referente regional que demuestra que sí es posible cultivar paz y progreso desde el campo, cuidando la biodiversidad y apostando por la economía rural como motor de cambio. 

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Cocarep (Puerto Rico)

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Más de 30 mujeres que se encargan del cultivo de cacao y su transformación en chocolate de mesa, milo y están innovando con la dulcería.

En 2007, un grupo de productores de Puerto Rico, Caquetá, en la vereda La Esmeralda, fundaron COCAREP (Comité de Cacaocultores y Reforestadores de Puerto Rico). La asociación hoy reúne a 33 mujeres que se encargan del cultivo de cacao y su transformación en chocolate de mesa, milo y están innovando con la dulcería: gomas con el mucílago de cacao, galletas con la almendra y la cascarilla y hasta postres.  Los productos a base de cacao son vendidos en el centro de acopio en la zona urbana de Puerto Rico. 

Es una organización nacida del campo, con el cacao como símbolo de esperanza y progreso. Sus participantes destacan el deseo de mejorar su calidad de vida y reactivar la economía familiar.  

Cocarep se describe como una asociación comprometida con fomentar la producción y comercialización de granos de cacao seco de origen amazónico, garantizando altos estándares de calidad y un proceso de trazabilidad que permite a las compañías transformadoras conocer el origen y las características del producto, contribuyendo así al desarrollo económico de la región. 

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Comicacao (San Vicente del Caguán)

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Comercializan cacao seco con aliados estratégicos como la Compañía Nacional de Chocolates, Chuculat y Chocolates Gironés.

En Comicacao hay 257 familias asociadas, de las cuales 150 ya están en etapa productiva y 107 más avanzan en el establecimiento de cultivos bajo sistemas agroforestales.  

Comercializan cacao seco con aliados estratégicos como la Compañía Nacional de Chocolates, Chuculat y Chocolates Gironés. Al tiempo, trabajan en productos innovadores como licor de cacao, nibs, chocolates, néctar, vino, yogurt, arequipe, cocadas y otros subproductos que expresan el sabor y la creatividad del territorio. La asociación le apuesta al arraigo, el desarrollo rural y la dignidad campesina.  

Además, Comicacao se proyecta como una organización autosostenible y comprometida con la transformación territorial, que representa la fuerza colectiva del cacao como camino de desarrollo para San Vicente del Caguán y La Macarena. 

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Guaviare

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Ascatrui

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Desde la asociación tienen un vivero, en el municipio de Calamar, donde restauran, conservan y venden plantas nativas, entre estas el cacao. Hoy tiene vinculada a 13 veredas.

En el corazón del Guaviare, donde los ríos Unilla e Itilla tejen la vida de las comunidades campesinas, nace Ascatrui, una organización que representa la voz, la lucha y la esperanza de quienes han habitado y cuidado este territorio por generaciones.  

Desde la asociación tiene un vivero, en el municipio de Calamar, donde restauran, conservan y venden plantas nativas, entre estas el cacao. Hoy tiene vinculada a 13 veredas. 

Ascatrui se ha consolidado como una organización campesina comprometida con tres principios fundamentales: la defensa del territorio como fuente de vida, la protección de los derechos de las comunidades rurales y la conservación activa de los ecosistemas biológicos.  

En la frontera viva entre la Amazonía y la Orinoquía, protegen uno de los tesoros naturales más valiosos del mundo: el Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, declarado Patrimonio Mixto de la Humanidad por la Unesco. Este territorio, ancestral y biodiverso, alberga miles de especies únicas y es hogar de pueblos indígenas en aislamiento voluntario.  

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Asoprocacao

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La asociación describe que cada grano de cacao es el resultado de generaciones campesinas que le apuestan a un futuro digno y sostenible para su tierra y su gente

El cacao ha unido a las familias y les ha brindado seguridad, siendo una alternativa sostenible. Las familias cuentan que cultivan sin miedo y con la esperanza de salir adelante mediante la transformación del cacao en productos como chocolate de mesa, vino y miel de mucílago de cacao. 

La asociación, que surgió en el 2017, describe que cada grano de cacao es el resultado de generaciones campesinas que le apuestan a un futuro digno y sostenible para su tierra y su gente. Las familias se sienten comprometidas con el origen y con un abastecimiento confiable. 

Una de las características principales de la asociación es el espacio que han ido ganando las mujeres, cuando antes era un proceso en el que trabajaban principalmente hombres. También se destaca el valor intercultural de la asociación, donde todos participan. 

El cacao también ha permitido el retorno de especies como la danta, el carpintero y la guacharaca. 

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Putumayo

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Resguardos Tukunare y Lagarto Cocha

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El trabajo de siembra de cacao ha estado acompañado de un ejercicio de recordar los nombres en su idioma de las especies de fauna y flora que acompañan al cacao.

Treinta familias de los resguardos Lagarto Cocha y Tukunare, a orillas del río Caucaya, en el municipio de Puerto Leguízamo, Putumayo, avanzan en la siembra de cacao en cultivo diverso junto arboles maderales, frutales y plantas medicinales tradicionales de la chagra indígena amazónica (espacio en donde los pueblos indígenas, además de cultivar sus alimentos, preservan su cultura y sus saberes ancestrales). 

Estas familias han realizado la georreferenciación de sus chagras y el monitoreo de aves que habitan en las zonas aledañas a sus cultivos. Para este monitoreo, han articulado el conocimiento occidental con el conocimiento propio, bajo la orientación de los abuelos de los resguardos, logrando que esta iniciativa no solo contribuya a la conservación del bosque, sino también a la preservación de los modos de vida del pueblo Murui, quienes ayudan a la conservación de la Amazonía. 

El trabajo de siembra de cacao ha estado acompañado de un ejercicio de recordar los nombres en su idioma de las especies de fauna y flora que acompañan al cacao. Junto a abuelas y abuelos, tanto en las chagras como en las malocas, poco a poco van recordando nombres, historias y usos tradicionales como alimentos y medicinas, como parte de una acción de preservación cultural. 

En este momento se encuentran en la conformación de la asociación. 

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Nukamchipa

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Consideran al cacao como un cultivo ancestral que forma parte de su identidad y sabiduría tradicional. Se produce y comercializa como una herramienta de transformación económica y social.

En el corazón del Putumayo, en el resguardo indígena Inga de Yunguillo, nació el 12 de noviembre de 2021 la Asociación de Productores Agropecuarios Nukanchipa Musu Musukuina, cuyo nombre en lengua Inga significa “Nuestros nuevos sueños”. Esta organización surgió como respuesta a una necesidad vital: defender los derechos de las comunidades y fortalecer la economía desde sus raíces culturales y ancestrales. 

Desde Nukanchipa consideran al cacao como un cultivo ancestral que forma parte de su identidad y sabiduría tradicional. Se produce y comercializa como una herramienta de transformación económica y social, apostando por su posicionamiento en mercados locales, regionales, nacionales e internacionales. 

A través del cacao, la asociación reafirma su soberanía alimentaria y la proyecta como una alternativa de vida digna que respeta a Alpa Mama (la Madre Tierra). Cultivan el cacao bajo sistemas agroforestales que protegen el entorno y garantizan una producción sostenible y ambientalmente responsable. 

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