Leer la salud de los ríos: una meta de Corpochivor de la mano de WWF | WWF

Leer la salud de los ríos: una meta de Corpochivor de la mano de WWF

Posted on
14 noviembre 2020
Durante este año, la Corporación Autónoma Regional de Chivor (Corpochivor), en alianza con WWF, ha fortalecido las capacidades de manejo de sus áreas protegidas a través de la adquisición de distintos equipos de campo y de laboratorio.

En el Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) Páramo de Cristales, Castillejo y Guacheneque (Boyacá), investigadores de Corpochivor —corporación que cuenta con 7 áreas protegidas en su jurisdicción— y WWF, iniciaron recientemente la identificación de cerca de 45 sitios, entre quebradas y ríos ubicados dentro del área protegida y sus zonas circundantes, para analizar su condición ecológica.

Desde estos lugares, en los próximos meses, harán un muestreo de las poblaciones de macroinvertebrados (grupo de insectos) y peces para analizar, a través de ellos, el estado de conservación de los ecosistemas. Los resultados les permitirán definir objetivos de conservación y restauración para las cuencas más afectadas.
 

Leer los insectos, la labor de Juana


“Los tricópteros son un grupo de insectos que han desarrollado adaptaciones increíbles para vivir en las corrientes de los ríos: construyen casas muy pequeñas con materiales como granos de arena, piedras, palos y pedazos de hojas, y las fijan con una seda adhesiva al sustrato de la superficie en tramos con fuertes corrientes. Así garantizan su oxígeno y que no se los lleve el agua”, cuenta Juana Andrade, bióloga de Corpochivor, para explicar que la presencia de estas y otras especies de insectos en los ríos es un indicador de la buena salud de estos ecosistemas.

Así como los tricópteros, hay miles de insectos que tejen profundos entramados con los ecosistemas acuáticos. Estudiar estas conexiones es la tarea que desde hace algunos meses adelanta Juana, junto al equipo de investigadores de WWF, en esta área protegida que comprende los municipios boyacenses de La Capilla, Pachavita, Úmbita y Turmequé, y que se caracteriza por su ecosistema de páramo y su conectividad con otras áreas del Complejo Rabanal.

Ya han identificado puntos estratégicos en afluentes como el Muincha y el Albarracín (municipio de Turmequé), el Bosque (municipios de Pachavita y Úmbita) y la Guaya (municipio de La Capilla), en donde, además de la diversidad de organismos, evaluarán variables como la vegetación de la ribera y el sustrato del fondo (arenoso, arcilloso, pedregoso, etc.); un proceso que según explica Andrade, marcará la diferencia en el monitoreo de calidad de agua que Corpochivor ha hecho por 18 años, en el que hasta ahora solo se ha concentrado en analizar características del líquido mismo, como la temperatura, el ph, el color y la turbidez.

Cuando empiezas a ver el río como ecosistema y cuando intentas gestionar el agua para su mantenimiento, las medidas se amplían mucho: ya el trabajo no está enfocado en si el agua cumple con unas características para usarla, sino en que el uso que le das no afecte el ecosistema que la proporciona”, dice Juana, y añade que en ese proceso, los macroinvertebrados, esos insectos que se reconocen a simple vista —pertenecientes a grupos como los coleópteros, tricópteros y efemerópteros—, son claves para descifrar el estado de conservación de los afluentes.

Según la proporción y la distribución de estos insectos, explica la bióloga, se puede determinar, por ejemplo, la diversidad de ambientes, el grado de intervención humana en el caudal y el nivel de afectación por vertimientos provenientes de cultivos o ganadería. “Esto se llama bioindicación, es decir, leer en los organismos cómo está el sitio en el que viven. Gracias a los proyectos que tenemos con WWF, ahora contamos con todos los equipos de campo y de laboratorio para hacer estos análisis: desde las redes especiales para capturarlos hasta las agujas y pinzas necesarios para mirar bien sus características e identificarlos”.

Sobre esto, Beatriz Helena Rey, gestora de Andes Nororientales de WWF, explica que la adquisición de equipos y materiales por parte de Corpochivor no solo permite hacer el monitoreo de calidad del ecosistema acuático usando macroinvertebrados y peces, sino conocer el impacto de especies acuáticas invasoras como evidencia para la toma de decisiones en cuanto a su un manejo y control.


Los peces, otras señales de la calidad del ecosistema


Jorge E. García-Melo, biólogo, ictiólogo (experto en peces), fotógrafo y profesor del Programa de Biología Ambiental de la Universidad de Ibagué, también participa en la identificación de sitios de muestreo. Para él, una de las mayores motivaciones de su trabajo es que las comunidades conozcan qué especies habitan los ríos, por qué son importantes y cómo pueden contribuir a su conservación. “Como los macroinvertebrados, los peces también son excelentes indicadores del estado de los ecosistemas: hacen parte de la cadena trófica, y por lo tanto, si esta sufre afectaciones, ellos también”, explica.

Añade que la lectura de los peces (abundancia, distribución, alimentación, etc) puede indicar, por ejemplo, si el ecosistema ha padecido problemáticas como la introducción de especies invasoras. “En este proyecto tenemos un interés particular por la trucha arcoíris, una especie que la comunidad identifica como nativa a pesar de haber sido introducida hace casi 80 años. Algunos argumentan que estos individuos han sido responsables de la desaparición de otras poblaciones, pero estos estudios van a ser evidencias importantes para entender lo que está ocurriendo con la trucha en estos ecosistemas”.

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Para él, uno de los retos en el trabajo con los peces es que, a diferencia de grupos como los mamíferos y las aves, estos no son carismáticos. Por eso, intenta involucrar a la comunidad en los procesos de recolección, identificación y fotografía de peces, pues desde hace varios años se dedica a tomarles fotos a las especies que estudia.

Lo hace utilizando el Photafish System, un sistema que desarrolló hace más de cinco años junto a otros ictiólogos para lograr imágenes que faciliten la difusión de los resultados de investigación relacionados con estas especies y sirvan como insumo informativo para la ciencia. “El Photafish tiene un acuario portable, un sistema de iluminación y cámara, lo que nos permite hacer las fotografías en las salidas de campo. Este material nos sirve también para alimentar el Proyecto CaVFish Colombia, un recurso informativo e interactivo para que tanto especialistas como público general conozcan y estudien la riqueza íctica del país”, explica.

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Este sistema, que también estuvo incluido dentro de la compra de equipos que se hizo mediante la alianza de WWF y Corpochivor, será una herramienta esencial en los talleres de ciencia participativa que, según dice, son necesarios para generar curiosidad y sensibilidad frente a los ríos en las comunidades. Sobre esto, Juana Andrade puntualiza: “Un cerebro curioso es un cerebro muy receptivo. Pensamos en llevar a la gente a la toma de fotografías de los peces para que los reconozcan. La idea es que sepan para qué y cómo se hace el muestreo, y cuáles son las formas de vida con las que comparten el agua”.

Al final del proceso de investigación, el equipo de Corpochivor y WWF identificará qué sitios son referentes de conservación y definirá los objetivos de restauración para las cuencas más afectadas. Además, realizará dos productos de divulgación: uno dirigido a científicos, especialmente a los ictiólogos, y otro para la comunidad, con el fin de que esta pueda tener un material de consulta permanente sobre las especies que habitan los ecosistemas estudiados.
 

WWF y Corpochivor


La adquisición de equipos y materiales para Corpochivor, posible gracias a la alianza con WWF para la implementación del Plan de Manejo del DRMI de Cristales, Castillejo y Guacheneque, es un gran aporte para el monitoreo de la calidad de los ecosistemas acuáticos que están en la jurisdicción de la corporación, teniendo en cuenta que permite que se introduzcan parámetros hidrobiológicos en el monitoreo de ecosistemas como ríos y quebradas, y que con esto, se fortalezca el laboratorio de calidad ambiental.

Este aporte también aumenta la capacidad institucional para la formulación del Programa Institucional Regional de Monitoreo de la cantidad y calidad del Agua (PIRMA), que se adelanta actualmente en conjunto con el MADS y el IDEAM.
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