Solo el 3% de los colombianos ha cambiado su alimentación para ayudar al ambiente

Posted on julio, 26 2022

Un estudio realizado por WWF Colombia en 8 ciudades demuestra que las personas todavía no entienden la relación que hay entre nuestra alimentación y la naturaleza, desconociendo que necesitamos un planeta sano para tener comida.




Bogotá, 26 de julio de 2022. Sólo el 18% de los colombianos considera que la forma en que nos alimentamos es la principal causa de la pérdida de naturaleza y la degradación ambiental. Más aún, la mayoría de la población es optimista: el 65% de los encuestados cree que se puede hacer producción de alimentos sin tener un impacto negativo en la naturaleza y el 62%, que ésta solo contamina por el uso de pesticidas. Incluso, cuando se les preguntó si la producción de alimentos como la papa, el arroz y la carne de res se asociaban a problemas ambientales como la degradación de páramos y humedales o la deforestación, los encuestados no encontraron una relación directa.
 
Estos son algunos de los hallazgos de ‘El verdadero valor de los alimentos’, la más reciente investigación de WWF Colombia que apunta a un asunto crítico: ¿Están dispuestas las personas a cambiar la manera en que comen para alimentar a una población creciente, dentro de los límites planetarios? Realizada en conjunto con la agencia SANCHO BBDO, la investigación realizó 1950 encuestas y visitó 47 hogares en 8 ciudades para contrastar los imaginarios de las personas con sus hábitos frente a la alimentación. Los hallazgos demuestran que, día a día, los colombianos viven al menos tres paradojas que terminan perjudicando la naturaleza e incluso, el bolsillo de los hogares.
 
  1. Creen que su alimentación es variada, pero no lo es, principalmente porque sus hábitos de compra son siempre los mismos. El 43,7% de los encuestados considera que su alimentación es lo suficientemente variada, aunque repite con frecuencia alimentos como el arroz y el café. Sin embargo, afirman comprar siempre las mismas marcas y frecuentar las mismas tiendas, lo cual dificulta que se incorporen nuevos ingredientes a la alimentación, un aspecto clave para reducir las presiones sobre la naturaleza y aprovechar la biodiversidad de Colombia.
 

¿Por qué esto es importante?

 
  1. Identifican los alimentos procesados como aquellos que causan el mayor impacto en la naturaleza debido a los químicos, ignorando que la producción de alimentos frescos también tiene un impacto. El 53,7% de los encuestados asocian alimentos como empacados y enlatados como aquellos que más efectos negativos tienen frente al ambiente, mientras que, solo el 8% cree que las frutas y las verduras causan este mismo efecto. Esto indica que hay una falsa asociación: lo más natural no causa daño ambiental.

 
¿Qué implicaciones tiene?



Recuerda que la forma en que producimos y consumimos alimentos es hoy la principal amenaza a la naturaleza.​ © Esteban Vega La-Rotta
 
  • La mayoría de los colombianos piensa que cuando una fruta o verdura es arrojada a la caneca, volverá a la naturaleza, pero se ignora que, al descomponerse, contribuye a la generación de gases efecto invernadero, responsables del cambio climático. Justamente las frutas y verduras son los alimentos que más se pierden o desperdician en el país.
  • El 80,8% de los encuestados considera que la estética y la buena apariencia de los alimentos son características importantes al momento de comprar. Esto lleva al desperdicio de muchos alimentos con formas irregulares, que tienen algún defecto mínimo, pero son igualmente nutritivos.
  • La gente considera que las afectaciones al ambiente se dan desde los insumos químicos que se usan para producir alimentos como pesticidas y plaguicidas. La principal preocupación es que estas sustancias lleguen al plato de comida.
 
  1. Realizan cambios en su alimentación motivados por la salud, sin entender que una alimentación sana, depende de un planeta sano. Un 70% de los encuestados han realizado cambios en su alimentación motivados por estar más sanos y un 49%, afirma que ésta es la principal razón por la que su forma de comer cambió. Mientras tanto, ayudar al ambiente se encuentra en último lugar con un 3%, lo que denota un desconocimiento de la relación entre alimentación y naturaleza.

¿Cómo nos afecta?

 
  • Globalmente, la forma como producimos y consumimos alimentos ha ocasionado el 80% de la deforestación, es responsable del 70% de la pérdida de biodiversidad en ecosistemas terrestres y del 50% en ecosistemas de agua dulce, y genera el 29% de las emisiones de gases de efecto invernadero.
  • El cambio climático pone en riesgo la producción de alimentos a nivel global, y Colombia no es la excepción. Incluso el café, uno de los cultivos insignia del país, está en grave riesgo si la temperatura del planeta sigue aumentando.
  • Los polinizadores son una de las maneras más evidentes de ver cómo la comida depende de la naturaleza. El declive en las poblaciones de abejas, por ejemplo, está poniendo en jaque a los productores y ocasionando grandes pérdidas económicas.
  • Biodiversidad, clima y alimentación hacen parte de una dinámica que puede ser positiva para todos, pero que actualmente no lo es. La forma actual de comer y alimentarnos no es sana, ni para las personas, ni para el planeta. Más de 2.000 millones de personas son obesas o tienen sobrepeso a nivel global, y a la vez, 690 millones de personas pasan hambre. Sin embargo, el 40% de la comida que se produce no se consume (según el Departamento Nacional de Planeación, en Colombia, al menos el 34% de los alimentos que se producen terminan en la caneca).
 

Las soluciones: comer más variado, más local y evitar el desperdicio

 
Aunque el panorama parezca poco alentador, mucho más en el contexto actual de aumento de precios de los alimentos e incertidumbre global, WWF Colombia hace un llamado a actuar.Necesitamos entender el verdadero valor de los alimentos. No sólo fijarnos en su precio y garantizar que todos quienes padecen hambre puedan obtener los alimentos que necesitan, sino además empezar a entender que detrás de cada alimento hay un costo para el planeta”, explica Camila Cammaert, coordinadora de Sistemas Alimentarios Sostenibles de WWF Colombia.

Si sabemos que para producir un banano se pueden llegar a usar hasta 160 litros de agua, el equivalente a ducharse durante 18 minutos sin cerrar la llave, seguro lo pensamos dos veces antes de botarlo a la caneca porque está muy pecoso”, agrega.
 
Para empezar a posicionar esa idea, WWF y SANCHO BBDO han creado una campaña que se basa en la información del estudio y que busca que los colombianos empecemos a reconocer el verdadero valor de los alimentos. “Cuando vemos un camión de valores pensamos que es muy valioso porque lleva dinero, pero cuando vamos a la plaza de mercado, no sentimos que esos tomates, esas frutas, sean igualmente valiosas. Esa es la paradoja que quisimos mostrar con la campaña, haciendo un llamado además a una acción muy sencilla: no desperdiciar”, explica Mario Lagos, director creativo de la agencia de publicidad, haciendo referencia al video principal de esta iniciativa, que muestra el recorrido de un camión de valores que, en vez de dinero, transporta frutas y verduras a una plaza de mercado en Bogotá. 
 
Para sumarse a la campaña, las personas pueden compartir este video en redes sociales, etiquetando a WWF Colombia y utilizando la la etiqueta #SinDesperdicio. También, contando cómo reducen el desperdicio de alimentos en sus hogares, y conociendo nuevas maneras de almacenar la comida y usar creativamente las sobras en la web www.vivesindesperdicio.com, donde además podrán llenar un test para saber qué tanto desperdician.
Aunque el sistema alimentario global es el principal impulsor de la pérdida de biodiversidad y genera al menos el 30% de las emisiones de gases efecto invernadero, en Colombia esto no ha llevado a las personas a cambiar sus hábitos.
© Esteban Vega La-Rotta
Aproximadamente el 40% de la comida que se produce en el mundo no se consume, y representa el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero globales.
© Esteban Vega La-Rotta
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