Áreas protegidas en los Andes: claves para la conservación de la biodiversidad y la riqueza hídrica de la región | WWF

Áreas protegidas en los Andes: claves para la conservación de la biodiversidad y la riqueza hídrica de la región

Posted on
19 marzo 2021
Desde finales de 2018, un convenio entre Isagen, Parques Nacionales Naturales y WWF ha fortalecido la gobernanza y el ordenamiento ambiental en tres áreas protegidas andinas y en sus áreas de influencia. Aquí les contamos sobre este trabajo y sus resultados.

Pensar y planificar a manera de paisaje integrado los Parques Nacionales Naturales Hermosas-Gloria Valencia de Castaño (Valle del Cauca y Tolima), Selva de Florencia (Caldas) y Serranía de los Yariguíes (Santander), ha sido uno de los logros principales del convenio que Isagen, Parques Nacionales Naturales y WWF han desarrollado en los últimos dos años, el mismo que busca mejorar la efectividad de manejo y la calidad de las cuencas de estas áreas protegidas, así como comprar y restaurar los predios privados que hay al interior de ellas.

Esa visión que considera a estos parques andinos como un todo, explica Sandra Valenzuela, Directora de Operaciones, Alianzas y Financiamiento de WWF, es lo que ha permitido articular estrategias compartidas en temas como la adaptación al cambio climático, la generación de alternativas económicas comunitarias, la ampliación de corredores biológicos, y la conectividad y reducción de la vulnerabilidad de los ecosistemas.

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También es lo que ha hecho posible sumar otros actores que, como los integrantes de este acuerdo de voluntades, le apuesten a generar un mayor impacto en la conservación del agua, los ecosistemas, los servicios naturales y las especies andinas, entre ellas el emblemático oso de anteojos.

“Estos parques nacionales de los Andes y sus zonas amortiguadoras son esenciales para la provisión de comida, servicios ecosistémicos y regulación climática. Además, allí nacen los ríos más importantes de la región, los que proveen de agua a siete ciudades”, dice Valenzuela, refiriéndose a cuencas como Sogamoso (Yariguíes), La Miel (Selva de Florencia) y Amoyá (Hermosas), las mismas que abastecen a Isagen para la generación de energía eléctrica para el país.
 

El acuerdo y sus avances, un “orgullo” para Isagen


Huber Vanegas, profesional ambiental de la empresa de generación y comercialización de energía, explica que a partir de 2018, con la llegada de WWF al convenio de voluntades que han implementado por 13 años con otras organizaciones, este adquirió un enfoque andino, es decir, salió de cada una de las tres áreas protegidas para apuntar sus acciones hacia las zonas de influencia de las cuencas mencionadas. “A partir de ahí empezamos a trazar un objetivo un poco más ambicioso: contribuir a la conservación de las zonas estratégicas e incidir proactivamente en las áreas de influencia de las centrales, promoviendo la conservación de la biodiversidad y sobre todo del recurso hídrico como un articulador del territorio”.

De esa manera, afirma, han logrado apoyar el saneamiento predial de los parques, es decir, adquirir y restaurar los predios privados que se encuentran al interior de ellos, así como incrementar el monitoreo hídrico. “La idea es continuar apoyando la consolidación de un corredor de áreas protegidas en el ámbito andino. Y para eso tenemos la tarea de fortalecer el apoyo por parte de actores nacionales y regionales, y de expandir la consciencia de la gobernanza en el territorio”, explica.

Añade que el enfoque conjunto de las tres instituciones que conforman el acuerdo ha sido y será fundamental para la planeación, ejecución y evaluación del trabajo en la región, mientras Sandra Valenzuela lo complementa diciendo que “las tres partes estamos poniendo recursos técnicos, financieros y humanos para generar un mayor impacto en la protección de las cuencas abastecedoras y la conectividad del paisaje, así como en la visibilización de este tipo de estrategias y de inversiones compartidas entre una empresa privada, el Gobierno Nacional (a través de Parques Nacionales), y la sociedad civil (a través de WWF) para beneficio de la conservación y el desarrollo de los territorios”.
 

Los resultados en palabras de los jefes de parques...

 

Parque Nacional Natural Selva Florencia


Esta área protegida, ubicada en los municipios de Samaná y Pensilvania (Caldas), es uno de los hotspots o puntos calientes de biodiversidad de anfibios en el mundo. Tiene 75 especies, y de ellas, el 30% son endémicas del Parque o de la Cordillera Central. Además, tiene cinco especies de primates (como el tití gris y el mono araña café) y 380 de aves.

“Científico que se presenta por aquí, algo descubre”, dice Hugo Ballesteros, jefe del Parque, quien corrobora que para la preservación de estas especies, así como para mejorar la presencia del área protegida en escenarios de ordenamiento ambiental y conservación regional, el convenio entre Isagen, Parques Nacionales y WWF es fundamental.

“Este proceso nos ha ayudado a conformar un nodo de conservación regional y establecer mosaicos de conservación para el río La Miel. Esto último, mediante la conectividad de reservas o áreas protegidas que sirven como corredores para especies como el tití, el mono araña café y la nutria”, explica.

La adquisición de 100 hectáreas de predios privados para la restauración, la contratación de cuatro consultores para apoyo en el Programa de Prevención, Vigilancia y Control, la siembra de 4.000 árboles en un predio de 10 hectáreas y la compra de equipos para fortalecer los procesos de monitoreo de especies y cuencas, son otras de las ganancias que Ballesteros destaca del convenio.


Parque Nacional Natural Hermosas-Gloria Valencia de Castaño


Esta área protegida tiene el 80% de su territorio en el departamento de Tolima y el 20% en el Valle del Cauca. Tiene una posición estratégica dentro de la Cordillera Central, pues permite la unión de dos subsistemas: el Eje Cafetero y el Macizo Colombiano. “Esta ubicación permite la conectividad de ecosistemas y garantizar los flujos de fauna y flora”, dice Germán Rodríguez, jefe del área protegida.

Allí, mientras especies como el oso de anteojos, la danta de páramo y el pato colorado conforman un grupo de enorme valor para la conservación, la riqueza hídrica habla por sí sola: hay más de 380 cuerpos de agua que garantizan la provisión de este recurso a los ocho municipios en los que está situado el Parque. “Lo que hemos venido haciendo con el convenio es reforzar esa visión de paisaje con un enfoque de gobernanza que nos permite actuar de manera conjunta con los otros parques”, cuenta Rodríguez.

Añade que entre los principales logros del convenio que se han conseguido en Hermosas, están la creación e implementación de un programa de monitoreo para el oso de anteojos y la danta; la negociación de un predio en el que se tendría la primera cabaña del Parque; 23 recorridos que han permitido la visibilidad de 944 hectáreas y el registro 18 especies de fauna y 28 de flora; y la adquisición de equipos de 25 equipos (como cámaras trampa y estufas portátiles para alta montaña) para el Programa de Prevención, Vigilancia y Control.

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Parque Nacional Natural Serranía de los Yariguíes


Es el único Parque Nacional del departamento de Santander. Tiene una gran riqueza hídrica, representada en 26 microcuencas que abastecen 28 acueductos tanto veredales como municipales, y cuatro ecosistemas: páramo, selva húmeda tropical y bosques altoandino y subandino. Además, cuenta con más de 500 aves reportadas.

“Gracias a este convenio, que demuestra cómo instituciones públicas y privadas se pueden unir para apoyar a las áreas protegidas del país, hemos avanzado en temas de recurso hídrico, con la adquisición de equipos para monitoreo de recurso hídrico, y saneamiento predial, con la compra de un predio”, asegura Harold Moreno, jefe del área protegida. Para lo que queda del convenio (hasta diciembre de este año, con posibilidades de renovarse), en Serranía de los Yariguíes esperan formular un plan de ordenamiento ecoturístico para el Parque.
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