La lucha por proteger el medio ambiente no puede ser un riesgo para la vida | WWF

La lucha por proteger el medio ambiente no puede ser un riesgo para la vida

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21 agosto 2020
WWF se pronuncia sobre el asesinato de miembros del Pueblo Awa y demás líderes y lideresas ambientales en Colombia.
 
Recibimos con total tristeza y profunda preocupación la noticia del asesinato de tres jóvenes del Pueblo Awa, del Resguardo Indígena Pialapí-Pueblo Viejo del Cabildo Mayor Awa de Ricaurte (Camawari), en Nariño, en días recientes.  Desde WWF expresamos nuestro rechazo y lamentamos el dramático escalamiento de la violencia en el territorio Awa y el asesinato continuo de sus miembros. La Unidad Indígena del Pueblo Awa (Unipa), ha denunciado el asesinato de 10 de sus integrantes en el transcurso de 2020 y aún no reciben respaldo ni protección por parte de las autoridades. 
 
Desde WWF repudiamos cualquier acto que atente contra la vida y la seguridad de las comunidades indígenas y demás líderes y lideresas ambientales, y le pedimos al Gobierno que tome las medidas necesarias para garantizar su vida y sus derechos. Así mismo, reiteramos nuestro apoyo a los esfuerzos que adelanta el pueblo Awa con el fin de salvaguardar la vida y la permanencia en el territorio, y confiamos en que se esclarezcan los hechos y surtan efecto las investigaciones para evitar su repetición. Expresamos a todo el pueblo Awa nuestras condolencias por los seres queridos asesinados. 
 
El caso de la comunidad Awa no es aislado, como resalta el reciente informe de Global Witness sobre asesinatos a personas que trabajan por la defensa de sus territorios y el medio ambiente. De acuerdo con el reporte, Colombia es el país más peligroso del mundo para los defensores de la tierra y la naturaleza.  Solo en 2019 -el año más letal para los líderes ambientales-  64 colombianos perdieron la vida por su gestión. La mitad de las víctimas registradas  en todo el mundo fueron indígenas. 
 
De acuerdo con Global Witness, un importante número de muertes en el mundo están asociadas a la oposición de los líderes a proyectos minero-energéticos. Una realidad que se exacerba aún más en nuestro país debido al accionar de grupos criminales y actividades ilegales que resultan una consecuencia nefasta del modelo de desarrollo basado en la explotación de los recursos naturales no renovables como el oro o los hidrocarburos. También se incrementan los riesgos y atentados contra la integridad y la vida de de los líderes que trabajan en territorios azotados por el narcotráfico y sus dinámicas de guerra y disputa territorial. Este panorama demanda medidas concretas urgentes para eliminar los riesgos para los líderes en los territorios. 
 
No podemos aceptar y ser condescendientes frente a la violencia, menos si ésta afecta directamente las vidas y la tranquilidad de aquellos que trabajan día tras día en la defensa del planeta. Por eso, desde WWF Colombia hacemos un llamado para que se tomen acciones para detener el asesinato de líderes y lideresas ambientales en todo el territorio colombiano y se propicie la puesta en marcha  del Acuerdo de Escazú, que tiene disposiciones especiales sobre la protección de líderes ambientales, considerando que  sin la presencia y dedicación de estas personas, la protección del ambiente y de los derechos que de ellas dependen, serían imposibles de cumplir.
 
Es preciso resaltar el compromiso asumido por el gobierno de Colombia con la ratificación del Acuerdo de Escazú desde su firma en diciembre por parte del Presidente de la República, y su radicación en el Congreso de la República en el pasado mes de julio con mensaje de urgencia. El Acuerdo de Escazú además de fortalecer la implementación de derechos fundamentales como el acceso a la información, la participación ciudadana y el acceso a la justicia en materia ambiental. Escazú reitera la voluntad política del gobierno y las obligaciones que el país ha adquirido en los sistemas de protección universal y regional de derechos humanos específicamente respecto de las personas defensoras del ambiente como la vida, la integridad física y libertad, entre otros.
 
Nadie debería morir por lo que hace en favor de la vida y el bienestar. Los asesinatos de tantos líderes ambientales, en un país tan rico en recursos naturales, no es otra cosa que un amargo retrato de la codicia de quienes no conciben la posibilidad de un mundo mejor. Necesitamos acciones concretas y que se ponga en marcha la implementación del Acuerdo de Escazú para que la defensa de la vida no tenga como consecuencias el miedo, la violación de los derechos humanos,  y en el peor de los casos, la muerte.
 
 
 
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