La relación entre el Covid-19 y la naturaleza en 10 datos | WWF

La relación entre el Covid-19 y la naturaleza en 10 datos

Posted on
09 julio 2020
Esta semana publicamos el reporte ‘Covid-19: llamado urgente para proteger a las personas y la naturaleza’ en el que mostramos cómo el surgimiento de esta pandemia tiene mucho que ver con factores ambientales.

Nuestra salud depende de la salud de la naturaleza y el Covid-19 es una advertencia de que debemos recomponer esa relación. Lo que ha ocurrido en el mundo a raíz de esta enfermedad tiene todo que ver con la forma como el hombre interviene en los ecosistemas. Y en el más reciente reporte publicado por la organización, te explicamos cómo funciona esa conexión. Por ahora, estos diez datos te ayudarán a entenderlo:
 

1. La mayor parte de la pérdida de hábitats asociada a la agricultura es atribuida a tan solo tres productos básicos: carne de res, soya y aceite de palma. Para producir masivamente alimentos, el ser humano tumba el bosque, quema el terreno restante y le da un uso que inicialmente no tenía. Eso ha conllevado a que desde 1990, 178 millones de hectáreas de bosques hayan sido taladas, el equivalente al tamaño de Libia, el decimoctavo país más grande del mundo. 

2. Como resultado de la conversión de los suelos, alrededor del 70% de los bosques están expuestos a una mayor fragmentación. Entre más se acerque el hombre a la vida silvestre a través de prácticas como la deforestación, la ganadería extensiva y la agricultura intensiva, más fragmenta los ecosistemas. Y a la vez, aumentan las posibilidades de que los virus alojados en las especies silvestres muten, salten al ganado (por ejemplo), y puedan contagiarnos a nosotros. Como pasó con el Covid-19. 


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3. Hasta la fecha, la conversión del suelo al servicio de las actividades agrícolas ha causado el 70 por ciento de la pérdida planetaria de la biodiversidad y la mitad de la pérdida de la cubierta forestal del mundo. Cuando el hombre irrumpe en un ecosistema, arranca la capa vegetal, quema la tierra y siembra un cultivo que nunca estuvo ahí, desplaza a las especies animales y vegetales originarias de la zona, poniendo en riesgo su supervivencia. Como ocurre con los orangutanes y los cultivos de palma africana en la isla de Sumatra (Indonesia).

4. A nivel global, entre 1945 y 2005, el cambio del uso del suelo ha dado pie a casi la mitad de las apariciones de enfermedades zoonóticas entre los seres humanos. ¿Todavía creemos que no hay relación entre el medioambiente y las pandemias?
 

5. Más de 200 virus han estado asociados a especies de murciélagos y se sospecha que seis grandes brotes de enfermedades zoonóticas ocurridos en los últimos 25 años (incluido el Covid-19) fueron causados por virus portados por murciélagos. Sin embargo, exterminarlos puede ser contraproducente: más de 300 especies de frutas dependen de estos animales para ser polinizadas y a la vez son clave para el control de insectos.

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6. La presión ejercida sobre la naturaleza por parte de los sistemas alimentarios seguirá creciendo a medida que la población mundial aumente. Se ha estimado que para 2050, en el mundo habrá casi 10 millardos de personas. Y, teniendo en cuenta las tendencias actuales, se espera que en 30 años la demanda global de alimentos pase de un 59% a un 98%. Producir alimentos de manera sostenible para una población enorme y en aumento es uno de los desafíos que el mundo debe enfrentar si quiere evitar futuras pandemias.

7. Hoy, los sistemas alimentarios causan hasta el 30% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, lo cual contribuye al cambio climático. Cuando se talan o queman bosques se liberan gases de efecto invernadero a la atmósfera, lo que contribuye al alza de las temperaturas globales. El uso de fertilizantes, el consumo agrícola de energía y la producción ganadera, también tienen que ver con los altos niveles de emisiones de estos gases.

8. Si no enfrentamos los principales motores del surgimiento de enfermedades zoonóticas, la economía global y la seguridad alimentaria estarán en riesgo. Se estima que los costos del Covid-19 globalmente llegarán a ser de entre 2,4 a 8,8 billones de dólares (hasta tres veces el tamaño del PIB del Reino Unido). Y el hambre también asecha: el número de personas en riesgo de sufrir hambre extrema después de la pandemia podría crecer de 135 millones a 265 millones para el final del año, por la perturbación de las cadenas de abastecimiento de alimentos, las restricciones de movimientos y transporte, y las reducciones del poder de compra de las personas.

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9. La historia ha demostrado que la propagación acelerada de enfermedades zoonóticas también representa una amenaza grave para las dinámicas de la vida silvestre y los ecosistemas. Muchos primates en peligro de extinción, como los gorilas, murieron durante varios brotes de Ébola en Gabón y la República Democrática del Congo entre 1997 y 2004. Durante algunos brotes de gripe aviar ocurridos en décadas recientes, se han reportado las muertes masivas de aves silvestres de distintas especies alrededor del mundo.

10. El aumento del riesgo de surgimiento de nuevas enfermedades zoonóticas, como el Covid-19, amenaza a las comunidades indígenas. Por ejemplo, en la Nación Navajo de Norteamérica, la tasa de infección de Covid-19 que ha sido reportada es 10 veces mayor que la que afecta a la población general de Arizona. Y en Brasil, el virus ha afectado al menos 34 comunidades indígenas, muchas de las cuales habitan áreas desprovistas de instalaciones sanitarias.


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