Recuperación sostenible en América Latina, ¿una oportunidad para la acción climática?

Posted on 09 febrero 2022

Tras la crisis económica derivada de la pandemia, la región tiene la oportunidad única de invertir en medidas que le apuesten a la sostenibilidad y resiliencia al cambio climático. Sin embargo, los esfuerzos se han centrado en una reactivación a corto plazo, con inversiones en sectores que generan grandes emisiones de carbono.

Diferentes países de la región, como Panamá y Chile, han invertido en infraestructura de transporte limpio.​ © Michael Buckley/Photoflow

*Nota publicada originalmente en BIBO

La recuperación económica tras la pandemia de Covid-19 es un reto y a la vez una gran oportunidad para Latinoamérica y el Caribe. Los países cuentan con la oportunidad única de invertir los esfuerzos en recuperación en estrategias que no solo enfrenten la crisis, sino también contribuyan a construir sociedades sostenibles y resilientes al cambio climático. Sin embargo, expertos y organizaciones advierten que la coyuntura se está desperdiciando.

La crisis abatió con especial fuerza a Latinoamérica y el Caribe. Según el Banco Mundial, el 29% de las muertes registradas en el mundo provienen de estos países, a pesar de que sus habitantes representan solo el 8% de la población mundial. Además, según el Fondo Monetario Internacional, su PIB se redujo en un 7%, la peor contracción de todas las regiones.

A esto se suma que sus tasas de desempleo aumentaron significativamente, al igual que la pobreza y la pobreza extrema. De acuerdo con la CEPAL, estos últimos dos fenómenos alcanzaron en 2020 cifras que no se veían hace 12 y 20 años, respectivamente. En este sentido, la crisis acrecentó las desigualdades estructurales de la región y evidenció su alta vulnerabilidad.

Además, Latinoamérica y el Caribe tienen que atender estos grandes retos con recursos limitados. Según el informe ‘¿Está la recuperación económica del Covid-19 construyendo un futuro sostenible?’ del PNUMA, a mayo de 2021, los 33 países de la región analizados en el reporte habían gastado en total 318 mil millones de dólares para responder a la pandemia, mientras que los otros países del mundo, excluyendo a la Unión Europea, habían invertido 16,4 billones.

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Del total de la región, solo 46 mil millones de dólares fueron destinados a medidas de recuperación económica a largo plazo, es decir, el 16,1% del gasto total. Aún menor fue el dinero invertido en medidas y estrategias consideradas ambientalmente sostenibles. La suma fue de 1,13 mil millones, lo que representa solo el 2,2% del total de recuperación a mayo de 2021.

De esa fecha a hoy, según el rastreador de recuperación de Covid-19 para América Latina y el Caribe, una herramienta del PNUMA, la inversión en recuperación económica ha aumentado, al igual que el porcentaje destinado a inversión sostenible, alcanzando cerca del 6,9% del dinero de recuperación total. Sin embargo, la cifra sigue siendo incipiente y demuestra que la región en general está invirtiendo mucho menos en recuperación que sus vecinos del mundo y, además, no está priorizando en inversión sostenible.

Karla Maas, asesora para América Latina de Climate Action Network y gestora de la iniciativa Reactivación Transformadora, asegura que la preocupación por la sostenibilidad quedó por fuera, tanto de las medidas de recuperación, como de las partidas presupuestales de los gobiernos de la región durante la pandemia.No solamente no fue priorizada dentro de los paquetes de recuperación económica, sino que también aquellos financiamientos que anualmente se destinaban por ejemplo para el funcionamiento de los ministerios de medio ambiente o para la protección de los ecosistemas también disminuyó. Entonces es una doble pérdida”.

Adicionalmente, los gobiernos están invirtiendo en medidas de recuperación que van en contra de una transformación sostenible. Según el rastreador del PNUMA, algunos países como Nicaragua y México invirtieron en infraestructura de energía fósil tradicional, tales como centrales eléctricas de gas y terminales de etano.

También se hicieron inversiones en aeropuertos y puertos, infraestructura de transporte tradicional que emite grandes cantidades de gases de efecto invernadero. A ello se suma el apoyo financiero de países como Colombia, Perú, Argentina y México a industrias altamente contaminantes como la aviación y la explotación de combustibles fósiles.

De acuerdo al PNUMA, para septiembre de 2021, las inversiones con impacto negativo al medio ambiente alcanzaban los 6,83 mil millones de dólares, cifra que supera con creces los 2,22 mil millones invertidos en medidas sostenibles para la misma fecha. Al respecto, Maas asegura: “aunque hay varios países que han favorecido ciertas acciones que pueden ir en la línea correcta, no marcan el punto de inflexión que se necesita en
materia de clima y sostenibilidad planetaria”.

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En cuanto a las medidas de recuperación sostenibles, algunos países de la región han apostado a energías limpias, por ejemplo, a través de la expansión de complejos eólicos, la inversión en paneles solares y proyectos de transición energética para medianas y pequeñas empresas. También se anunciaron inversiones en capital natural, incluidas soluciones basadas en la naturaleza, tales como iniciativas de reforestación, agricultura
sostenible, conservación y restauración de ecosistemas, entre otras.

Otras medidas apuntan a crear infraestructura de transporte limpio, por ejemplo, a través de la compra de buses públicos eléctricos como predispuso Chile, la ampliación del metro en Panamá y la construcción de nuevas vías para bicicletas en México y Perú. Asimismo, unos pocos países como Argentina y República Dominicana han decidido invertir en proyectos de investigación y desarrollo sostenibles.

Ana María Mogollón, coordinadora de Recuperación y Transición Energética de Transforma, un centro de pensamiento colombiano que promueve la acción climática y la transformación sostenible, recomienda a los gobiernos incluir el sector residuos en sus paquetes de recuperación para alinearlos con la acción climática y darle mayor importancia a la investigación en desarrollo sostenible y las soluciones basadas en la naturaleza. De igual manera, afirma que los países deben aumentar su apuesta por medidas de adaptación al cambio climático. “La región de Latinoamérica y el Caribe es muy vulnerable al aumento de las temperaturas globales, por ello debemos equilibrar esa balanza entre mitigación y adaptación”, asegura.

Mogollón también llama a los gobiernos a alinear los paquetes de recuperación con los compromisos internacionales de cambio climático y sostenibilidad. Por ejemplo, países como Colombia, Brasil, Chile y Argentina están comprometidos a ser carbono neutrales para 2050. Asimismo, en la pasada COP26, que tuvo lugar en noviembre de 2021, muchos otros anunciaron el objetivo de acabar con la deforestación a 2030 y reducir en al menos un 30% las emisiones de gas metano para este mismo año.

Frente al panorama de la recuperación en Colombia, el rastreador del PNUMA registra que el país ha gastado 2,3 mil millones de dólares para responder a la pandemia. De esta cifra, 0,59 mil millones han sido destinados a medidas de recuperación y, de este total, 0,17 mil millones, específicamente, a medidas sostenibles o ‘verdes’, es decir, el 27,8% de los paquetes de recuperación.

Con base en estos datos, el PNUMA clasifica a Colombia como un país con ‘potencial para actuar’ debido a que incluyó la agenda ambiental en sus estrategias, pero también otras medidas con impacto negativo, y tiene pendiente asumir acciones más ambiciosas.

El país está priorizando en bioeconomía, economía circular, energía, transporte, entre otros temas. Estas estrategias están bien encauzadas, pero hay otras en las que se está perdiendo la oportunidad para que aporten a la lucha contra el cambio climático”, afirma Mogollón. La experta llama la atención sobre la necesidad de fortalecer las capacidades en la gestión del cambio climático en sectores como el agropecuario o el de naturaleza; y agrega que las medidas de recuperación sostenible deben ser proyectadas en el mediano y largo plazo, y no solo atarlas a las vigencias de los gobiernos actuales.

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En conclusión, Latinoamérica y el Caribe aún tiene grandes retos que asumir si desea aprovechar la recuperación para apostarle a la sostenibilidad y la resiliencia al cambio climático en sus países. Las inversiones positivas que han hecho muchas veces quedan cortas y, en otros casos, son opacadas por medidas con claro impacto negativo al medio ambiente. Por ello, organizaciones y expertos alertan que la región está perdiendo una oportunidad de oro.

Incluso, Maas señala que los países de la región deberían estar especialmente preocupados por construir sociedades más sostenibles y proteger su riqueza natural. “Nuestros ecosistemas, como la Amazonia y los glaciares andinos, son estratégicos para la sostenibilidad de la vida en la Tierra. Si nuestros líderes tuvieran un poco de visión de largo plazo, entenderían su rol vital y, por ende, el capital geopolítico que tenemos a nivel mundial”.

Sobre estos y otros temas se habló en el webinar ‘Recuperación justa y resiliente en América Latina para enfrentar el cambio climático’, organizado por Reactivación Transformadora, WWF Colombia, LEDS LAC y la alianza Latinoamérica Sostenible, de la que hacen parte Transforma, Ethos y Espacio Público.

¿Quieres ver la charla? Aquí está disponible.
Invertir en restauración y conservación de ecosistemas es una alternativa de recuperación sostenible.
© Emmanuel Rondeau- WWF France
Algunos países han incluído proyectos de energías limpias en sus paquetes de recuperación.
© © Adam Oswell WWF
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