WWF y Corponor: una alianza a favor de los ecosistemas de páramo y bosque seco tropical en Norte de Santander

Posted on abril, 11 2021

Desde 2018, y en alianza con WWF, la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental (CORPONOR) ha fortalecido sus capacidades de planeación y monitoreo de las áreas protegidas que están bajo su jurisdicción a través de la adquisición de distintos equipos de campo. ¿Qué se ha logrado con esto?
Desde 2018, y en alianza con WWF, la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental (CORPONOR) ha fortalecido sus capacidades de planeación y monitoreo de las áreas protegidas que están bajo su jurisdicción a través de la adquisición de distintos equipos de campo. ¿Qué se ha logrado con esto?

Monitorear cuencas y microcuencas, además de grupos focales como anfibios, reptiles, aves y mamíferos, con el fin de determinar la calidad de los ecosistemas de áreas protegidas como el DRMI Bosque Seco Tropical Pozo Azul, ubicado entre los municipios de Cúcuta y San Cayetano, y el Parque Natural Regional Sisavita, ubicado en el municipio de Cucutilla, fue uno de los objetivos por los que, en 2018, surgió un convenio entre WWF y Corponor.

Esta unión, pensada para fortalecer la gestión de las áreas protegidas a través del apoyo a declaratorias y procesos de planificación, ha permitido, entre otras acciones, la adquisición de equipos como GPS, navegadores, estaciones climatológicas, un medidor de caudal de corrientes hídricas, cámaras trampa, redes de niebla para el estudio de murciélagos y aves, y trampas para colectar mamíferos pequeños y medianos, entre otros.

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“Estos equipos han hecho un gran aporte a la corporación. A mediados del año pasado, por ejemplo, fue posible realizar la caracterización de mamíferos, aves y herpetos (anfibios y reptiles) en el área protegida de Pozo Azul, como parte del proceso de declaratoria”, cuenta Érika Álvarez, administradora ambiental de Corponor.

Añade que otro de los avances importantes fue instalar, por primera vez en el área del páramo de Santurbán, en Norte de Santander, específicamente en el PNR Sisavita, estaciones climatológicas para el monitoreo de distintas microcuencas, “teniendo en cuenta que de las 90 mil hectáreas que el páramo ocupa en el departamento, 30 mil están comprendidas en cuatro áreas protegidas que han sido declaradas por CORPONOR, entre ellas el PNR Sisavita”.

Entre los biólogos que participaron en la investigación de las especies, estuvo Juan José Fernández, quien se encargó del componente de mastofauna. “Yo hice una búsqueda directa de mamíferos para identificar sus rutas, recorridos, posibles pozos...Para encontrarlos, fue muy importante el apoyo de la comunidad, pues, aunque nosotros tenemos un conocimiento ecológico que nos permite saber dónde pueden estar ciertos individuos, los pobladores son quienes nos cuentan detalles. Además, les mostramos fotos y nos indican por dónde han visto la especie”, explica él.

De esa manera avistaron especies como zarigüeyas, ratones, hurones, armadillos gigantes y osos hormigueros. “Y con ayuda de las cámaras trampa, también registramos individuos como jaguares y pumas. Fueron resultados muy enriquecedores, pues se sabe que estos enfrentan grandes presiones como la caza y los conflictos con los seres humanos”, dice Fernández, y añade que otra de las especies de las cuales se tuvieron registros de heces en el área protegida de Pozo Azul, fue la nutria, un poderoso indicador del buen estado de los ecosistemas. En total, se reportaron 34 especies de mamíferos, entre ellas, 11 de uso humano.

En cuanto a la avifauna, el trabajo de la bióloga Daniela Villamizar dio como resultado el registro de 112 especies, entre ellas un ave migratoria, una casi amenazada, trece incluidas en categorías de amenaza y cinco casi endémicas. Algunos de los individuos avistados fueron Myiothlyps Flaveola y el Tamnophilus melanonotus, exclusivas del río Zulia y pertenecientes a ecosistemas de bosque seco tropical.

Entre los reptiles y anfibios, se hallaron 20 especies, de las cuales una está en peligro de extinción y seis son casi endémicas. “Cuando se hacen este tipo de salidas de campo no es común encontrar tantas especies casi endémicas y esa es otra de las razones por la que la declaratoria del DRMI Pozo Azul (a finales de 2019) es tan relevante, como es el caso de la culebra Bothrops venezuelensis con una ampliación muy significativa en su rango de distribución. La presencia de anfibioy reptiles en el territorio es fundamental para determinar la calidad de los recursos”, explica Fernández, y agrega que, en total, entre anfibios y reptiles, se encontraron 40 especies.

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Para la conservación de todas las especies encontradas, los funcionarios de CORPONOR indican que se considera prioritario evitar la tala de los bosques riparios o de galería (aquellos ligados a las riberas de los ríos), además de preservar y restaurar las quebradas del área protegida mediante la siembra de plantas nativas.

Los equipos adquiridos por CORPONOR en alianza con WWF, permitirán continuar con el monitoreo hidrometeorológico, la recolección de información sobre ecosistemas y especies, las mediciones de caudal en las microcuencas del páramo de Santurbán (Norte de Santander), y el monitoreo de especies con cámaras trampa. Toda esta información, se convierte en un insumo clave para la planificación y toma de decisiones de las áreas protegidas, aportando así a la conservación de la región y al proceso de consolidación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.
Estaciones climatológicas
© Erika Álvarez
Estaciones climatológicas
© Erika Álvarez
Cerdocyon thous
© Juan José Fernández Castro
Tamnophilus melanonotus
© Daniela Villamizar Escalante
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