El precio oculto de la moda | WWF

El precio oculto de la moda

Posted on
01 abril 2021
Esos jeans que anhelas de tu tienda favorita o la ropa deportiva que tienes en la mira tienen un costo que va más allá del de la etiqueta. La industria de la moda emite monumentales cantidades de carbono y consume millones de metros cúbicos de agua.

Nuestra relación con el mundo natural está peligrosamente desequilibrada. Estamos perdiendo la biodiversidad de nuestro planeta a un ritmo sin precedentes, lo que conduce a la aparición cada vez más frecuente de enfermedades infecciosas como el COVID-19.

Y, algunas de las actividades humanas que tienen un impacto significativo sobre el medio ambiente están relacionadas con la industria de la moda y nuestros hábitos de consumo. Hoy, te llevaremos detrás de bambalinas en el glamuroso mundo de la moda. Así, no solo harás tu siguiente compra de manera informada, sino que, con suerte, te animarás a vestir y a hablar en defensa del planeta.

La industria textil y de confección es una de las más contaminantes y tiene un impacto significativo en el planeta, así como en nuestra salud y bienestar. ¿Te sorprende?

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El impacto de lo que nos ponemos


La industria de la moda produce el 10% de las emisiones de carbono del mundo, una cifra superior a la producida por todos los vuelos internacionales y el transporte de envíos. Con un consumo de 79 mil millones de metros cúbicos por año, es el segundo mayor consumidor del suministro mundial de agua. Por si fuera poco, los colorantes y otros químicos utilizados durante el proceso de manufactura llegan a las fuentes hídricas contaminando nuestros ríos, lagos e, incluso, el agua para beber.

Sin embargo, el impacto ambiental de la manufactura de ropa es solo la punta del iceberg. La compañía Levis estima que la cadena productiva de un solo par de sus famosos jeans modelo 501 genera 33.4 kg de dióxido de carbono. Solo un tercio de la cifra corresponde al proceso de manufactura, lo otro es resultado del empaque, el transporte y el deshecho de la prenda.

El ciclo destructivo no termina cuando los jeans o la blusa llegan a nuestros guardarropas. Por ejemplo, el día de lavar no es solo triste para nosotros, lo es mucho más para el medio ambiente. La ONU estima que el lavado de ropa libera 500.000 toneladas de microfibras en el océano anualmente, lo que equivale a 50 mil millones de botellas plásticas.

¿Y qué pasa cuando dejamos de utilizar la ropa? Bueno, la pesadilla no acaba. Cada segundo, el equivalente a un camión de basura lleno de ropa se quema o arroja en un vertedero, lo que empeora la ya preocupante crisis de residuos.

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Tristemente y, a pesar de la huella ecológica que tienen las tardes de compras, muchas personas nunca utilizan las nuevas prendas. Estadísticas del Banco Mundial señalan que en algunos países el 40% de la ropa comprada es tirada a la basura sin un solo día de uso.

Además, la aparición de la moda rápida no es de mucha ayuda. Nuestro deseo constante de llevar las últimas tendencias ha impulsado toda una industria de fabricación de ropa barata, con ciclos de uso cortos, que satisfacen esta creciente demanda.

La moda de pasarela sigue la misma tendencia. Ahora se lanzan nuevas colecciones cada pocos meses, mientras que en el pasado solo se hacía en dos momentos: la colección otoño-invierno y primavera-verano. El cambio constante de las tendencias tienta a los compradores a adquirir nuevas prendas que no necesitan, perpetuando el ciclo dañino del consumo frenético. 

Nuevos aires


Afortunadamente, la industria de la moda ha experimentado importantes cambios en los últimos años. A la par de la sensibilización de los consumidores, las marcas son cada vez más conscientes de su huella ecológica e intentan reducir su impacto en el medio ambiente.

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Colombia hace parte de esta nueva tendencia. Muchas marcas recurren a materiales reciclados, reducen el gasto de agua en sus procesos y participan en campañas de conservación. Una de ellas es Fokus Green, creada en 2017 por un equipo de colombianos apasionados por la industria textil y la sostenibilidad. Las camisas Fokus están hechas con botellas pet recicladas y muchos otros de sus productos, con algodón reciclado. Sus procesos ahorran 30 millones de litros de agua al año y no usan colorantes. Además, la marca se ha aliado con organizaciones como WWF y Ocean Conservancy para llevar a cabo campañas de reforestación, liberación de especies en peligro de extinción y limpieza de mares y playas.

Otra marca a la vanguardia del movimiento de moda sostenible es Steam Beachwear. Sus shorts son confeccionados con telas creadas a partir de botellas plásticas recicladas y sus productos, elaborados por mujeres colombianas cabeza de familia.

El movimiento hacia una moda sostenible es positivo, pero nosotros como consumidores somos una parte crucial en esta ecuación y tenemos el poder de llevar la causa más allá. La moda siempre ha sido más que solo estética; puede reflejar poderosamente nuestras identidades y valores.

Por ello, podemos evitar que el planeta sufra a causa de nuestras decisiones de armario si compramos ropa de segunda mano, apoyamos marcas locales, sacamos mejor provecho de las prendas, reutilizamos y compramos conscientemente. Proteger nuestra casa común nunca estará fuera de moda, y la toma de decisiones responsables puede asegurar que las últimas tendencias no se traduzcan en peores días para el planeta.
 
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