Pese a la pandemia, líderes comunitarios siguen trabajando por conservar la Amazonia | WWF

Pese a la pandemia, líderes comunitarios siguen trabajando por conservar la Amazonia

Posted on
01 julio 2020
Mientras el mundo está paralizado por el covid-19, el grupo de monitores ambientales “Amigos del Bosque” ha retomado su trabajo para prevenir los incendios forestales en los alrededores del Parque Nacional Chiribiquete, una de las áreas de la Amazonia colombiana más amenazados por la deforestación.

Durante la época seca, que ocurre cada año entre los meses de octubre y abril, vuelven los incendios, y con ellos, el riesgo de perder miles de hectáreas en la Amazonia colombiana. Cada año el fuego amenaza áreas estratégicas como el Parque Nacional Chiribiquete y sus alrededores. Por eso, cada día de confinamiento, debido al Covid 19, era un día menos de preparación para los Monitores ambientales, el equipo de líderes campesinos que viene trabajando para prevenir la deforestación y fomentar medios de vida sostenibles y alternativos en el municipio de Calamar, Guaviare, cerca de Chiribiquete.

En la selva no existe el teletrabajo y los depredadores no paran en cuarentena. Por eso, luego de evaluar todos los riesgos y siguiendo un estricto protocolo de bioseguridad para evitar la propagación del virus y el contagio de los exploradores, el equipo, apoyado por WWF, el programa Visión Amazonía y la Fundación Príncipe Albert II de Mónaco volvió a la selva para continuar con sus actividades.

Durante tres días, diez monitores de la cooperativa Coagroitilla (Cooperativa Multiactiva Agroforestal del Itilla) pudieron asistir a una jornada de capacitación en prevención de incendios forestales dictada por el cuerpo de bomberos del municipio de Calamar. ¿Cómo lo lograron avanzar en medio de una pandemia? El desafío era grande, pues había algunos casos de Covid19 confirmados en San José del Guaviare, a dos horas de Calamar, y a casi cuatro de las veredas donde viven estos campesinos, y donde se realizaría la capacitación.

Por eso, WWF y el cuerpo de bomberos diseñaron un estricto protocolo durante la actividad. Antes del evento, los dos bomberos que dictarían las charlas, desinfectaron la casa donde los monitores aprenderían y dormirían, y el resto de la jornada, el distanciamiento social y la asepsia fueron la prioridad: solo trece asistentes en total, distancia de dos metros entre cada persona, lavado de manos antes de empezar cada actividad, entrega de un kit con tapabocas, alcohol, gel antibacterial y gafas protectoras, y toma de temperatura periódica, fueron algunas de las medidas que se tomaron.

Para los monitores, la capacitación representó la oportunidad de dar continuidad a su trabajo, y para el cuerpo de bomberos, un salvavidas ante cualquier eventualidad, pues generalmente tardan dos horas en llegar a las veredas donde viven estos campesinos y donde suelen presentarse incendios forestales a finales de año. “Si podemos contar con gente de acá, que conoce el territorio, para responder rápidamente a los incendios, podremos salvar muchas más hectáreas de las que hasta el momento hemos salvado”, dice John Perdomo, jefe del cuerpo de bomberos municipal y profesor de los exploradores durante la capacitación.

Ahí radica la importancia de proyectos como éste, que les permiten a los líderes locales tener más información para el manejo de los recursos del bosque de manera sostenible y para encontrar fuentes de ingreso sostenibles relacionadas a la conservación.

Ahora que están capacitados en incendios forestales, los monitores se sienten más preparados para crear conciencia en la población sobre los riesgos a los que enfrenta el bosque durante la temporada de incendios a mediados de diciembre. Un paso que estos exploradores seguramente darán antes que el fuego llegue.



El proceso


Desde 2017, WWF, con el apoyo del programa Visión Amazonia y la Fundación Fundación Príncipe Albert II de Mónaco emprendió la tarea de capacitar a los líderes comunitarios locales de Caquetá y Guaviare -dos de los departamentos más deforestados de Colombia- para promover el uso sostenible del bosque.

La estrategia se ha llevado a cabo a través de charlas, capacitaciones voluntarias y trabajo de campo en donde hombres, mujeres y niños de las diferentes comunidades que habitan estas zonas de alta deforestación conocen mejor los recursos naturales del ecosistema en que viven, los registran y recopilan información que en un futuro les ayude a proteger y restaurar sus bosques, así como a tomar decisiones enfocadas en el uso económico sostenible del bosque.

Hasta el momento 75 campesinos que antes derribaban el bosque para instalar ganado o cultivos agrícolas, se han convertido en guardianes del bosque amazónico y multiplican el conocimiento adquirido.



Un tesoro bajo amenaza


La tala indiscriminada de bosque y su posterior quema para la ganadería extensiva es uno de los principales motores de la deforestación en la Amazonia colombiana, así como un gran responsable de los incendios forestales. En las zonas aledañas a Chiribiquete la proporción entre cabezas de ganado y hectáreas es uno a uno, una tendencia que conlleva a que los ganaderos, para criar ganado a gran escala, deforesten cada vez más hectáreas de bosque.

Además, debido a los bajos precios de la tierra en esta región, muchos terratenientes de otras partes de Colombia han llegado para comprar grandes extensiones de tierra y destinarla a esta misma actividad, sin contemplar el daño que le hacen al ecosistema: “mientras la gente de acá no ha deforestado ni el 50% de su predio, los que vienen de afuera tienen con qué tumbar hasta 100 hectáreas en un 1 solo año”, dice Jehison Bohórquez, un joven de 21 años que precisamente ha aprovechado la pandemia para avanzar en su proyecto de vida: convertirse en un amigo del bosque.
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