Glosario Ambiental | WWF
© Archivo / WWF-Colombia

A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - LL - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z 

Acuerdo de París: 

El Acuerdo de París es un tratado internacional adoptado en el 2015 durante la COP21 de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) que busca reforzar el compromiso de los distintos gobiernos frente al cambio climático. Este es un acuerdo histórico pues, por primera vez, se estableció una meta global: mantener la temperatura por debajo de los 2 ° y hacer el mayor esfuerzo para que no sobrepase los 1,5 °C.

Además propone un plan de acción para todos los gobiernos en tres puntos principales:

1. la mitigación o reducción de emisiones de CO2, donde los gobiernos realizaron planes de acción nacional de acuerdo con la situación de cada país y sus capacidades económicas para contribuir con el objetivo principal.

2. La transparencia y balance global. Aquí se busca que los países informen sobre sus avances y se reúnan cada cinco años para fijar objetivos más ambiciosos.

3. La adaptación de los gobiernos, punto en el que se pretende reforzar la capacidad de las sociedades para afrontar las consecuencias del cambio climático. 

 

Aforestación:

Plantar árboles en una zona donde no existía bosque anteriormente  

 

Aguas claras, blancas, negras y mixtas:

Gracias a la capacidad del agua para disolver nutrientes, los ríos pueden variar en su coloración. En el caso de los ríos tropicales, el color depende tanto de los nutrientes y sedimentos que contienen, como de la región donde nacen. Según los colores, estos pueden clasificarse en cuatro tipos:

Ríos de aguas blancas: nacen en la cordillera de los Andes y se caracterizan por un color marrón amarillento, pues arrastran gran cantidad de sedimentos inorgánicos y arcilla. Este tipo de ríos son ricos en nutrientes. Algunos ejemplos son el Magdalena, el cauce principal del Amazonas en su parte media y baja, y los ríos Meta y Casanare.

Ríos de aguas negras: nacen en los bosques amazónicos, su nombre se debe a la cantidad de sedimentos que arrastran en su recorrido y que hace ver el agua de un color oscuro. Sin embargo, si pusiéramos un poco de agua de alguno de estos ríos en un recipiente se vería de color transparente. Se caracterizan también por tener una baja cantidad de nutrientes. Algunos ejemplos son los ríos que se originan en la planicie amazónica o en los llanos orientales, como el río Inírida, el Bita, el Vaupes y el Guainía.

Ríos de aguas claras: son consideradas las más transparentes y de los cuatro tipos mencionados, son las que contienen menores nutrientes. Algunos de los ríos de la altillanura de la Orinoquía entran en esta clasificación.

Ríos de aguas mixtas: es la mezcla de las aguas entre los ríos andinos y amazónicos, su color tiende a ser entre marrón y amarillo. Los ríos de aguas mixtas se caracterizan por tener gran cantidad de nutrientes debido a su lugar de origen. En esta categoría se encuentran los ríos Atacurí o Loreto Yacu, de la Amazonia colombiana. 

 

Antroproceno: 

Este término popularizado en el 2000 por el ganador del premio Nobel Paul Crutzen e inspirado en el cruce de dos palabras griegas –anthropos, de humano, y cene, de nuevo o reciente– se refiere a la época geológica actual, en la que la especie humana ha afectado los procesos terrestres al punto de llegar a catastróficas consecuencias como el cambio climático.

La importancia de esta nueva era radica en dos grandes premisas:

1. La era del Antropoceno es el resultado de las acciones de una sola especie: el ser humano. Un hecho bastante preocupante, pues todas las anteriores eras geológicas fueron generadas por procesos naturales.

2. Se ha dado en un tiempo récord: a diferencia de los cientos de miles y millones de años que tardaron los cambios terrestres de cada era geológica, en esta nueva era, cambios como la transformación de los paisajes, la extinción masiva de especies y el calentamiento global, se están dando de forma acelerada. 

 

Áreas protegidas: 

 

Clasificación de las Áreas Protegidas en Colombia:

Parque Nacional Natural: es un área que agrupa una diversidad de ecosistemas que no han sido alterados por la explotación u ocupación humana, y que contienen riqueza de flora y fauna con alto valor científico, educativo, estético y recreativo.

Reserva Natural: también conocida como reserva ecológica, es un área con condiciones primitivas de flora y fauna destinada a la conservación, investigación y estudio de sus riquezas ambientales.

Área Natural única: es un escenario natural raro, según la definición de Parques Nacionales Naturales, pues cuenta con características geológicas o de flora especiales y particulares.

Santuario de Flora: área dedicada a preservar especies vegetales de alta importancia para la flora nacional.

Santuario de Fauna: área dedicada a preservar especies de animales silvestres de alta importancia para la fauna nacional.

Vía parque: esta categoría de protección se creó para la Isla de Salamanca, pues los visitantes pueden apreciar los bosques de manglar, las ciénagas y playas excepcionales desde la carretera que, en este caso, comunica a Barranquilla con Santa Marta.

Distrito de Manejo Integrado: Es un espacio geográfico donde los paisajes y ecosistemas mantienen su composición y función (es decir, no se transforman ni se reemplazan) y es delimitado para planificar, regular y preservar el uso y aprovechamiento de sus recursos naturales y culturales.

Son

  • Nacionales cuando el espacio geográfico delimitado contiene paisajes y ecosistemas estratégicos para el país.

 

  • Regionales cuando el espacio geográfico delimitado contiene paisajes y ecosistemas estratégicos para una región. 

Biodiversidad: 

Una de las definiciones más completas de biodiversidad es la que ofrece el Convenio de Diversidad Biológica. Allí se entiende como “el término por el que se hace referencia a la amplia variedad de seres vivos sobre la tierra y los patrones naturales que conforman, resultado de miles de millones de años de evolución según procesos naturales y también de la influencia creciente de las actividades del ser humano”. Además, dentro de la misma definición, se indica que la biodiversidad comprende igualmente “la variedad de ecosistemas y las diferencias genéticas dentro de cada especie (diversidad genética) que permiten la combinación de múltiples formas de vida, y cuyas mutuas interacciones con el resto del entorno fundamentan el sustento de la vida sobre el mundo”.

Pero, ¿qué quiere decir esto? En resumidas cuentas, la biodiversidad indica la variedad de vida en la tierra, lograda a través de procesos naturales como la selección natural y analizada en tres ámbitos específicos: genes, especies y ecosistemas. Estos últimos dan el nombre a los diferentes tipos de biodiversidad que se consideran actualmente.

1. Diversidad genética: entendida como el número total de características genéticas dentro de cada especie. Estas características son las que mantienen la información bioquímica que determina su comportamiento y su apariencia.

2. Diversidad de especies: es la variedad que se tiene de estas dentro de un hábitat o una región, es decir, los tipos de animales y plantas que existen en un territorio.

3. Diversidad de ecosistemas: es la variedad de las posibles relaciones entre especies que habitan en una misma región, como también de la relación con el hábitat que las rodea. 

 

Bioindicadores:

Pueden ser procesos, especies o comunidades biológicas (como las plantas, los animales y los microorganismos) que demuestran ciertas características del medio ambiente. Gracias a ellos, puede conocerse la existencia de recursos vitales, la calidad del entorno, el estado de conservación o el nivel de contaminación de un ecosistema.

Un bioindicador ideal es aquel que es sensible a los cambios físicos y químicos del medio en el que vive, pues de esa manera puede reaccionar y evidenciar las perturbaciones del ecosistema. Además, debe ser abundante, relativamente estable frente a la variabilidad climática, fácil de identificar, anteriormente estudiado en su ciclo biológico y con poca movilidad.

Un gran ejemplo es el liquen, un organismo que resulta entre la unión de un hongo y un alga. En su caso, estos organismos son supremamente sensibles a los cambios químicos del aire, por lo que aparecen o desaparecen dependiendo del grado de contaminación. 

 

Bioma: 

Es el nombre que se le da a un grupo de ecosistemas que comparten características como el clima, la vegetación y la fauna. Existen dos tipos principales de bioma: los terrestres y los acuáticos.

1.  Para clasificar los biomas terrestres, se tienen en cuenta condiciones como la posición geográfica, la temperatura y la precipitación. Y su nombre se otorga de acuerdo a la vegetación predominante, como los desiertos, las sabanas y la selva.

2. En el caso de los biomas acuáticos, la salinidad, la luz, la temperatura, el pH, el oleaje y las corrientes son las condiciones de clasificación. Reciben su nombre de acuerdo con el organismo más abundante que se presente: como arrecifes de coral, banco de mejillones, entre otros.  

 

Blanqueamiento de corales: 

Debido al calentamiento global y, con él, al aumento de temperatura en el mar, los corales están perdiendo su color. El problema es que no se trata solamente de un fenómeno cromático: el blanqueamiento de corales significa que estos están muriendo. El fenómeno es preocupante, pues estos magníficos ecosistemas dan cobijo a casi el 25% de las criaturas marinas existentes, aunque representan menos del 1% de la superficie oceánica.

¿Cómo se produce el blanqueamiento?

Los corales contienen algas microscópicas conocidas como zooxantelas que viven simbióticamente con ellos –es decir, dependen del otro–. Son las responsables de sus increíbles colores y son su principal alimento. Cuando los corales se ‘estresan’ –un fenómeno producido por el aumento de temperatura del océano, dado que solo pueden habitar en aguas de entre 18 y 30 grados Celsius– expulsan estas microalgas. Esto hace que los corales, al desnutrirse por periodos prolongados, mueran y dejen expuesto su esqueleto blanco.  

 

Bosques nativos:

los bosques nativos son aquellos que no han sido intervenidos significativamente por el hombre. Más allá de pequeñas recolecciones de productos forestales no maderables o de la tala de unos pocos árboles, el ecosistema y sus procesos biológicos no han sido perturbados. 

 

Bosques naturales modificados:

 Son aquellos donde los árboles nativos se han recuperado de algún tipo de afectación humana –como por ejemplo los incendios forestales– de forma natural. 

 

Bosques plantados:

En contraste, los bosques plantados son aquellos que el hombre sí ha intervenido con procesos de reforestación –es decir, siembra de nuevos árboles– hasta el punto de cambiar su estructura y su funcionamiento. Comúnmente, este tipo de bosques es bastante simétrico: tiene distancias exactas entre los árboles y maneja un máximo de dos especies, todas de la misma edad. Este tipo de plantación puede tener dos objetivos: la producción o la protección.

  • Bosques plantados para la producción: son aquellos donde las plantaciones de especies nativas o implantadas se dan con el fin de producir materias primas para el consumo del hombre.

 

  • Bosques plantados para la protección: son aquellos donde las plantaciones de especies nativas o implantadas se dan con el fin cuidar los suelos, el agua y toda la diversidad biológica del sector. 

 

 Bosques semi-naturales:

Son aquellos donde se han realizado plantaciones únicamente de especies nativas o se han hecho procesos de regeneración natural asistida –que incluye la eliminación de plantas parásitos, interferencia biótica de los alimentos, entre otras–, con el fin de mantener el paisaje y su funcionamiento. 

 

Bosques tropicales: 

Dentro de su apellido se encuentra una pista: los bosques tropicales son bosques ubicados entre el Trópico de Capricornio y el Trópico de Cáncer, muy cerquita de la Línea Ecuatorial, en países de Sur América, África y el sudoeste de Asia.

Al estar en el trópico, este tipo de bosques tienen una temperatura promedio entre los 20-25 grados centígrados, acceso a abundante luz solar durante todo el año y lluvias frecuentes en la mayoría de sus territorios. Esto permite el crecimiento de muchas especies de plantas y animales diferentes. De hecho, a pesar de ocupar tan solo el 6% del territorio global, un kilómetro de este tipo de bosques puede tener más de 100 especies de árboles diferentes y sus territorios representan alrededor del 80% de las especies documentadas en el mundo.

Existen diferentes tipos de bosques tropicales: el bosque tropical lluvioso, el bosque tropical húmedo caducifolio, el bosque tropical seco y semi-seco, y las formaciones de bosques tropicales en tierras altas.

1. Bosque tropical lluvioso: son bosques sin estaciones secas y con precipitaciones –entendidas como la caída de agua en cualquiera de sus estados- de más de 2.500 mm. La Amazonía contiene el mayor exponente de bosque tropical lluvioso en el mundo, aunque también son reconocidos los manglares cercanos a las costas. Estos últimos ocupan alrededor de 24 millones de hectáreas de los países subtropicales y tropicales.

2. Bosque tropical húmedo caducifolio: con precipitaciones anuales de 1.000 a 2.000 mm, son bosques que varían mucho dependiendo de la cantidad de lluvia y la temperatura a lo largo del año. Generalmente son mucho menos biodiversos que los bosques húmedos tropicales y sus árboles tienden a ser de hojas caducas –es decir, hojas que se mudan en cierto tiempo del año para ser reemplazadas por unas nuevas-.

3. Bosque tropical seco y semi seco: ocurren en áreas con precipitaciones de 500 a 1.000 mm anuales. Tienen períodos de sequía mucho mayores a los tipos de bosques anteriores; sin embargo, tienen una biodiversidad rica en especies nativas. Más de la mitad de los bosques tropicales secos y semi secos se encuentran en África.

4. Formaciones de Bosques tropicales en tierras altas: se encuentran en colinas o montañas con una altitud de 800 m o más, sobre el nivel del mar. En América Latina, los bosques tropicales de tierras altas más reconocidos están en la Cordillera de los Andes, también conocido como bosques Andinos.  

Cercas vivas:

Las cercas vivas, llamadas así porque están compuestas de árboles, son plantaciones lineales de una o varias especies que soportan el alambre de púa y conforman una barrera alrededor de los lotes finqueros.

Además de cumplir con su función de custodiar, este tipo de cercas representan grandes beneficios para los ecosistemas que las rodean, entre ellos:

  1. Sirven como corredores biológicos para algunas especies de aves, insectos, o mamíferos pequeños.
  2. Contribuyen al bienestar del suelo, gracias a que sedimentan la tierra y conservan el agua.
  3. Mantienen un microclima favorable para el finquero y sus animales gracias al oxigeno que producen.
  4. Reducen la presión sobre los bosques al ser fuente de madera y leña.
  5.  Ayudan en la reducción de emisiones, pues son sumideros naturales de gases contaminantes como CO2.

Finalmente, las cercas vivas también significan múltiples beneficios económicos para los propietarios de fincas:

  1.  Las hojas y frutos de algunos árboles pueden ser alimento para el ganado.
  2.  Su durabilidad es mayor.
  3. Funcionan como barreras rompe-viento que protegen los cultivos y los animales.
  4. Son menos costosas, pues no requieren restauración periódica ni materiales de alto precio como concreto y alambres.  

 

Convención de Ramsar:

La convención de Ramsar, firmada en la ciudad iraní de Ramsar en 1971, es un tratado intergubernamental que pretende proteger uno de los ecosistemas más importantes del planeta: los humedales. En el caso de la convención, este tipo de ecosistemas acuáticos incluyen desde lagos y oasis hasta ríos, arrecifes coralinos o zonas de manglares. Además de estanques piscícolas, las salinas o los embalses.

Este tratado establece un marco normativo para acciones nacionales y para la cooperación entre países con el objetivo de promover la conservación y el uso racional de los humedales en el mundo. Además, creó la Lista de Humedales de Importancia Internacional (la Lista de Ramsar): humedales postulados por los gobiernos asociados que, una vez incluidos en esta selección por sus características biológicas y culturales únicas, representan gran importancia no sólo para el país donde están ubicados, sino para la humanidad.

En la actualidad, la convención tiene más de 160 países involucrados y más de 2.200 sitios Ramsar en todo el mundo que abarcan más de 2.1 millones de kilómetros cuadrados. 

 

Corredores biológicos: 

El término de corredor biológico se utiliza para designar un espacio en donde se unen dos o más ecosistemas, paisajes o hábitats que fueron desconectados debido a las diversas actividades humanas como la agricultura, la ganadería, la urbanización o, inclusive, las obras de infraestructura como las carreteras o represas. Por medio de estos pasajes, los animales pueden trasladarse de un territorio a otro y buscar nuevas oportunidades para su supervivencia, pues factores como el calentamiento global, la escasez de comida o el choque con humanos los obligan a desplazarse.

Muchas veces, los corredores biológicos son utilizados para unir dos áreas protegidas existentes. Tal podría ser el caso del Corredor Biológico Mesoamericano, el cual une varías áreas protegidas de México, Centroamérica y el Caribe. Además, cuando existen poblaciones humanas en medio de ellos, los corredores biológicos se prestan como una oportunidad para la enseñanza de trabajos sostenibles que no transformen los paisajes y mantengan el flujo de vida entre un ecosistema y otro.

Dependiendo de sus funciones y del espacio del que dispongan, los corredores biológicos pueden ser:

1. Macro corredores: son de al menos cinco kilómetros de ancho y funcionan para restaurar conexiones de grandes unidades geográficas que varían en climas y ecosistemas.

2. Corredores biológicos: su anchura está entre uno y cinco kilómetros y se crean cuando buscan mantener el contacto entre dos ecosistemas.

3. Corredores de conservación: tienen aproximadamente un kilómetro de ancho y se utilizan cuando la fragmentación ya está muy avanzada. 

 

Cuenca: 

Es una palabra que puede variar su significado de forma drástica según el contexto en el que se le trate. Puede ser una depresión de un terreno ocupado por aguas oceánicas, si se mira desde la geografía; una depresión en la tierra por procesos de sedimentación, si se mira desde la geología; un sector rico en yacimientos carboníferos, si se mira desde la minería o, inclusive, puede referirse a la cavidad donde están los ojos, si se habla desde el conocimiento anatómico. Sin embargo, aquí te explicaremos qué es una cuenca hidrográfica.

Como la nervadura de una hoja, este tipo de cuenca incluye a toda esa cantidad de caudales pequeños en un territorio que se suman entre ellos para, finalmente, agregarse a un caudal principal y desembocar en una misma salida. Es, precisamente, todo ese territorio al que denomimanos cuenca hidrográfica, y en él tienen lugar un sinnúmero de dinámicas ecosistémicas, económicas, políticas, sociales y culturales.

Clasificación de las cuencias hidrográficas: 

1.     Altas, medias y bajas

Las cuencas altas están generalmente ubicadas en montañas o cabeceras de cerros. Las medias, donde se juntan las aguas de las partes altas y donde empieza el río principal a tener un cauce definido. Y las bajas, donde el río termina desembocando a ríos mayores, humedales, o al mar.

2.     Endorreicas, exorreicas o arreicas:

Son endorreicas si sus aguas no desembocan en el mar sino en algún sistema de agua estancada como lagos o lagunas. Exorreicas si sus aguas terminan vertiendo sus aguas en el mar, o arreicas, si sus aguas no llegan a lagos ni a mares, sino que se evaporan o se filtran en el terreno seco. 

Deforestación:

ocurre cuando hay una disminución en la superficie cubierta de bosque. Existen distintas causas que originan esta pérdida de bosque:

  • Antrópicas: ocasionadas por el hombre como la agricultora migratoria: un proceso de tala y quema de hectáreas de bosque para que la ceniza fertilice el suelo y se puedan dar cultivos agrícolas o se cambie el uso del suelo para la ganadería.

 

  • Proceso naturales: incendios forestales que pueden ser causados por el ser humano o por la caída de rayos, entre otras cosas. 

 

Degradación ambiental:

deterioro de la superficie forestal en cuanto al funcionamiento del suelo, y la pérdida de especies de flora y fauna. Algunas de las actividades que causan este deterioro pueden ser:

  •  La minería, esta actividad no necesariamente genera deforestación, pero sus procesos extractivos afectan la dinámica ecológica y la función de los suelos y ecosistemas del entorno donde se produce.

 

  •  Tala ilegal y el aprovechamiento de madera sin criterios técnicos. Cuando se extrae un volumen tan alto de madera en un mismo bosque, el ecosistema puede perder su función ecológica. 

Economía circular: 

Conocida por sus tres “r” (reducir, reusar y reciclar), la economía circular es un modelo económico eco amigable que pretende alargar la vida útil de los productos sólidos y volverlos un recurso. Esto en contraposición a la economía lineal que nos rige en la actualidad y que produce tantos deshechos que el mundo se está llenando de basura.

En esta re conceptualización de la economía, el primer ámbito de evaluación no es la ganancia de capital, sino la economía ambiental. El modelo se viene proponiendo desde los noventa y parte desde el diseño de cada producto. El criterio: que este sea mucho más duradero y pueda desarmarse fácilmente para reutilizar sus partes como materia prima en la facturación de nuevos productos. Grandes empresas como Nike y Dell están involucrándose en este empeño, promoviendo programas de reciclaje de sus productos y cerrando el círculo productivo.

La economía circular, por el contrario, reparadora y regenerativa, tiene las siguientes características:

- Disminuye el uso de los recursos naturales, como el agua, la madera o el petróleo, en la fabricación de nuevas materias primas.

-Disminuye la emisión de gases de efecto invernadero porque requiere de menor producción de materias primas.

- Utiliza tecnologías más limpias.

- Reduce los residuos que contaminan nuestras tierras y mares.

- Mejora la calidad de vida debido a que las ciudades se liberan de las basuras.

- Ofrece una oportunidad para que la Tierra pueda recuperarse de la sobrecarga que actualmente le ponemos. 

 

Ecosistemas acuáticos: 

Empecemos por recordar, de manera breve, qué es un ecosistema. Es un sistema natural formado por un conjunto de seres vivos y un medio que se compone de factores químicos y físicos que interactúan entre sí. En el caso de los ecosistemas acuáticos, dicho medio es el agua. Allí, las especies (también llamadas comunidades biológicas) crean relaciones de interdependencia entre ellas y con el ambiente, de las que depende su supervivencia y la salud del ecosistema.

Existen dos tipos de ecosistemas acuáticos: los ecosistemas de agua salada (marinos) y los ecosistemas de agua dulce ( también llamados dulceacuícolas):

  • Los ecosistemas marinos comprenden las aguas con alta concentración de sales; en este grupo se encuentran: mares, océanos, marismas y arrecifes de coral, entre otros.
  • Los ecosistemas de agua dulce son esos cuerpos de agua con poca salinidad. Aquí se pueden agrupar los humedales, los pantanos o las ciénagas que pueden aparecer o desaparecer según las temporadas climáticas. Además, este tipo de ecosistemas pueden dividirse en dos subcategorías:
  1.  Lóticos, cuando se forman corrientes como en los ríos y arroyos
  2.  Lénticos, cuando se componen de aguas estancadas como las lagunas o lagos.  

 

Especies sombrilla: 

Las especies sombrilla, también denominadas ‘paraguas’, requieren de grandes extensiones de tierra para subsistir de manera natural. Por eso, funcionan como un canal para la conservación de todo el ecosistema asociado: si la especie está bien, se asegurará con ello que su entorno tenga buena salud. En resumen: un sinnúmero de especies diferentes a ellas se ven beneficiadas por los esfuerzos enfocados en su conservación.

Su importancia, identificada desde finales de siglo XX y principios del siglo XXI, se ve reflejada en los diferentes casos de éxito en los que la conciencia sobre este grupo de especies ha permitido diseñar y crear áreas protegidas, como en el caso de los ñus (Connochaetes taurinus) y el Parque Nacional Serengueti en Tanzania. Asimismo, también han permitido crear corredores biológicos, como en el caso del jaguar, el felino de mayor tamaño en Latinoamérica que recorre desde México hasta el sur de Argentina.

Otras características: son especies que se adaptan a diferentes hábitats. También son sensibles a las perturbaciones producidas por actividades humanas y luchan contra la pérdida de su entorno. Simbolizan, además, algún atributo de los ecosistemas que se quieren conservar, como por ejemplo los ñus, especie migratoria que representa los procesos biológicos de los ecosistemas con estaciones.  

 

Gases de Efecto Invernadero (GEI):

Los Gases de Efecto Invernadero (GEI) son aquellos gases acomodados en el ambiente terrestre que absorben la radiación infrarroja del sol y que, con ello, retienen y aumentan la temperatura en la atmósfera. Existe una producción natural de estos gases gracias a los procesos biológicos como la respiración de los seres vivos o la fotosíntesis de las plantas; sin embargo, debido a actividades propias de las civilizaciones humanas industrializadas –como la quema de combustibles fósiles, la deforestación y la sobre explotación de los recursos naturales–, la producción de estos gases se ha disparado a niveles insostenibles. El resultado es que la temperatura de la tierra ha aumentado, en promedio, 0,18°C por década durante la última mitad de siglo.

El Cambio Climático es causante de múltiples fenómenos ambientales como el deshielo de los polos, la desertificación de los corales, los incendios forestales y múltiples inundaciones alrededor del mundo.

Los principales Gases de Efecto Invernadero son el Dióxido de Carbono, producido gracias a diferentes fuentes como la respiración de los seres vivos, la destrucción y fermentación de sustancias orgánicas y la combustión de fósiles con composición carbónica; el Vapor de Agua, obtenido de la evaporación de las fuentes hídricas como océanos, ríos, lagos, entre otros; el Óxido Nitroso, adquirido desde los fertilizantes agrícolas, el estiércol de los seres vivos o las quemas de combustibles; el Metano, emanado de la descomposición de la materia orgánica, y el Ozono, producido por el encuentro de la radiación ultravioleta y el oxígeno. 

Huella de carbono: 

La huella de carbono es la medida mediante la cual se indica la cantidad de gases de efecto invernadero –también conocidos como GEI y definidos en la anterior entrega del glosario–producidas por las diversas actividades realizadas por los seres humanos. Esta medición se realiza en emisiones de dióxido de carbono (CO2) y su función es mostrar el impacto que como especie estamos produciendo en nuestro planeta.

Dado que todas nuestras actividades producen este tipo de emisiones –desde encender la luz hasta prender un carro–, la huella de carbono ha tomado una posición primordial en los debates globales sobre cambio climático y desarrollo sostenible. De hecho, en la Conferencia de París sobre el Clima (COP21) y en su resultante Acuerdo de Paris, la huella de carbono se identifica como una herramienta que puede contribuir a hacerle frente al calentamiento global. Este acuerdo compromete a los líderes del mundo industrializado y no tanto a las personas naturales; sin embargo, todos estamos llamados a hacer el cambio. 

Lista Roja de la UICN: 


Es un inventario sobre el estado de la biodiversidad en el mundo que clasifica a las especies en cinco categorías. 

Estas son: 
© Archivo / WWF-Colombia

Piedemonte: 

La palabra Piedemonte proviene de la conjugación italiana “Piemonte”, que traduce “al pie del monte”, y se refiere a cualquier región o ecosistema que se encuentre justo en la base o en las faldas de las montañas o cordilleras.

En Colombia tenemos el Piedemonte Andino Amazónico que corresponde a los departamentos del Huila, Nariño, Caquetá y Putumayo; el Piedemonte Llanero, ubicado en Casanare y el Meta, y finalmente, el Piedemonte Pacífico que cubre los terrenos de Nariño, Cauca, Valle del Cauca y Chocó.

La importancia de estos lugares en términos de conservación y planeación territorial es enorme, pues gracias a que son lugares de transición entre las montañas y las planicies que las rodean, presentan una riqueza biológica inigualable. 

 

Plástico: 

La palabra ‘plástico’ hace referencia a un material compuesto de elementos orgánicos, sintéticos o semisintéticos que, mediante el calor o la presión, tiene la característica de ser maleable –es decir, que puede transformarse sin destruir su composición—.

Comúnmente, los plásticos son hechos de productos petroquímicos o de elementos como el gas natural, el carbón y la sal común. Sin embargo, también existen hechos de fuentes renovables como el ácido poliláctico, tomado a partir del almidón de maíz, de yuca o de caña de azúcar.

La Sociedad de Industria Plástica (SPI, por sus siglas en inglés) estableció una clasificación de los plásticos más utilizados en el mercado, según sus propiedades para el reciclaje:

1. Polietileno Tereftalato (PETE): están producidos con Ácido Tereftálico y el Etilenglicol. Gracias a su capacidad de almacenar olores y sabores, son utilizados para hacer artículos como envases de alimentos y bebidas.

2. Polietileno de Alta Densidad (HDPE): son fabricados con Etileno. Sus características de impermeabilidad, no toxicidad y resistencia permiten su uso tanto para envases de champús y detergentes, como para botellas de leches y zumos.

3. Policloruro de Vinilo (V): producidos a partir de gas y sal común, se utilizan sobre todo para productos relacionados con la plomería debido a que son ignífugos –que tienen resistencia al fuego–.

4. Polietileno de Baja Densidad (LDPE): Son creados a partir del gas natural. Gracias a su durabilidad y flexibilidad, se utilizan para hacer desde bolsas de congelados, hasta alfombras y vestidos.

5. Polipropileno (PP): se obtiene del propileno y el etileno. Son plásticos rígidos y de alta cristalinidad, utilizados para hacer tapones, latas de refrescos, contenedores y envases de medicinas.

6. Poliestireno (PS): son plásticos que, gracias a su fragilidad y rigidez, son utilizados para hacer artículos como cubiertos y cajas de CDs.

7. Otros (OTHER): Son resinas plásticas que combinan varios de los compuestos mencionados anteriormente. 

 

 Productos forestales maderables:  

Son aquellos que provienen del cuerpo de las plantas leñosas, es decir, que tienen un cuerpo elaborado con madera. Pueden producirse de manera silvestre o en plantaciones. 

 

Productos forestales no maderables:

Los no maderables provienen de otras partes de los bosques que no provienen de la tala. Entre estos últimos estarían semillas, hojas, hongos, fibras, frutos o inclusive, la miel de abeja. Pueden producirse de manera silvestre o en plantaciones.

Pero hablemos con ejemplos. ¿A que no sabías que los siguientes productos vienen de los bosques?

1. La goma arábiga: formada a partir de la cicatrización de las acacias, es una sustancia que se utiliza en alimentos como los chicles, gomas, pasteles y vinos, o en herramientas como tintes o pegamentos.

2. El corcho: es un producto sacado de la corteza del Alcornoque. Su elasticidad y permeabilidad le dan una vida útil que va desde las empresas para tapones de vinos, hasta empresas de moda y diseño.

3. El caucho: obtenido de la savia de varias plantas, se utiliza en todas las áreas de diseño, incluyendo la formación de llantas para carros.

4. Látex: el famoso elemento utilizado en los anticonceptivos masculinos y los guantes de cirugía se adquiere de las grasas, ceras y diversas resinas gomosas de diferentes plantas.

5. Penicilina: es una sustancia producida por el hongo Penicillium notatum utilizada en casi todos los antibióticos humanos, gracias a su eficiente manejo en la eliminación de bacterias. 

 

Pulso de inundación:

Se trata de un proceso ecológico que se da gracias al comportamiento de los arroyos dentro de un periodo de tiempo establecido. Puede verse como una unión de ondas que permiten ver cómo sale y entra el agua a su canal principal de forma repetitiva. Los extremos de estas ondas son conocidos como cresta y valle.

El pulso de inundación está directamente relacionado con los periodos de lluvia y de sequía, pues es entonces cuando el agua tiende a aumentar o disminuir. Sin embargo, otro tipo de factores como la transpiración de las plantas -es decir, el proceso de evaporación en el que las plantas eliminan el agua que ya no necesitan- o los abastecimientos de las aguas subterráneas, pueden ayudar a desencadenarlo.  

- R - 

Reforestación:

volver a plantar árboles en una zona donde existía bosque. 

 

Restauración ecológica:

recuperar un ecosistema degradado por diferentes factores. Este proceso busca aumentar la biodiversidad típica de la zona, incluir especies que no necesariamente estaban ahí para mejorar los servicios de la naturaleza. 

 

Ríos aéreos: 

Su nombre se deriva de la misma función que tienen los ríos terrestres: transportar grandes cantidades de agua y alimentar diferentes ecosistemas a su paso. Sin embargo, la particularidad de los ríos voladores transportan H2O en su estado gaseoso.

Este fenómeno es posible gracias a varios factores, entre estos las altas temperaturas del océano atlántico y la humedad liberada por la selva amazónica. Ambos fenómenos devienen en la evaporación de grandes cantidades de agua que suben hasta 2 kilómetros por encima de la superficie terrestre y que luego viajan hasta causar lluvias al sur de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.

Cabe aclarar que, con amenazas como la deforestación y el calentamiento global, este magnífico fenómeno se ha venido alterando al punto de que hoy produce lluvias cada vez más intensas. Estas últimas, en el futuro, podrían generar desastres como derrumbamientos o inundaciones. 

Servicios ecosistémicos: 


Cuando hablamos de los servicios ecosistémicos, nos referimos a todos los beneficios que nos brinda la naturaleza. Estos se pueden dividir en cuatro grandes grupos:
 
1. Servicios culturales:
son aquellas riquezas inmateriales que nos sirven para construir nuestra vida social. Algunos ejemplos son la recreación y el ecoturismo.
 
2. Servicios de regulación: son aquellos bienes producidos por la regulación de los ecosistemas. Entre ellos puedes encontrar la regulación de la calidad del aire o la fertilidad de los suelos.
 
3. Servicios de aprovisionamiento:
son los productos consumibles. Entre los más importantes están el agua y los alimentos.
 
4. Servicios de sostenimiento:
son los bienes necesarios para que los otros servicios sigan existiendo. Entre ellos, el ciclo de los nutrientes o la formación de suelos. Prácticamente, los servicios ecosistémicos sostienen toda la vida como la conocemos. Son vitales para nuestra supervivencia y por eso es tan importante cuidar el capital natural que los produce. 
 
© Archivo / WWF-Colombia

Tepuyes: 

Conocidos como uno de los tesoros naturales más interesantes de la región, los tepuyes son relieves terrestres gigantescos, conformados por rocas cuarcitas, areniscas y granitos. Su altura puede superar los 2000 metros y se caracterizan por tener superficies planas y grandes paredes verticales que dan origen a sus famosos acantilados.

Estas mesetas, posiblemente creadas a partir del enfriamiento de la tierra, los levantamientos y hundimientos tectónicos sufridos por el continente y la erosión en algunos territorios, son antiquísimas. Algunas investigaciones señalan que existirían desde hace más de 2.400 millones de años, época en la que América y África formaban un super continente. En Colombia, los tepuyes existentes en lugares como el Chiribiquete, se conformaron hace unos 1.300 millones de años, lo que los convierte en las formaciones geológicas más antiguas del país.

Islas biológicas: gracias a la poca exploración y los esfuerzos de los múltiples gobiernos regionales para la protección de sus ecosistemas, los tepuyes son considerados islas biológicas –es decir, territorios donde hay altas concentraciones de biodiversidad y poca o nula intervención del hombre-. Debido a sus características, los tepuyes albergan grandes niveles de endemismo como resultado al poco intercambio genético que han vivido las especies y las extremas condiciones ambientales: fríos extremos, metales tóxicos, altas altitudes, pocos nutrientes en el suelo, condiciones extremas de insolación y altos grados de evaporación.

Los tepuyes son ecosistemas representativos del Escudo Guyanés en Suramérica, el cual cubre parte de países como Colombia, Venezuela, Brasil y principalmente Las Guayanas. Esta región geográfica cubre 2,5 millones de kilómetros cuadrados –aproximadamente el 13 por ciento de Suramérica–, y constituye una de las tres principales áreas vírgenes tropicales del mundo. Además, dadas sus condiciones ecosistémicas, se considera como una de las redes hidrológicas más importantes de la región. En uno de los tepuyes más visitados del mundo, el Auyan-tepui, se encuentra la caída de agua más alta del mundo: El Salto del ángel.

En Colombia, este paisaje que tan importante se extiende por cuatro departamentos: Caquetá, Guainía, Vaupés y Vichada.

Dato curioso: El nombre de este tipo de montañas proviene lengua pemón, propia del pueblo indígena pemón que habitan en Venezula, en la frontera con Guyana y Brasil. 

Dona
Dona