Posted on julio, 01 2008
Santiago, Chile. “Ballenas y su hábitat: una mirada desde la experiencia global”, es el nombre del panel internacional, organizado por WWF Chile, realizado el pasado martes 24 de junio en el Instituto Cultural de Providencia. El Foro incorporó una conferencia magistral de Sue Lieberman, directora del Programa de Especies de WWF Internacional, junto con la participación de los ministros de Medio Ambiente de Australia, Costa Rica, Chile y Reino Unido, la ministra de Conservación de Nueva Zelanda y la representante del ministro de Medio Ambiente de Colombia.
En su intervención, Lieberman destacó la importancia de las áreas marinas protegidas no sólo para la conservación de las ballenas y sus hábitats, sino también por su contribución al desarrollo de prácticas más adecuadas en las pesquerías, y al mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades locales de estas zonas. Después, los ministros de Estado resaltaron las experiencias en sus países frente a la creación e implementación de este tipo de áreas, cada uno enfatizando en alguna temática relacionada con el problema.
El ministro de Medio Ambiente de Australia, Peter Garret, citó el informe lanzado por WWF en la reunión de la CBI sobre los efectos del cambio climático sobre las ballenas en la Antártida. “Rompehielos - 2°C que podrían cambiar el hábitat de las ballenas”. Frente a esto, Roberto Dobles, su homólogo de Costa Rica, manifestó su interés de realizar un taller para Centro y Suramérica acerca de los cetáceos y su vulnerabilidad frente al cambio climático en la región.
Por su parte, Ana Lya Uriarte, ministra de Medio Ambiente de Chile, anunció la puesta en marcha de dos estudios sobre cetáceos. El primero, encargado a la Universidad Austral de Chile, se trata de una clasificación de estas especies en su territorio nacional; el segundo, un censo poblacional de delfines chilenos (Cephalorhynchus eutropia). Al respecto, Carlos Drews, director del Programa Marino para América Latina y el Caribe, sostuvo que “si bien es relevante lo que Chile y otros países están promoviendo para la conservación de ballenas y delfines, los esfuerzos deberían dirigirse hacia la protección de hábitats, para así orientar la conservación marina no sólo como la protección de especies sino como el control de amenazas que ponen en peligro su continuidad”.
La ministra de Conservación neozelandesa, Steve Chadwick, destacó la experiencia de su país en la recuperación y supervivencia de especies de cetáceos como el delfín héctor (Cephalorynchus hectori). En este contexto, fue muy significativa la intervención de Giannina Santiago, representante del ministro de Medio Ambiente de Colombia, quien se refirió a la estrategia de conservación de Bahía Málaga (Pacífico colombiano), zona en la que se concentra hasta el 25 % de las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae), del Pacífico Sudeste.
“Es importante promover el establecimiento de redes de áreas protegidas conjuntamente con países como Chile, con el fin de proteger especies como la ballena jorobada o yubarta, la cual compartimos a través de su migración de 8500 Km desde la Península Antártica y el Estrecho de Magallanes en Chile, hasta Colombia a pasar una temporada vital dentro de sus primeros meses de vida”, comentó Ximena Barrera, directora de Política de WWF Colombia, haciendo alusión a la experiencia en Bahía Málaga.
Notas para el editor:
1. Entre el 23 y 27 de junio de 2008, la Comisión Ballenera Internacional (CBI) está celebrando su reunión anual número 60. En casi un cuarto de siglo, es la primera vez que la CBI se reúne en América del Sur.
2. “Ballenas del fin del mundo: gigantes del mar tras la búsqueda de ecosistemas de vida”, es una muestra fotográfica organizada por WWF Chile, WWF Colombia y el Centro Ballena Azul, y patrocinado por el Sello Bicentenario del Gobierno de Chile y el Centro Cultural de la Moneda. Dicha exposición, se inauguró el pasado martes 24 de junio, en el marco de la 60° Reunión Anual de la Comisión Ballenera Internacional (Santiago, Chile). A través de diversas imagines se evidencian allí los esfuerzos para la conservación de Bahía Málaga (Colombia) y la zona de Chiloé-Corcovado-Chonos (Chile), dos importantes ecosistemas marinos de Suramérica para las dos especies de ballenas que los habitan: la azul (Balaenoptera musculus) y la jorobada (Megaptera novaeangliae). Tanto bahía Málaga como la zona de Chiloé-Corcovado-Chonos. Durante el mes de julio podrá ser visitada en el Centro Cultura de La Moneda, en la capital chilena, y luego continuará su recorrido por algunas ciudades del sur de Chile y Colombia.
3. WWF ha trabajado por más de 35 años en la protección de ballenas y otros cetáceos, incluyendo los esfuerzos para garantizar la recuperación de las poblaciones de ballenas luego de su terrible reducción, causada por la pesca comercial a gran escala durante el siglo pasado.
WWF ha luchado arduamente en pro de la moratoria internacional para la pesca comercial de ballenas, la cual entró en vigor en el año 1986, y ha trabajado por la creación de grandes santuarios balleneros, entre ellos, el Santuario Ballenero de la Antártida (1994) y el Santuario de Ballenas del Pacífico Sur (presentado y no aprobado en los años 2003 y 2004).
A través de la CBI, WWF trabaja por la conservación de todos los cetáceos y la reducción de todas sus amenazas, entre ellas la captura incidental, la cual anualmente causa la muerte de por lo menos 300 mil ballenas, delfines y marsopas (casi 1000 al día).
Las actividades de promoción a través de la CBI son sólo una parte de los más amplios esfuerzos de conservación de los cetáceos. WWF tiene más de 30 proyectos en Sudáfrica, Australia, Noruega, Francia, Canadá, Reino Unido, EE.UU., China, Nueva Zelanda, México, Argentina, Colombia, Filipinas y Malasia.
4. WWF Colombia,conjuntamente con el Gobierno y organizaciones, ha venido trabajando en el desarrollo de una estrategia de conservación para Bahía Málaga, área ubicada en el pacífico colombiano de importancia estratégica por la amplia riqueza biológica, comprendida en su múltiples ecosistemas que incluyen entornos costeros, marinos y continentales, con una gran abundancia de flora y fauna endémicas y especies migratorias, como la ballena jorobada. Este cetáceo permanece en sus aguas, que reúnen hasta el 25% del total del Pacífico Sudeste durante la temporada reproductiva, lo que representa la tasa de nacimiento más alta del mundo de estas ballenas. Allí, las actividades como el ecoturismo de observación han contribuido al desarrollo socioeconómico de las poblaciones costeras del Pacífico colombiano.
Para mayor información:
María Ximena Galeano M.
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Ximena Barrera
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