Las sabanas inundables de Cinaruco, en Colombia, son declaradas como nueva área protegida de 332,000 hectáreas | WWF

Las sabanas inundables de Cinaruco, en Colombia, son declaradas como nueva área protegida de 332,000 hectáreas

Posted on
01 agosto 2018
  • La declaratoria como área protegida de Cinaruco es el resultado de un trabajo conjunto con las comunidades locales y la Alianza para la Conservación de la biodiversidad, el territorio y la cultura.
 
  • Con la declaratoria de Cinaruco se incorpora un nuevo distrito biogeográfico Arauca - Apure que actualmente se encuentra en omisión y pasaría a estar representado en un 1,62%, protegiendo sabanas inundables y bosques de galería tropicales y cuerpos de agua únicos en el país.
 
  • Las sabanas inundables de Arauca son ecosistemas estratégicos en la regulación de los cuerpos de agua como ríos y lagunas, así como del clima de la Orinoquia
 
Agosto de 2018- A partir del 1 de agosto de 2018 Colombia cuenta con una nueva área protegida que tendrá la categoría de Distrito Nacional de Manejo Integrado (DNMI): Cinaruco (332,000 ha). La zona se encuentra ubicada al oriente del departamento de Arauca, en jurisdicción de los municipios de Arauca y Cravo Norte. Su paisaje se caracteriza por la presencia de sabanas inundables, bosques de galería y bosques riparios (que protegen las riberas de los ríos).


 
El mapa muestra la ubicación de Cinaruco, entre los municipios de Arauca y Cravo Norte.
 
El área protegida, bajo la figura de Distrito de Manejo Integrado, alcanza las 332 mil hectáreas, un territorio que supera el tamaño de países como Luxemburgo. Cinaruco es además un albergue de biodiversidad de la Orinoquia, cuenta con más de 68 especies de mamíferos, 178 de aves, 176 de peces, 670 de plantas y 74 de reptiles. Con la declaratoria de Cinaruco se aumenta la representatividad de la provincia biogeográfica de la Orinoquia en el Sistema de Áreas Protegidas pasando del 4,06 % al 5,96% y lo más importante incorporando un nuevo distrito biogeográfico Arauca - Apure que actualmente se encuentra en omisión y pasaría a estar representado en un 1,62%, protegiendo sabanas inundables y bosques de galería tropicales y cuerpos de agua únicos en el país.


 

Las comunidades campesinas llaneras que habitan la zona han logrado hacer un uso sostenible de sus recursos naturales para desarrollar las actividades productivas que generan su sustento diario, como la ganadería extensiva tradicional y la cría de cerdo. Además, han trabajado como agentes de conservación de los cinco ecosistemas identificados en esta región de la Orinoquia: sabanas inundables tropicales, humedales, bosques de galería tropicales, cuerpos de agua y playas y médanos.
 
¿Por qué conservar Cinaruco?
 
Al proteger las sabanas inundables de Arauca es posible mantener la dinámica natural de los ecosistemas inundables y cuerpos de agua como raudales, lagunas y ríos de las cuencas binacionales (Colombia/Venezuela) Cinaruco y Capanaparo. Esta dinámica garantiza los medios de subsistencia de las comunidades campesinas e indígenas asentadas en estas cuencas. Asimismo, se preserva la cultura pues la relación entre la comunidad y la naturaleza es uno de los pilares sociales de este territorio.


 © Rodrigo Durán Bahamón
 
Los pobladores son en su mayoría campesinos procedentes de Casanare y Arauca, que adquirieron sus predios a través de procesos de colonización de tierras baldías. Además, es un territorio ancestral de los pueblos indígenas Wamonae, Yaruro, Yamalero, Maiben-Masiware y Sáliva pertenecientes al resguardo Caño Mochuelo.
 
Con la declaratoria como área protegida se minimizan las presiones sobre este territorio, entre las cuales se identifican la extracción ilegal de biodiversidad con fines de comercialización, las quemas, la tala selectiva, la pesca y la cacería no reguladas y la pérdida de la identidad llanera e indígena entre otras.

 
¿Qué es un Distrito de Manejo Integrado?
 
Es un espacio geográfico en el que los paisajes y ecosistemas mantienen su composición y función, aunque su estructura haya sido modificada y cuyos valores naturales y culturales asociados se ponen al alcance de la población para destinarlos a su uso sostenible, preservación, restauración, conocimiento y disfrute. (Decreto 1076 de 2015). El DNMI permite conciliar el uso sostenible como una estrategia para la conservación del territorio de la mano con las comunidades locales.


 © Rodrigo Durán Bahamón


Colombia, un territorio de conservación
 
Colombia es el segundo país más biodiverso del mundo, y el primero en biodiversidad por kilómetro cuadrado. La creación y ampliación de áreas protegidas contribuye a la conservación de ese patrimonio natural. Además, estos territorios aseguran la prestación de servicios ecosistémicos vitales para todos los colombianos. El país tiene hoy más de 30 millones de hectáreas protegidas, lo que significa que más de 14% del territorio nacional se encuentra bajo alguna figura de protección. Esto posiciona a Colombia como líder en América Latina en materia de conservación de los recursos naturales.


 © Rodrigo Durán Bahamón

 
¿Qué es la Alianza para la conservación de la biodiversidad, el territorio y la cultura?
 
La Alianza para la Conservación de la Biodiversidad, el Territorio y la Cultura nació en el 2016 para es apoyar al Gobierno en el cumplimiento de la megameta en materia de creación y ampliación de áreas protegidas. Está conformada por Parques Nacionales Naturales de Colombia, el World Wildlife Fund (WWF), Wildlife Conservation Society (WCS), la Fundación Argos y la Fundación Mario Santo Domingo. En este proceso de declaratoria además participó la Agencia Nacional de Hidrocarburos. La conservación de Cinaruco requerirá fortalecer el trabajo conjunto entre los sectores Agricultura y Desarrollo Rural y Ambiente y Desarrollo Sostenible, para armonizar la conservación de espacios naturales y el desarrollo de actividades productivas. Este esfuerzo cuenta con el compromiso del Ministerio de Agricultura, la Unidad de Planeación Rural Agropecuaria, la Agencia de Desarrollo Rural, la Autoridad Nacional de Pesca y Acuicultura y la Agencia Nacional de Tierras. La declaratoria contó el visto bueno de la Academia de las Ciencias Exactas, Físicas y Naturales que reconoció sus valores sobresalientes y con apoyo del proyecto GEF/SINAP (Consolidación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, SINAP, en niveles nacional y regionales) y el Programa Riqueza Natural de USAID.

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