Gobiernos gastan 500 mil millones de dólares en subsidios dañinos para el medio ambiente, que podrían usarse para crear 39 millones de empleos sostenibles

Posted on 19 August 2021

A pocos días de que comiencen las negociaciones sobre biodiversidad en Naciones Unidas, WWF publica un informe con el que llama a las Partes de la Convención sobre la Biodiversidad Biológica a incluir la meta de reducir a la mitad la huella de producción y consumo para 2030 en este acuerdo global.
Adicionalmente, el informe revela que, si los gobiernos reasignaran los 500 mil millones de dólares que gastan cada año en subsidios dañinos para el medioambiente, podrían crearse 39 millones de empleos que no afecten negativamente la naturaleza (3,6 millones en Latinoamérica y en el Caribe).

Bogotá, 19 de agosto de 2021. La huella insostenible de producción y consumo que la humanidad genera es uno de los principales impulsores de la catastrófica pérdida de biodiversidad que enfrentamos. De ahí que sea urgente incluir su reducción como una meta puntual dentro del acuerdo global de biodiversidad, cuyas negociaciones se reanudarán el próximo lunes.

El informe Reduciendo a la mitad la huella de la humanidad sobre la naturaleza para proteger nuestro futuro, encargado por WWF a Dalberg Advisors, plantea que detrás de los niveles alarmantes de pérdida de biodiversidad que hemos alcanzado en los últimos 50 años (94% en el caso de Latinoamérica), están actividades humanas ligadas al consumo humano como la deforestación, la sobrepesca, el uso insostenible de recursos naturales, la agricultura industrializada y la contaminación por plástico.

Y aunque esta pérdida de biodiversidad es en gran parte atribuible a los consumidores de países de ingresos altos, el impacto que los países de ingresos medios generan va en ascenso. Por ejemplo, en países de ingresos medios como los latinoamericanos, el consumo promedio de carne (un claro indicador de huella de consumo) se cuadruplicó o más en los últimos 50 años, alcanzando los niveles de países de ingresos altos.

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Sin embargo, producir y consumir de tal manera que los humanos y la naturaleza se vean beneficiados sí es posible, trae muchas oportunidades, y hay todo un entorno favorable para hacerlo, advierte el informe. Las menciones en las redes sociales y la cobertura mediática de la pérdida de la naturaleza han aumentado drásticamente en los últimos años, especialmente en regiones como Latinoamérica; los consumidores exigen cada vez más productos sostenibles; y los productores reconocen que tienen que cambiar la forma en que hacen negocios.

Dentro de las oportunidades que hay de encauzar el rumbo, el informe destaca la de reasignar los subsidios a actividades dañinas para el medio ambiente hacia la creación de empleos que vayan en armonía con la naturaleza. Los modelos empleados en este estudio demuestran que, con los 500 mil millones de dólares que los gobiernos gastan cada año en subsidios a actividades dañinas para la naturaleza, se podrían crear 39 millones de empleos nuevos y positivos para el medioambiente.

“La reasignación de este gasto hacia prácticas como la economía circular, la agricultura y la silvicultura sostenibles, por ejemplo, no solo ayudaría a reducir el impacto en la biodiversidad, sino que también nos ayudaría a hacer la transición hacia una economía positiva para la naturaleza y reformar nuestro modelo actual de producción y consumo insostenible. Al redirigir estos recursos (y el mundo ha demostrado que es posible hacer cambios financieros significativos a través de su respuesta a la crisis de COVID-19), podríamos contribuir a lo que el Foro Económico Mundial proyecta en materia de creación de empleos positivos para la naturaleza”, dijo Marco Lambertini, director general de WWF Internacional.

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El Informe sobre el futuro de la naturaleza y las empresas del Foro Económico Mundial, publicado en 2020, proyectó que las soluciones “positivas para la naturaleza” podrían crear 395 millones de trabajos para 2030 y 10,1 billones de dólares en oportunidades comerciales. Varios países ya se han embarcado en transiciones justas hacia una economía positiva para la naturaleza que ofrecen valiosas lecciones e inspiración.

El nuevo informe de WWF predice que distribuir este estímulo entre países de manera equitativa, es decir, según la población y no la fortaleza económica, crearía casi el doble de puestos de trabajo que hacer lo opuesto (39 millones vs. 20 millones). Un estímulo equitativo también protegería más biodiversidad y ayudaría a crear trayectorias de crecimiento verde para los países productores menos desarrollados.

La investigación se produce mientras los negociadores se preparan para una tercera ronda de conversaciones sobre un nuevo acuerdo mundial sobre biodiversidad, la cual iniciará de manera virtual el próximo lunes.

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Las conversaciones se llevan a cabo en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), y el plan final que fue acordado está programado para ser adoptado en octubre de 2021, en la 15a Conferencia de las Partes del CDB en Kunming, China. Se espera que las negociaciones finales y la adopción se retrasen hasta que las reuniones presenciales sean posibles en 2022.

La necesidad de lograr un acuerdo para detener y revertir la pérdida de la naturaleza para 2030 nunca ha sido mayor y a WWF le preocupa que el mundo no esté respondiendo adecuadamente a la crisis de la naturaleza, ni a la crisis climática, y que sigamos sin entender que los recursos de los que todos dependemos para nuestra supervivencia y negocios, dependen de que la naturaleza esté sana. Hay cifras que lo comprueban.

Más de la mitad del PIB mundial (44 billones de dólares estadounidenses) depende en gran medida o moderadamente de la naturaleza. El cambio ambiental global pone en riesgo cerca de 10 billones de dólares de valor económico para 2050 y podría resultar en aumentos de precios a gran escala en los principales productos básicos como la madera y el algodón. Por ejemplo, la deforestación de los bosques húmedos tropicales nos pone en riesgo de provocar patrones climáticos inestables que podrían aumentar drásticamente la escasez de agua en las regiones afectadas. De manera similar, la destrucción de los arrecifes de coral (por ejemplo, a través de la pesca de arrastre) desplaza los criaderos vitales para la regeneración de las poblaciones de peces a nivel mundial.

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“Las próximas negociaciones presentan entonces una oportunidad para que los líderes mundiales -de los cuales ochenta y nueve han respaldado el Compromiso de los Líderes por la Naturaleza que busca revertir la pérdida de biodiversidad para 2030- intensifiquen y cumplan con sus compromisos, instruyendo a sus negociadores para asegurar un resultado transformador”, dijo Lin Li, director de Política Global y Promoción para WWF International.

“El borrador del texto que se está revisando contiene muchos de los elementos necesarios para un acuerdo sobre la naturaleza exitoso, pero no aborda adecuadamente los factores que impulsan la pérdida de biodiversidad, especialmente, nuestros sistemas alimentarios quebrantados. Las medidas de conservación por sí solas no nos darán un mundo positivo para la naturaleza. WWF está solicitando a los países que adopten una meta para reducir a la mitad la huella de producción y consumo para 2030 y comprometerse con un futuro que no solo limite el daño a la naturaleza, sino que la proteja y mejore activamente para las generaciones futuras”.

Reducir a la mitad la huella de la humanidad en áreas como el uso de la tierra y la huella material (la cantidad total de materias primas extraídas para satisfacer las demandas del consumo final) será un paso importante para permitir que la humanidad reduzca su demanda de capital natural por debajo de la tasa a la que se repone naturalmente. Esto permitirá una economía global en la que prosperen tanto la humanidad como la naturaleza.

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Para lograr esta meta para 2030, el informe recomienda que los gobiernos implementen políticas catalizadoras en tres áreas amplias: 1) Reconocer el valor del capital natural y detener la sobreexplotación; 2) Hacer que la producción de alimentos y las dietas sean sostenibles y saludables, y crear un sistema alimentario sin desperdicio; 3) Incorporar modelos de negocio circulares y regenerativos.

Junto con la inclusión de una meta para reducir a la mitad la huella de producción y consumo para 2030, WWF insta a los países a intensificar drásticamente su ambición y comprometerse con la misión de revertir la pérdida de biodiversidad para asegurar un mundo positivo para la naturaleza en esta década. WWF acoge con satisfacción la inclusión de un objetivo para proteger el 30% de la tierra y los océanos para 2030 en el borrador actual del texto, que debe estar condicionado a un enfoque que respete y asegure los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales; y también enfatiza que los negociadores deben trabajar para fortalecer significativamente el mecanismo de implementación contenido en el borrador del acuerdo para que sea efectivo una vez adoptado.
Reducir la huella de producción y consumo para 2030 debe ser una meta del nuevo Marco Global para la Biodiversidad.
© Emmanuel Rondeau/ WWF-US
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