“Agricultura circular”, un punto de encuentro entre Colombia y los Países Bajos

Posted on 24 enero 2022

Los Países Bajos y Colombia son grandes actores del mercado mundial de bienes agroalimentarios por esa razón sus lazos comerciales son bastante estrechos e involucran una apuesta por la sostenibilidad en la producción y consumo de productos como el banano, el café o la palma de aceite. Conoce un ejemplo de esta unión que se lleva a cabo en el departamento de Magdalena, en alianza con WWF a través de la Plataforma Custodia del Agua.

La Plataforma de Custodia del Agua es una iniciativa que busca materializar la acción colectiva en el territorio a través del debate, la concertación y la articulación, que tiene como fin mejorar la gobernanza del agua en la región. © Hugo Wecxsteen/WWF Colombia

Los Países Bajos son el socio comercial más importante de Colombia dentro del mercado de la Unión Europea. Su relación se basa principalmente en la exportación. Desde Colombia se envían diferentes productos agrícolas (palma de aceite, flores, café, azúcar, cacao y frutas, especialmente plátano y banano) que, para los cinco primeros meses de 2021, sumaron 198 millones de dólares, de acuerdo con cifras reportadas por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia.

Sin embargo, además de las importantes cifras económicas que aportan al desarrollo del país, el principal beneficio producto de las alianzas estratégicas entre Colombia y Países Bajos fue el diseño y puesta en marcha de una estrategia de transición hacia la agricultura circular por parte de la Embajada de los Países Bajos en Colombia, esto es entendido como una estrategia que se desarrolla en la producción agrícola la cual busca generar el menor impacto posible sobre los recursos naturales y la biodiversidad.

Y es que, según el Ministerio de Agricultura, Naturaleza y Calidad Alimentaria de los Países Bajos, la transición hacia una economía circular no se detiene en las fronteras holandesas, dado que la degradación del suelo, la pérdida de biodiversidad y la escasez del agua, son asuntos globales que traspasan fronteras debido a las interdependencias entre productores y consumidores a nivel internacional.

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Una de las áreas de trabajo priorizadas por la Embajada llamada “Agua para la agricultura” se va a desarrollar en el norte del país debido a que, como lo explica Robert Proos, asesor sénior para el Departamento de la Cooperación y Desarrollo Internacional de la agencia RVO del Gobierno de los Países Bajos: “Esta región es un punto geográfico clave debido a que allí hay presencia de cadenas de valor de interés para los Países Bajos, como lo son el banano, el café y la palma de aceite. Gracias a las conexiones existentes entre ambos países en la comercialización de estos bienes, se iniciaron proyectos con énfasis en el uso eficiente del agua en la producción”.
 

Abundancia y escasez, un escenario de cambio climático al norte de Colombia


El departamento del Magdalena, ubicado entre el mar Caribe y el río Magdalena, cuenta con dos ecosistemas únicos: la Ciénaga Grande de Santa Marta, el humedal más grande del país y sitio Ramsar, y la Sierra Nevada de Santa Marta, el macizo litoral más alto del mundo, que provee la mayor parte del agua dulce disponible para la región norte de Colombia.

Pese a su importancia, estos dos ecosistemas están siendo fuertemente afectados por el cambio climático, en tal medida, que hoy se encuentran catalogados entre los sitios con mayor número de especies en peligro de extinción del mundo.

Además, se estima que el 90% de sus municipios son susceptibles al desabastecimiento de agua, un escenario crítico no sólo para la agricultura, que constituye una de las principales actividades económicas de la región con un aporte de 14% al PIB departamental, sino también para las personas y los ecosistemas.
 

Alianzas por la gobernanza en el territorio


En este contexto, y ante las problemáticas ambientales presentes en la región, en 2014 llegó a la subregión norte del departamento, el proyecto Producción de banano ambiental y socialmente sostenible en Colombia y Ecuador, con el fin de contribuir a la mitigación del cambio climático, mediante la implementación de buenas prácticas agrícolas, entre las cuales se destaca la buena gestión del agua, y en el marco del cuál, 12 fincas bananeras de la región recibieron la certificación del estándar internacional Alliance for Water Stewardship (AWS).

Como parte de esta iniciativa, y tras un análisis de riesgo en las cuencas de los ríos Frío y Sevilla surge en 2015, la Plataforma de Custodia del Agua (PCA) una iniciativa integrada por el sector privado, entes gubernamentales y sociedad civil, bajo el liderazgo de WWF Colombia. Esta instancia busca articular intereses y necesidades de los diferentes actores presentes en el territorio, para contribuir a la gobernanza del agua y la seguridad hídrica.

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Desde sus inicios, la Plataforma ha desarrollado estudios de evaluación de riesgos y de conocimiento de la situación hídrica del territorio, aportando significativamente a procesos de acuerdos para el uso sostenible del agua en la región.

Además, ha promovido el mejoramiento de la calidad de vida de los productores, representados por jóvenes, mujeres rurales y campesinos a lo largo de las cuencas abastecedoras de agua. Así mismo, mediante convenios específicos con algunos de los aliados, ha venido implementando proyectos de acción colectiva, para la restauración de ecosistemas estratégicos y para el manejo de residuos sólidos.

Por su parte, en el marco de las políticas del Gobierno de los Países Bajos como la Ambición Internacional del Agua y la Visión de Agricultura Circular, desde su Embajada en Colombia “se entabló en la región una colaboración con consorcios colombo-holandeses para la introducción de técnicas de irrigación eficientes, dirigidas al sector palmero. Sumado a esto, el sector bananero está trabajando en la introducción de técnicas de recarga de acuíferos con las cuáles se busca aumentar la disponibilidad del recurso hídrico para épocas en las que hay sequía extrema”, como explica Andrés Santana, asesor agrícola de la entidad.
 

Sumando esfuerzos por la conservación del agua


Hay un camino recorrido. No obstante, el proceso para alcanzar la sostenibilidad hídrica es de largo aliento. Por ello, durante este año se generó una nueva alianza entre la Embajada del Reino de los Países Bajos y WWF, en el marco de la Plataforma de Custodia del Agua.

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Dicha alianza tiene la ambición de “fortalecer la articulación entre los sectores productivos que se encuentran en la región, a través del intercambio de conocimiento, de información y de la transferencia de tecnologías y conocimientos holandeses, reconocidos por su amplia experiencia en la gestión del agua”, explica Dora Milena Zapata, especialista en Gobernanza y planificación intersectorial de WWF Colombia.

Sin duda, esta articulación acorta la distancia con las soluciones que pueden facilitar la transición hacia la sostenibilidad hídrica, ya que es una alianza que apenas comienza y para la cual “se tienen grandes ambiciones para proyectos futuros, enfocados principalmente en la relación agua, clima, biodiversidad y agricultura” concluye Proos.
El rio Sevilla, ubicado en el Norte del Magdalena es fundamental para las actividades productivas de la región, como la producción de café, banano, palma y para los proyectos laborales y educativos de los habitantes.
© Hugo Wecxsteen/WWF Colombia
El plátano es un cultivo estratégico para la seguridad alimentaria nacional ya que constituye uno de los alimentos primordiales en la canasta familiar y el proceso de cosecha aporta económicamente a la población rural.
© Hugo Wecxsteen/WWF Colombia
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