Leoncio Manaideke: la partida de un abuelo que ayudó a conocer la riqueza natural de la Amazonia colombiana

Posted on 19 enero 2022

En WWF Colombia lamentamos profundamente el fallecimiento del abuelo Leoncio Manaideke, abuelo y sabedor indígena del pueblo Murui-Muina. Él estuvo dedicado a la investigación y monitoreo de recursos naturales y biodiversidad en el Resguardo Indígena Predio Putumayo, en la Amazonia colombiana.

El Abuelo Leoncio junto a los miembros del equipo de monitores, revisando los materiales pedagógicos sobre los resultados del proceso de monitoreo propio. Estos materiales se pensaron para compartir con los jóvenes del resguardo, con el fin de que conocieran la riqueza natural de su territorio, y las historias y conocimientos ancestrales. © Luis Barreto/ WWF Colombia

Conocer lo que tenemos para no perder el camino fue una de las grandes enseñanzas que nos dejó Leoncio Manaideke, uno de los seis abuelos y sabedores que acompañan, desde 2016, los procesos de investigación y monitoreo de recursos naturales y biodiversidad, desarrollados por la comunidad de Umancia, el equipo de la Asociación de Cabildos Indígenas del alto predio Putumayo (ACILAPP) y el equipo técnico de WWF Colombia en su territorio: el Resguardo Indígena Predio Putumayo, uno de los territorios biodiversos mejor conservados de la Amazonia colombiana.

El abuelo siempre nos guió con sus palabras para orientarnos y hacer las cosas de la mejor manera posible. Siempre les recordaba a jóvenes y a mambeadores a ser responsables con lo que se comprometían. Su cabeza, como la de todos los abuelos del territorio, era una biblioteca de conocimiento que nos ayudó en todos los procesos. Además, era un repertorio de historias. Cada vez que podía o que algún joven le preguntaba, contaba sus encuentros con Zuruyari (jaguar), Iu (mono aullador) y Ereño (oso hormiguero), con los que al mismo tiempo nos entretenía y aconsejaba como sucede siempre con la palabra de los mayores”, explica Jaime Cabrera, Especialista en monitoreo comunitario de WWF Colombia y uno de los técnicos que acompañó los procesos.

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Con su sabiduría indígena, el abuelo acompañó la caracterización biológica de su territorio, para revisar la riqueza natural y las necesidades ambientales que existían. Luego, en 2017, apoyó la investigación y monitoreo propio de recursos naturales y biodiversidad, un proceso con el que su comunidad pudo constatar las especies que habitan la región y aclarar los límites de su comunidad y del Resguardo Predio Putumayo. En 2018, se vinculó junto a otras 19 personas de la comunidad al proceso de monitoreo trinacional de jaguar, para conocer el estado de la especie en el corredor biológico Napo-Putumayo, en la frontera entre Colombia, Perú y Ecuador.

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En 2019, junto a los otros cinco abuelos del cabildo, sirvió de guía ancestral para escribir Eroinano, el primer libro sobre caracterización biológica de su territorio en lengua propia y en español, en donde recopilaron los resultados y reflexiones de los procesos de investigación y monitoreo propio y las historias ancestrales sobre las especies estudiadas. Y, durante el 2020 hasta el año pasado, dedicó su tiempo a recopilar, junto con los demás investigadores, más información sobre los recursos que los rodean para mejorar su manejo.

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Hoy lamentamos su fallecimiento y agradecemos por la sabiduría, el conocimiento y el legado que nos dejó, por las historias que nos contó cientos de veces sin descanso y por los consejos que hicieron posible nuestro trabajo. Abuelo: gracias por caminar con nosotros. El compromiso, como usted nos enseñó, continúa.
 

Conoce la autobiografía de Leoncio Manaideke:


*Extracto del libro Eroinano. Nací en Chorrera, Amazonas, en 1946, soy del clan Guacamaya. Estudié cuatro años de primaria, después me salí de la casa bien joven y me vine a andar por el Putumayo, pero siembre volví a Chorrera, estuve trabajando en fincas y aserrando árboles. Después me fui al río amazonas, navegué casi dos años como tripulante. Tengo cinco hijos y 48 años de matrimonio. La cultura la aprendí con mi papá que era cacique, después con mi hermano que también me enseñó.

Hace dos años y medio llegué a Umancia, éste es un territorio que tiene sus canastos, pero ninguno de nosotros los conoce, yo solo conozco los de la Chorrera. Con este proceso que apoya WWF lo importante para mí es saber lo que queremos más tarde para no perder el camino, para eso es muy importante capacitar al personal indígena; yo apoyo desde mi conocimiento. Hasta el momento ellos se han ido despertando frente a la cultura, porque algunos estaban dormidos, pero todavía falta fortalecer mucho más.
El abuelo Leoncio y otros miembros de la comunidad, reunidos en la maloca. Para las comunidades indígenas, este lugar representa el sitio de encuentro para tejer pensamiento y escuchar el consejo de los mayores.
© Luis Barreto/ WWF Colombia
El abuelo Leoncio (a la izquierda), junto Koreg+ amena (centro) y Joaquín Carrizosa, Coordinador de la ecorregión de Amazonia en WWF Colombia (derecha), mostrando el libro de Eroinano.
© Luis Barreto/ WWF Colombia
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