¿Por qué nuestra comida tiene tanto que ver con la biodiversidad? | WWF
¿Por qué nuestra comida tiene tanto que ver con la biodiversidad?

Posted on 05 marzo 2021

Te compartimos cómo tus decisiones frente a lo que pones en tu plato están relacionadas con el alarmante declive de la variedad de vida en el planeta, y cuáles cambios sencillos pueden hacer un gran impacto.
Te compartimos cómo tus decisiones frente a lo que pones en tu plato están relacionadas con el alarmante declive de la variedad de vida en el planeta, y cuáles cambios sencillos pueden hacer un gran impacto.

Desde 1970 el Informe Planeta Vivo ha estudiado diferentes poblaciones de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces en todo el mundo. Exactamente 21.000 poblaciones, una cifra bastante considerable. Y en 2020, un año dominado por los desafíos de la pandemia, el Informe trajo alarmantes noticias: a nivel global se detectó una disminución promedio del 68% en estos animales monitoreados. La cifra incluso llega al 94% si nos referimos a las poblaciones de vertebrados estudiadas en América Latina y el Caribe.

Las causas de esta situación son múltiples y complejas. Lo primero que podría pensarse es en la contaminación, el cambio climático o hasta en la cacería. Pero el Informe arroja un llamado revelador: la forma en que producimos alimentos, es la principal causa de la disminución de las poblaciones de especies animales y vegetales. Por supuesto, las otras causas también son decisivas y hacerles frente, una obligación, pero en este artículo nos concentraremos en los alimentos.

A continuación, te explicamos tres aspectos a tener en cuenta para comprender mejor este desafío, y también tres maneras en que puedes ser parte de la solución:
 

1. Mucha comida, mucho espacio


Cada alimento o plato que llega a nuestras manos fue producido en un lugar ¿verdad? Parece obvio, pero tal vez no somos conscientes que ese espacio utilizado para sembrar o criar animales, antes era un lugar natural. Allí había un ecosistema lleno de conexiones vitales entre cientos de especies, que ahora es muy diferente. Posiblemente antes era un bosque, una sabana, o un humedal, y todos los animales, plantas, insectos que vivían allí se vieron irremediablemente afectados.

¿Pero entonces estamos condenados a que toda la tierra sea transformada o a no producir suficientes alimentos? Afortunadamente no. Teniendo en cuenta que los humanos seremos cada vez más, diez mil millones es el cálculo para 2050, debemos hacer uso de todos los lugares donde ya producimos comida y hacerlo de mejor manera. Los científicos dicen que es posible y cientos de buenas prácticas y tecnología están disponibles para lograrlo.

Lo que tú puedes hacer: ¡No desperdiciar comida! Parece que esto estuviera totalmente desconectado de lo anterior, pero no es así. Un tercio de la comida que producimos termina en la basura. Es decir que hemos usado esa tierra, además de otros valiosos recursos como el agua, para producir comida que ni siquiera se usa. Entonces, planea bien tus comidas, usa las cáscaras, congela cuando sea necesario, busca formas en que los alimentos duren más, pues el planeta no puede darse el lujo de producir comida que no cumple con su propósito.

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2. ¡La comida es biodiversidad!


¿Cuántas variedades de papas podemos nombrar? Seguro no más de 5 o 10 para los más versados. Pero, en Perú, un centro especializado tiene en su banco 4.633 variedades de este alimento que empezó a utilizarse hace 8.000 años cerca del lago Titicaca, entre Bolivia y ese país. Este es sólo uno de los ejemplos que nos sirve para ilustrar la forma cada vez menos variada y más homogénea en la que nos alimentamos. Un dato más: se calcula que más de la mitad de las calorías que consumimos de origen vegetal vienen apenas de tres cultivos; el arroz, el maíz y el trigo.

Cuando tantas personas comen lo mismo, esto implica que deben sembrarse enormes extensiones de tierra con este alimento. Esto, además de ser poco saludable, pues nos perdemos muchos nutrientes, es perjudicial para el suelo donde se siembra, y definitivamente para la naturaleza. La alta demanda además obliga a los productores a sembrar sólo determinadas variedades, las más comerciales, olvidando la casi infinita riqueza de alimentos que existen, más aún en un país tropical como Colombia.

Tú decides qué compras: Si estás acostumbrado a comer algo todos los días– por ejemplo, el acompañamiento de arroz, algo muy colombiano - date la oportunidad de variarlo por algo más. ¿Ya probaste la quinua, una proteína vegetal que contiene los nueve aminoácidos esenciales? No se trata de condenar ningún alimento, simplemente de alimentarse con mayor variedad. Para lograrlo, también puedes cambiar la forma en que compras, introduce algo nuevo cada vez y ampliarás tu repertorio de comidas y los nutrientes que llevas a tu organismo.

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3. Mirar para abajo: el suelo


Cuando hablamos de biodiversidad seguramente vienen a nuestra cabeza especies con las que hemos crecido o que nos gustan mucho: un oso, un elefante, algún ave. Pero es poco probable que pensemos la biodiversidad en términos de microorganismos o especies que son parte del suelo. Y ¡ojo! Un cuarto de todas las especies de la Tierra vive allí. Ellas son el sustento de todo lo que hay encima, incluyéndonos. Sin un suelo saludable tendremos que buscar nuevos lugares dónde sembrar, degradando ecosistemas naturales. Sin un suelo rico en nutrientes, no tendremos comida que nos permita estar sanos.

Pero salvar el suelo no parece tarea fácil. Nos cuesta pensar en formas de ayudar, y existe una que solemos pasar por alto: comprar a pequeños productores. Por supuesto, no es una garantía absoluta de que los suelos donde estos producen vayan a estar bien en el futuro, pero es bastante probable que así sea. Un pequeño productor depende de esa tierra para su sustento y hará todo a su alcance para evitar que se degrade.

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Entonces, ¡ya sabes!: no desperdiciar, comer más variado y comprar a pequeños productores son tres formas en las que puedes defender la biodiversidad del planeta. Existe mucho más para hacer y entender, pero iniciar con unas tareas concretas suele ser más práctico y llevar a un cambio más duradero. Si crees que este artículo fue útil, compártelo con alguien y así seremos más cambiando la forma de comer, por una naturaleza que siga siendo nuestro sustento.
Como fue reconocido en la reciente Cumbre de la Biodiversidad de la ONU, la crisis climática y la destrucción de la naturaleza, ambas impulsadas significativamente por nuestro sistema alimentario.
© David Estrada Larraneta
Piensa si existe una alternativa local a esas riquísimas galletas importadas
© David Estrada Larraneta
Lo que comemos indiscutiblemente tiene un impacto en nuestra salud y el planeta.
© Green Renaissance/ WWF-UK
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