Posted on septiembre, 16 2026
Garantizar sus derechos, su participación y su seguridad es fundamental para tejer territorios más justos, democráticos y sostenibles. Foto: WWF Colombia
Colombia no ha logrado proteger a quienes cuidan la naturaleza. Cuatro años consecutivos como el país con más personas defensoras del ambiente asesinadas, amenazadas y desaparecidas, y una década ininterrumpida en los primeros lugares, es absolutamente inadmisible.
Detrás de los datos que refleja el informe de Global Witness hay personas que confiaron su vida por el bien común de un planeta sano, asumiendo presiones y amenazas que la naturaleza jamás les impondría.
Pueblos indígenas y afrocolombianos, comunidades campesinas y locales para las que el territorio es identidad, medios de vida, presente y futuro. Mujeres, hombres y jóvenes atrincherados por violencias complejas y con implicaciones diferenciadas para las defensoras y las infancias.
La protección de quienes defienden la naturaleza debe ser una prioridad nacional. Garantizar sus derechos, su participación y su seguridad es fundamental para tejer territorios más justos, democráticos y sostenibles.
Garantizar un entorno seguro para el ejercicio de sus derechos, incluyendo el acceso la información ambiental, la participación en la toma de decisiones y el acceso a la justicia ambiental, es un imperativo central anclado a la implementación efectiva del Acuerdo de Escazú, un instrumento que ya es Ley en nuestro país.
Respaldar su trabajo en el cuidado de la naturaleza y el medio ambiente es una responsabilidad que nos convoca con: voluntad política, acción decidida de las instituciones, y una articulación ágil y efectiva entre el Estado, los gobiernos territoriales, la sociedad civil, el sector privado y las comunidades.
La implementación del Acuerdo de Escazú no admite vacilaciones. No garantizar la ejecución del primer instrumento jurídico internacional que reconoce de manera explícita los derechos de las personas defensoras del medio ambiente sería un error histórico. Es momento de escalar las normas en papel para traducirlas en transformaciones concretas.
Solo los colombianos, unidos, podemos cambiar esta realidad.