¿Por qué es importante la cumbre de la ONU contra la desertificación de tierras?

Posted on agosto, 19 2026

Te contamos brevemente lo que necesitas saber sobre este evento que se desarrolla en Mongolia y que reúne a representantes de 197 países.

Los pastizales y las sabanas representan más del 50 % de toda la superficie terrestre. Aproximadamente la mitad de estas tierras ya se encuentran degradadas. Foto: Bruno Ferreiro / Chaco Films / WWF

“Restaurar las tierras, restaurar la esperanza”: un lema optimista para una cumbre de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de la que posiblemente nunca se haya oído hablar. Pero ¿por qué esta importante conferencia, respaldada por 197 países y regiones, sigue siendo tan poco conocida y pasa tan desapercibida?

Acá te contamos brevemente lo que necesitas saber sobre la cumbre de la ONU sobre sequías y restauración de tierras, o COP17 de la CNULD (UNCCD COP17), que se celebra, en agosto, Mongolia.

¿Qué es la UNCCD COP17?

UNCCD COP17 es la abreviatura de la 17.ª Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD, por sus siglas en español). La CNULD es un acuerdo internacional jurídicamente vinculante suscrito por 197 gobiernos de todo el mundo con el objetivo de revertir la degradación de la tierra, para que los ecosistemas terrestres saludables puedan proporcionar mejores alimentos, agua y medios de vida, al tiempo que sostienen la naturaleza.

Esta COP se celebra cada dos años y es un encuentro de gran relevancia en el que jefes de Estado, ministros, negociadores gubernamentales, científicos, activistas, empresas, ONG, pueblos indígenas y medios de comunicación de casi todos los países del mundo, se reúnen para abordar cuestiones relacionadas con la sequía y la restauración de tierras.

¿Y por qué es importante?

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) prevé que para 2050 el planeta tendrá que producir un 50% más de alimentos que en 2012.

Revertir la degradación de apenas el 10 % de las tierras agrícolas degradadas podría proporcionar alimentos a 154 millones de personas adicionales cada año. Por ello, se necesitan esfuerzos mucho mayores para proteger, gestionar de forma sostenible y restaurar las tierras.

Este llamado cobra especial relevancia en 2026, declarado por las Naciones Unidas como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, una oportunidad para poner en el centro de la agenda mundial la importancia de estos ecosistemas y de las personas que dependen de ellos y contribuyen a su conservación y manejo sostenible.

Del 17 al 28 de agosto, miles de delegados se reunirán en Ulán Bator, Mongolia, para debatir temas clave como: avances en los objetivos de Neutralidad en la Degradación de las Tierras para 2030; cómo movilizar financiación y mayor atención política para conservar los pastizales y las sabanas; y cómo proteger mejor los ecosistemas de agua dulce.

Además, este año podría ser decisivo para que los gobiernos marquen una diferencia real. Además de la UNCCD COP17, los líderes mundiales se reunirán en las cumbres de biodiversidad (CBD COP17) y de cambio climático (UNFCCC COP31). Al celebrarse las tres cumbres en un periodo de apenas cuatro meses, existe una oportunidad excepcional para conectar las agendas de las Convenciones de Río y transformar tres procesos paralelos en una misión compartida.

Los líderes de la CNULD, el CDB y la CMNUCC ya han reconocido que una mayor integración es esencial, pero este año las intenciones deben traducirse en acciones concretas.

¿Y por qué se habla tan poco del tema?

La CNULD es una pieza fundamental para construir un futuro sostenible para las personas y la naturaleza. Sin embargo, históricamente ha recibido poca atención. Para muchas personas, la desertificación y la sequía parecen problemas exclusivos de paisajes áridos o de países con grandes extensiones de arena. La realidad es que la desertificación y la sequía, que ocurren cuando la tierra se degrada hasta el punto de perder su capacidad de proporcionar alimentos, agua, medios de vida y recursos esenciales para la humanidad, afectan ya hasta al 40 % de las tierras del planeta.

Aunque los pastizales y las sabanas representan más del 50 % de toda la superficie terrestre, históricamente han sido ecosistemas subvalorados y malinterpretados. Esta es una de las razonas por las cuales experimentan una de las tasas de transformación más rápidas entre los biomas del planeta, cuatro veces superiores a las de los bosques. Aproximadamente la mitad de estas tierras ya se encuentran degradadas.

Los pastizales suelen valorarse principalmente por lo que proporcionan a las personas, ya que constituyen hasta el 80 % de las tierras agrícolas productivas del mundo, por ejemplo como fuente de alimentación para el ganado. Aunque estos beneficios son importantes, no deberían eclipsar otros servicios ecosistémicos y culturales igualmente esenciales como mantenimiento de la biodiversidad, almacenamiento de carbono, regulación de los ciclos del agua, y sustento y hogar de una cuarta parte de la población mundial.

Con la atención pública centrada en cuestiones como el cambio climático o la protección de la Amazonía, y con menos del 10 % de los pastizales y sabanas bajo protección formal, estos ecosistemas críticos han ido deteriorándose silenciosamente.

¿Logrará la UNCCD COP17 cambiar algo?

Los gobiernos reunidos en Mongolia tienen una gran oportunidad para marcar el rumbo de las cumbres mundiales sobre biodiversidad y clima que se celebrarán más adelante durante el año. Dada la creciente alineación entre estas convenciones, los sistemas alimentarios y agrícolas pueden servir como puente entre ellas y proporcionar soluciones que beneficien tanto a las personas como a la naturaleza.

En Mongolia, WWF espera ver:

  • La alineación de los planes nacionales, presupuestos y sistemas de reporte relacionados con los objetivos de tierra, clima y biodiversidad, que son interdependientes.
  • La expansión de la agricultura positiva para la naturaleza, reduciendo subsidios perjudiciales y recompensando la gestión responsable de los ecosistemas.
  • Un aumento de la inversión y el apoyo para gestionar y restaurar de forma sostenible pastizales, sabanas y ecosistemas de agua dulce.
  • La promoción de una planificación integrada de la tierra y el agua que fortalezca la resiliencia frente a las sequías, la adaptación al cambio climático, la biodiversidad y la producción sostenible de alimentos.
  • Un mayor apoyo a los pastores, comunidades ganaderas, liderazgo indígena e iniciativas de conservación lideradas localmente.
  • El reconocimiento de la restauración de tierras como un componente esencial para alcanzar los objetivos de Neutralidad en la Degradación de las Tierras.
  • La integración urgente y ambiciosa de estas agendas paralelas puede generar un uso más eficiente de los recursos y un mayor impacto para las personas, la naturaleza y el clima.

En un momento en el que el mundo necesita urgentemente ejemplos de colaboración, la UNCCD COP17 puede convertirse en una oportunidad no solo para restaurar nuestras tierras, sino también para recuperar la esperanza en nuestros corazones y nuestras mentes.

Dona
Dona