Posted on agosto, 12 2026
José de Jesús Ibañez Ibañez, líder comunitario y representante legal de Asoproagro. Foto: WWF Colombia.
Asoproagro, la Asociación de Productores Agropecuarios del Guaviare, conformada por familias campesinas de siete veredas del municipio de Calamar, creada para sustituir de manera voluntaria los cultivos de uso ilícito, mejorar sus condiciones de vida y contribuir a la disminución de la deforestación en la Amazonía. José de Jesús Ibañez Ibañez, líder comunitario y representante legal de la organización, relata todo este proceso.
Asoproagro hace parte del proceso Áreas Protegidas y Paz. Comunidades fuertes, bosques sanos, que lidera WWF Colombia y que tiene como propósito contribuir a la conservación de las áreas protegidas del país, promoviendo la conservación y el aprovechamiento sostenible del bosque, específicamente en zonas habitadas por comunidades campesinas que están dentro o colindan con las áreas protegidas.
Yo llego al Guaviare en 2008 en busca de tierras para desarrollar un proyecto familiar, que consistía en ayudar a mis dos hermanos mayores, que eran jornaleros, y que no tuvieron la oportunidad de estudiar, porque mis padres escasamente nos podían ayudar hasta quinto de primaria. El propósito del proyecto era implementar cacao y las demás actividades en una finca, para sacarlos a ellos de un estado de dependencia hacia un estado de libertad e independencia, sobre todo en el tema económico.
Yo sí me le medí al reto de estudiar. Nosotros vivíamos en una inspección denominada Villa Carola a más o menos unos 16, casi 20 kilómetros de Monterrey, Casanare, en donde estaba el colegio.
Obviamente, mi pasión era el campo y yo decía: “yo quiero ser ingeniero agrónomo”, pero también era consciente de que yo no podía contar con mi familia para darme la educación. Yo tenía que pensar en una carrera que no demandara tanto esfuerzo, que me permitiera trabajar, para poderme sostener por sí mismo. Por eso, como ya venía incursionando en eso de los gimnasios y la actividad física desde el colegio, entonces dije: “esta es mi vuelta” y me inscribí en la Universidad Tecnológica y Pedagógica de Colombia de Tunja, presenté las pruebas y pasé.
Mi propósito de ahí en adelante era: “yo me tengo que graduar”, porque ya sabía que con esa carrera yo me podía autofinanciar y efectivamente empecé y busqué el cupo de residencia universitaria, comí en restaurante universitario y ahí, prácticamente, logré la profesionalización. Yo me gradué en diciembre de 2002 como profesional en Deporte y Recreación y regresé a mi pueblo, a Monterrey. Trabajé en 2003 en la Dirección de Deporte de la alcaldía, creando una escuela de ciclismo y otras actividades. Mientras yo trabajaba, en las noches hacía un técnico en Recursos Naturales en el SENA, porque mi primera pasión en la vida siempre ha sido el campo y mi segunda pasión, lo que estudié. En diciembre de 2003 empiezo a reunir a mi familia, a mis hermanos, y a decirles: “oiga, por qué no pensamos en algo en lo que todos podamos trabajar y tengamos un beneficio”.
Hicimos un diagnóstico familiar de debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas, para determinar nuestro negocio y nuestro DOFA nos arrojó que en la familia había unos potenciales. Entre esos potenciales identificábamos que mi padre y mi hermano mayor eran más diestros en el manejo de los cultivos. Porque lo que sí teníamos claro, por nuestra descendencia campesina, era que nuestro proyecto debía ser del campo, entonces dijimos: “hay es que diseñar cómo queremos ver nuestra finca a futuro, hay que ver los potenciales”; entonces, nuestra granja tenía que tener un componente agrícola especializándonos en cacao.
Segundo. Mi hermana mayor y mi cuñado toda la vida habían vivido como administradores de hatos ganaderos, conocían a la perfección la ganadería y les gustaba; entonces, el segundo componente de la finca era la línea pecuaria especializándonos en ganadería doble propósito. Tercero. En ese entonces, en 2003, en Monterrey, en donde vivíamos, ya se venía hablando del tema del turismo, dijimos esa es la tercera línea productiva de la granja, donde todos los espacios de la finca deben ser diseñados de tal manera que se conviertan en senderos para el turismo, pero más un turismo experiencial en donde se pudiera llevar a la gente, ofreciéndoles un fin de semana de campo.
Ya teníamos tres líneas productivas para la granja y la cuarta era… ya sabíamos que una de las grandes dificultades que tiene el campesino es la tanta intermediación y, segundo, la venta de materia prima. Había que diseñar una estrategia para la transformación de lo que se producía en la granja y que no vendiéramos materia, porque había que aprovechar el cuarto potencial de la familia y era que mi madre era experta en elaboración de arepas de maíz pelado y ¿cuáles eran los insumos para las arepas?, el maíz blanco pelado, la yuca, los huevos, la cuajada.
A inicio de 2005 encuentro siete hectáreas que cumplían esas condiciones, nos le medimos a comprarla, a mí ya me daban apertura en el banco en temas de crédito, ya tenía una platica ahorrada, con eso nos metimos, compramos la finca, las siete hectáreas y empezamos la implementación de la granja integral.
A la granja le trabajamos entre 2005 y finales de 2007, y a inicios de 2008 se nos dio por sentarnos a discutir entre hermanos: “oiga, ¿cuál es el resultado?”. El análisis era que habíamos alcanzado un bienestar, sobre todo de quienes estaban tiempo completo en la granja, que eran mi papá, mi hermana mayor y mi cuñado. Ellos ya estaban relajados, porque ya se auto producía el alimento, pero había un reto que no estábamos cumpliendo, que era el propósito de que quienes trabajaran debían tener al menos un salario mínimo, cosa que difícilmente lo íbamos a cumplir, porque ya lo habíamos dateado. Entonces, ahí surge la alternativa de que había que ampliar terreno para aumentar la rentabilidad.
Una de las propuestas fue: “vámonos para el Guaviare que allá las tierras son baratas”. En 2008 nos fuimos a explorar y vimos oportunidades, muchas fortalezas que muchos de nuestros vecinos, siendo aún del Guaviare, no lo han querido ver. Ahí lo que hicimos fue vender las siete hectáreas, para con eso mismo venir a comprar trescientas hectáreas en la vereda Patio Bonito y replicar exactamente lo que habíamos hecho en Monterrey aquí en el Guaviare. De ahí, empezamos a implementar el proyecto de la granja integral con Fondo Emprender, una estrategia de financiación del SENA muy interesante, que consiste en que quienes estudiamos en el SENA podemos tener la posibilidad de presentar un proyecto para ser financiado.
Fondo Emprender me exigía tiempo completo durante un año dirigiendo el proyecto, obviamente eso me implicaba estar en la vereda, en la finca, poniéndole el cuerpo al tema y ahí es cuando surge esa situación en que llega la fumigación con glifosato bastante fuerte entre 2010 y 2011, que hizo que el negocio de la coca, que era el sustento de ese entonces de las familias, empezara a decaer. Obviamente las familias al ver que su negocio se cae, empiezan a preguntarse lo que hay que hacer.
Yo hacía parte de la Junta de Acción Comunal y se me dio por proponer que por qué no simplemente replicábamos lo que yo estaba haciendo con mis hermanos: “si la institucionalidad no llega acá, no esperemos a que la institucionalidad nos presente la solución, busquemos entre nosotros la solución”. Al inicio la gente estaba bastante escéptica, porque no eran acciones comunes en territorio; sin embargo, los pocos presidentes que les interesó el tema lo empiezan a socializar con otros vecinos de la vereda, hasta el punto en que me empiezan a llamar: “oiga, José, por qué no viene a nuestra vereda a una asamblea general y lo hablamos” y así lo hicimos.
Acudo al equipo asesor que me asignaba Fondo Emprender y ahí lo que resulta es el diseño de una matriz, para determinar un diagnóstico en lo social, ambiental y económico. Una vez tabulada la información, me empiezan a surgir unos datos muy interesantes frente a la cantidad de bosque existente en el territorio, el área descubierta, los cultivos como fuente de sustento que tenían las comunidades, pero también qué proponía la gente para el tema de sustitución y también logramos entender cuál era la visión y el sentir de la gente frente a esa problemática. Y ahí es cuando empezamos a moldear la propuesta, que poco a poco fuimos ajustando tanto con el sentir y el querer de la gente versus la dirección que la institucionalidad quería dar al territorio.
Después me di cuenta que esa información tenía muchos vacíos, entonces lo que hice fue irme a San José del Guaviare a buscar la institucionalidad, especialmente la gobernación, la alcaldía, cámara de comercio, entre otras, y decirles: “vea, este ejercicio hicimos y este es el resultado, ¿ustedes qué opinan?” O sea, validar si lo que nosotros hablábamos en territorio era válido o no. Y ahí me encuentro otra problemática, yo desconocía totalmente las figuras de ordenamiento del territorio, desconocía el tema de Zonas de Reserva de Ley 2da2 y entonces la institucionalidad me empieza a bajar a territorio. Ahí es donde empiezo a entender dónde estamos parados.
Fue así como empezamos a hacer un trabajo conjunto para diseñar hacia dónde apuntarle al tema de productividad. La gente aceptó el reto y empezamos a diseñar la estrategia. Logramos el diseño de nuestro primer arreglo agroforestal, que fue sacha inchi, copoazú e inchi cacay3 (…) Pero antes duramos dos años en el tema del diagnóstico, para entender el territorio, las comunidades y que lo que fuéramos a proyectar no estuviera fuera de la normatividad y en contravía del deber ser de la productividad en el territorio (…) El ejercicio se hacía con los presidentes de las Juntas de Acción Comunal y empezamos a discutir cuál era la figura jurídica que nos iba a representar. Ahí decidimos que sería una asociación y constituimos Asoproagro.
En 2012 le damos vía jurídica a Asoproagro para cumplir tres objetivos. La sustitución voluntaria, que ya no aplica tanto, porque ya nuestras veredas no tienen coca, pero lo mantenemos porque por ahí fue que iniciamos. El segundo objetivo, la disminución de los niveles de deforestación en nuestro territorio; y el tercero, el mejoramiento de la condición de vida de quienes habitan el territorio, ¿por qué? Porque también hemos entendido que el campesino tiene su área de bosque en la finca, pero si el bosque no le produce seguirá siendo un estorbo.
Por eso, nuestra propuesta está enfocada en incidir y ayudar al tránsito de una economía insostenible hacia una economía sostenible. A que nuestro territorio se convierta en la franja de amortiguación hacia lo que inicia ser el Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete. (…) Nuestra apuesta es incidir para que toda la franja de amortiguación transite hacia estos sistemas sostenibles, que cumpla la función amortiguadora de la cual todos deberíamos comprometernos sin desconocer el mejoramiento de la condición de vida de la familia campesina, porque mientras la familia campesina no sienta que viva bien en el territorio, no va a dejar quieto el bosque o se va a cansar y va a preferir vender por cualquier precio, irse y dejarle en manos a un terrateniente para que a ese no le importe nada y termine tumbando hasta el nido de la gata. Evitar eso es nuestro primordial objetivo.
Este proceso fue apoyado por el Ministerio Federal de Medio Ambiente, Acción Climática, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear de Alemania a través de la iniciativa IKI y el Gobierno Suizo con apoyo de COSUDE.