Cargar una bolsa reutilizable ya es un hábito: un cambio que transformó el uso de plástico en Colombia

Posted on julio, 03 2026

Cada 3 de julio se conmemora el Día Mundial Libre de Bolsas de Plástico, una fecha que busca recordar que pequeños cambios pueden generar grandes impactos para la naturaleza.

Hasta hace pocos años, las bolsas plásticas hacían parte de la experiencia habitual de compra. Foto: Getty Images.

Lo que hoy parece un comportamiento cotidiano es, en realidad, el resultado de un proceso de transformación que involucró políticas públicas, empresas, comercios y consumidores. Una historia que demuestra que cambiar la forma en que usamos los plásticos sí es posible cuando diferentes actores trabajan hacia un mismo objetivo

Precisamente, este 3 de julio, el mundo conmemora el Día Mundial Libre de Bolsas de Plástico, una fecha que nos permite recordar que pequeños cambios en nuestros hábitos cotidianos pueden generar grandes impactos para la naturaleza y el planeta. 

En Colombia, esta conmemoración encuentra un país muy diferente al de hace una década. Si antes recibir una bolsa plástica al hacer una compra era un acto automático, hoy cada vez son más las personas que salen de casa con una bolsa reutilizable, rechazan las que no necesitan o buscan alternativas para reducir el consumo de plásticos de un solo uso. 

El comienzo de un cambio 

Hasta hace pocos años, las bolsas plásticas hacían parte de la experiencia habitual de compra. Según la línea base del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en 2017 el consumo formal en Colombia superaba los 1.000 millones de bolsas plásticas al año. 

Ese mismo año comenzó a aplicarse el impuesto nacional al consumo de bolsas plásticas, establecido mediante la Ley 1819 de 2016. La medida no buscaba únicamente generar un recaudo tributario. Su propósito era enviar una señal clara sobre el impacto ambiental de los plásticos de un solo uso e incentivar alternativas más sostenibles. 

Los resultados comenzaron a verse rápidamente

El consumo formal reportado pasó de 627 millones de bolsas, en 2017, a 325 millones, en 2020. Posteriormente, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) reportó que para 2022 la reducción acumulada alcanzaba el 69,1 % frente a la línea base. 

Más allá de las cifras, el país empezó a vivir una transformación silenciosa: miles de personas incorporaron nuevos hábitos de consumo. Llevar una bolsa reutilizable dejó de ser una práctica aislada para convertirse en una costumbre cada vez más común. 

Cuando un hábito cambia, también cambia la cultura 

Los cambios culturales suelen ser graduales. No ocurren únicamente porque exista una nueva ley, sino porque las personas comienzan a incorporar nuevas prácticas en su vida cotidiana. Esto fue precisamente lo que ocurrió con las bolsas plásticas en Colombia, además el impuesto hizo visible un producto que durante años había pasado desapercibido. Muchas personas empezaron a preguntarse si realmente necesitaban una bolsa adicional para transportar una compra pequeña o si podían reutilizar una que ya tenían en casa. 

Con el tiempo, esa decisión dejó de responder únicamente al costo económico y comenzó a formar parte de una mayor conciencia sobre el impacto que tienen los plásticos de un solo uso en los ecosistemas. 

Este cambio demuestra que las políticas públicas pueden ser una herramienta poderosa para impulsar transformaciones de comportamiento cuando se acompañan de información, apropiación ciudadana y alternativas accesibles para las personas. 

Una nueva etapa: la prohibición de las bolsas plásticas 

El siguiente paso llegó en julio de 2024, cuando entró en vigor la prohibición de la mayoría de las bolsas plásticas entregadas en los puntos de pago, establecida por la Ley 2232 de 2022. 

La medida contempla excepciones para algunos usos específicos, como aplicaciones industriales, médicas o bolsas reutilizables, pero marcó el inicio de una nueva etapa en la reducción de los plásticos de un solo uso en el país. 

Los primeros resultados muestran que la tendencia continúa. Durante los primeros ocho meses de implementación de la prohibición, el recaudo del impuesto nacional a las bolsas plásticas disminuyó un 58,2 %, lo que equivale aproximadamente a 232 millones de bolsas menos entregadas en el mercado formal, según cálculos de Acoplásticos con datos de la DIAN. 

Aunque las metodologías de medición cambian entre el periodo del impuesto y el de la prohibición, las cifras muestran una tendencia consistente: las bolsas plásticas de un solo uso han dejado de ocupar el lugar que tuvieron durante décadas en el consumo cotidiano de los colombianos. 

Lo que todavía falta 

A pesar de estos avances, el desafío está lejos de terminar.  Las cifras disponibles corresponden al mercado formal, que está sujeto a reporte tributario. En Colombia también existe un mercado informal de bolsas plásticas presente en parte del comercio minorista, las ventas ambulantes y otras actividades no registradas, para las que no existen mediciones oficiales confiables. 

Esto significa que la reducción total del consumo de bolsas plásticas en el país podría ser menor a la observada en el mercado formal. 

Además, las bolsas representan solo una fracción del problema de la contaminación por plásticos. Empaques, envolturas, recipientes y otros productos de un solo uso siguen llegando a rellenos sanitarios, ríos y océanos, donde afectan la biodiversidad, los ecosistemas y la calidad de vida de las comunidades. 

Por eso, el verdadero desafío consiste en avanzar hacia sistemas donde reducir, reutilizar y mantener los materiales en circulación sea la regla y no la excepción. 

Un aprendizaje para la transición hacia una economía circular 

Este tipo de experiencias son fundamentales para acelerar la transición hacia una economía circular de los plásticos, en la que se eliminen los productos innecesarios, se fortalezcan los modelos de reutilización y se aprovechen mejor los materiales que ya están en circulación. 

Ese es precisamente uno de los objetivos de NPAP Colombia (National Plastic Action Partnership), una plataforma multiactor que reúne al Gobierno nacional, empresas, organizaciones de la sociedad civil, academia y organismos internacionales para construir soluciones frente a la contaminación por plásticos y acelerar la transición hacia una economía circular. 

Desde esta alianza se promueven acciones que permitan ir más allá de un producto específico y avanzar hacia transformaciones sistémicas en la forma en que diseñamos, usamos y gestionamos los plásticos. 

En este Día Mundial Libre de Bolsas de Plástico, la experiencia colombiana demuestra que los cambios empiezan con decisiones cotidianas, pero se consolidan cuando ciudadanos, empresas y gobiernos trabajan juntos. La historia de las bolsas plásticas es una muestra de que cambiar la cultura del consumo sí es posible. El siguiente paso es extender esa transformación al resto de los plásticos de un solo uso y construir un futuro en el que la reutilización sea la norma y no la excepción. 

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