¿Qué es el Tratado de Alta Mar y por qué puede ser importante para Colombia?

Posted on enero, 22 2026

Este tratado abre una oportunidad estratégica para articular la protección de la alta mar con los esfuerzos de conservación marina, especialmente en el Pacífico.

Colombia pese a que hace parte de la firma del Tratado de Alta Mar, aún no lo ha ratificado. Foto: Camilo Díaz / WWF Colombia

La entrada en vigor, el pasado 17 de enero, del Tratado de Alta Mar representa el cambio más importante en la gobernanza oceánica global en décadas. Este acuerdo permitirá regular las áreas fuera de la jurisdicción nacional (que no pertenecen a ningún país), que abarcan aproximadamente el 64% del océano y cerca de la mitad de la superficie del planeta, espacios que hasta ahora estaban gestionados de forma fragmentada. 

Pero, ¿qué quiere decir esto en concreto? Concretamente, el tratado habilita la creación de Áreas Marinas  Protegidas (AMP) en alta mar, algo que hasta ahora no existía bajo un marco legal global vinculante. Estas áreas podrán establecerse en ecosistemas ecológica y biológicamente significativos, como corredores migratorios de especies, montes submarinos o zonas de alta productividad, fundamentales para la resiliencia del océano y el clima. 

Te contamos: Siete retos ambientales para Colombia en el 2026

¿Y por qué es importante?  

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “el tratado está diseñado para transformar la “alta mar” y el lecho marino internacional en un entorno que se gestione de manera sostenible en beneficio de toda la humanidad”. 

Además, es el primer instrumento oceánico jurídicamente vinculante que contempla una gobernanza oceánica inclusiva, con disposiciones sobre la participación de los pueblos indígenas y las comunidades locales, así como la igualdad de género. 

“El tratado también introduce la obligatoriedad de realizar evaluaciones de impacto ambiental para actividades humanas que puedan afectar la biodiversidad marina en alta mar, como nuevas formas de aprovechamiento de recursos genéticos y la distribución equitativa de los beneficios, asi como el fortalecimiento de capacidades técnicas y científicas. Esto implica pasar de un modelo reactivo a uno preventivo, basado en el principio de precaución y en la mejor evidencia científica disponible”, explicó Juliana Sintura, especialista de ecosistemas acuáticos y marinos de WWF Colombia. 

¿Qué viene para Colombia y el tratado? 

Para Colombia, el tratado abre una oportunidad estratégica para articular la protección de la alta mar con sus esfuerzos de conservación marina nacional, especialmente en la cuenca Pacífica. Esto es clave para la protección de especies migratorias, corredores biológicos y ecosistemas compartidos que conectan aguas nacionales con áreas fuera de la jurisdicción nacional.  

Sin embargo, Colombia pese a que hace parte de la firma del Tratado de Alta Mar, aún no lo ha ratificado. La firma representa un acto político que expresa respaldo y voluntad de avanzar, pero aún no genera obligaciones legales para el país. 

Y mientras el tratado no sea ratificado por el Congreso colombiano y aprobado conforme al ordenamiento jurídico interno, Colombia no puede ser beneficiario directo de las contribuciones financieras y de investigación científica marina que se establezcan para apoyar a las partes, en especial a los países en desarrollo. Si bien el país no ha ratificado la Ley del Mar – CONVEMAR, el tratado en su arquitectura permite que países que no hacen parte de esta lo ratifiquen, habilitando diferentes instancias para la solución de controversias.  

Esto significa que el país aún no puede aplicar plenamente el tratado, ni exigir evaluaciones de impacto ambiental en alta mar bajo este marco, ni participar con plenos derechos en los órganos de decisión que se crearán, como la Conferencia de las Partes. Tampoco puede incidir formalmente en la definición de criterios clave para la creación de áreas marinas protegidas en alta mar, ni votar en las decisiones cruciales que se darán durante estas negociaciones que han sido esperadas con anhelo por la comunidad científica y marina a nivel global. 

¿Qué pasa si Colombia lo ratifica? 

La ratificación le otorgará al país la facultad de proponer la creación de áreas marinas protegidas en ecosistemas de importancia regional, fortalecer sus capacidades técnicas y operativas para desarrollar ciencia en ambientes pelágicos, cooperar bajo esquemas de gobernanza que impulsan las sinergias entre convenciones y fortalecer la gestión que desarrolla en áreas como los corredores del Pacífico Este Tropical con miras a mejorar la conectividad con áreas estratégicas como el Domo Térmico del Pacífico, beneficiando directamente las economías y modos de vida locales que dependen de mares territoriales conectados con una alta mar saludable.  

Al impulsar una agenda para el océano, Colombia no solo cumple con su visión bioceánica, sino que refuerza su política exterior como una potencia ambiental, convirtiéndose en un arquitecto clave de la nueva era de la gobernanza oceánica global.  

Dona
Dona