Economía circular, una forma de reducir el impacto del plástico en la naturaleza

Posted on 01 abril 2022

Millones de toneladas de plásticos se producen anualmente y un alarmante porcentaje termina en la naturaleza. Para solucionarlo, es necesario cambiar el modelo linear actual de producir, consumir y desechar.

© WWF

*Contenido originalmente publicado en BIBO

Anualmente, se producen cientos de millones de toneladas de plásticos en el mundo entero, solo en 2017 la cifra alcanzó los 348 millones de toneladas. Mucho de ese plástico después de ser desechado termina en la naturaleza y, finalmente, en los océanos. Se estima que 11 millones de toneladas llegan a ellos cada año. Detrás de esta grave problemática, está el modelo linear de nuestra economía actual basado en producir, consumir y desechar. Por eso, expertos resaltan que para enfrentar la contaminación por plásticos debemos transitar a una economía circular, aquella en donde los productos y materiales no son desechados después de un solo uso.


Un material cuyo uso se salió de control


La primera vez que se produjo plástico en el mundo fue en el siglo XIX, sin embargo, fue en el siglo XX que la producción aumentó de manera acelerada. El mundo pasó de producir 2 millones de toneladas en 1950 a 348 millones de toneladas en 2017, convirtiéndose en una industria avaluada en 522.600 millones de dólares.
 


El plástico surgió como un material prometedor para la sociedad.


Su naturaleza versátil, económica y duradera lo convirtió en la materia prima de una amplia variedad de empaques y productos. Sin embargo, lo que parecía una promesa se convirtió rápidamente en una amenaza. Su consumo masivo e inadecuado manejo de residuos ha llevado a que actualmente el mundo esté invadido de plásticos.

Según el informe Breaking the Plastic Wave: Top Findings for Preventing Plastic Pollution del Pew Charitable Trust y SystemIQ, el 40% de los desechos plásticos terminan en la naturaleza. Además, la situación solo empeorará con el tiempo. En dicho informe, se estima que para 2040 la producción de plásticos se duplicará y la cantidad de desechos plásticos que llegaran al océano casi se triplicará, alcanzado la alarmante cifra de 29 millones de toneladas anuales.

La contaminación por plásticos es uno de los mayores retos que enfrenta la humanidad. Los encontramos en cada esquina del globo, incluso, en ecosistemas remotos como el Ártico. Ya en la naturaleza, las especies los ingieren por error o, en algunos casos, se convierten en trampas mortales, como lo son las redes de pesca abandonadas en el mar. Una reciente revisión de estudios, comisionada por WWF y realizada por el Alfred Wegener Institute Helmholtz Centre for Polar and Marine Research, concluyó que el 88% de las especies marinas estudiadas se vieron afectadas negativamente por el plástico. Por ejemplo, se estima que hasta el 90% de todas las aves y el 52% de todas las tortugas marinas ingieren plástico.

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Además, todos estos desechos que llegan al ambiente también afectan directamente a las personas. Los microplásticos, partículas no mayores a cinco micromilímetros que resultan de la desintegración de plásticos mayores, están presentes en el aire, el agua y la comida, también se encuentran en productos cosméticos o de aseo. El estudio ‘Sin plástico en la naturaleza: la evaluación de la ingestión humana de plástico’, encargado por WWF y realizado por la Universidad de Newcastle, Australia, asegura que una persona en promedio se come 5 gramos de plástico semanalmente, el equivalente a una tarjeta de crédito, aunque el dato puede variar dependiendo del lugar del mundo.

En medio de este preocupante panorama, la economía circular aparece como una posible solución a la contaminación global por plásticos. Este enfoque requiere transformar completamente el modelo de producción, consumo y desecho de plásticos actual para abrir paso a uno que evite los desechos desde el inicio del ciclo de vida del plástico.

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En 2017, se produjeron 348 millones de toneladas de plástico en el mundo.
© WWF / Yunaidi Joepoet
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