Informe Planeta Vivo 2008: La Tierra, en plena recesión ecológica | WWF

Informe Planeta Vivo 2008: La Tierra, en plena recesión ecológica

Posted on 30 octubre 2008
Portada Informe Planeta Vivo 2008
© WWF
Según WWF, el Planeta se dirige hacia una crisis del crédito ecológico provocada por el aumento de la demanda de la humanidad sobre el capital natural. Esta demanda ha superado ya en un 30 por ciento la capacidad de abastecimiento de la Tierra.

Esta es la contundente advertencia de la última edición del Informe Planeta Vivo de WWF, un documento que, desde 1998, se ha convertido en una referencia precisa con distintos indicadores para medir la salud de la Tierra. Por otra parte, el Informe revela que la riqueza y diversidad natural de sus ecosistemas continúan decreciendo, a la vez que aumenta el número de países que se encuentran en una situación de estrés hídrico permanente o estacional.

“El mundo está preocupado por las consecuencias de haber sobrevalorado sus recursos financieros”, dijo James Leape, director general de WWF, al hacer un análisis de la situación actual. “Sin embargo, lo que realmente amenaza a la sociedad es la crisis del crédito ecológico causada por infravalorar el capital ambiental, base de la supervivencia y la prosperidad”.

Elaborado en colaboración con la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL) y la Red de la Huella Global (GFN), el informe muestra que más de tres cuartas partes de la población mundial vive en países deudores ecológicos, es decir, en los cuales el consumo nacional ha sobrepasado su propia capacidad biológica para abastecerse.

“Muchos de nosotros estamos manteniendo un estilo de vida y crecimiento económico gracias al uso y extracción del capital ecológico de otras zonas del Planeta”, afirma Leape. “Si nuestras demandas continúan a este ritmo, para mediados del 2030 necesitaremos el equivalente a dos planetas para poder conservar este nivel”.

El Índice Planeta Vivo (IPV) muestra que las poblaciones de 1.686 especies de vertebrados en todas las regiones del mundo, ha descendido casi 30% durante los últimos 35 años. Esta dramática pérdida se debe a la deforestación y la transformación de los usos del suelo en los trópicos, la contaminación, la sobrepesca y la pesca destructiva, así como por los impactos de las represas y el cambio climático sobre las especies de agua dulce (cuyo IPV ha sufrido un descenso del 35 por ciento).

Las emisiones de carbono derivadas de la quema de combustibles fósiles y el cambio de usos del suelo son los factores fundamentales que provocan la huella humana y que están detrás del cambio climático. El análisis de la huella ecológica, elaborado por la GFN, también muestra que mientras la biocapacidad global (el área actualmente disponible para producir nuestros recursos y absorber nuestras emisiones) es de unas 2,1 hectáreas globales (hag) por persona, la huella ecológica promedio por persona es de 2,7 hag.

“Para el caso de Colombia, los resultados son parcialmente alentadores: aunque su huella ecológica promedio es de 1,3 hag y su biocapacidad actual es de 3,7 hag –lo que supera el promedio mundial-, es evidente una pérdida acelerada de esta última desde 1960, estimada en casi 9 hag”, dijo Mary Lou Higgins, directora de WWF Colombia. “Sin embargo, frente al cambio climático, es importante tener en cuenta que a pesar de que hace parte de los países que producen menos del 2,5 % de las emisiones globales, sí es uno de los más afectados, y como evidencia de ello están la pérdida de especies y la desaparición de la mayoría de nuestros nevados, glaciares y páramos. Esto es aún más grave si se tiene en cuenta que cerca del 60% de la electricidad de los países andinos es generada a partir de las fuentes hídricas de estos ecosistemas”.

Esta edición de 2008 incluye, por primera vez, la medida de la huella hídrica en los cálculos de la Huella Ecológica y del Índice Planeta Vivo (IPV). Este nuevo índice señala que, actualmente, cerca de 50 países están sufriendo un severo o moderado estrés hídrico y el número de personas que padecen escasez anual o estacional de agua podría aumentar como resultado del cambio climático.

No obstante, el Informe incorpora una serie de “cuñas de sostenibilidad” que, juntas, podrían estabilizar e invertir la tendencia hacia una mayor deuda ecológica y el desabastecimiento de nuestras fuentes naturales de recursos. Sobre el cambio climático, se muestra que la eficiencia energética, las energías renovables y la disminución de emisiones podrían satisfacer las demandas energéticas para el año 2050, reduciendo entre 60 y 80 por ciento las emisiones de carbono. Incorporar una perspectiva ecosistémica al consumo, desarrollo y comercio equivaldría a una conservación a largo plazo de los recursos necesarios para la supervivencia.

“Si la humanidad tiene voluntad, encontrará también la forma de vivir con los medios que ofrece el Planeta, asegurando a la vez el bienestar de los seres humanos y de los ecosistemas de los que depende”, concluyó Leape.
 
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