¿Es la pesca una actividad sostenible? | WWF

¿Es la pesca una actividad sostenible?

Posted on 21 noviembre 2017
Pescador con pesca de atún
© WWF / Jürgen Freund
De esta actividad dependen económicamente más de 820 millones de personas en todo el mundo. Esta actividad no solo es fundamental para la subsistencia de comunidades enteras, también es garantía de alimento para millones de habitantes. En el Día Mundial de la Pesca te invitamos a conocer por qué es urgente convertirla en una actividad amigable con los recursos naturales.
 
La actividad pesquera genera más de 260 millones de empleos, 50 de ellos en pesca artesanal o de subsistencia, en lugares donde otra actividad laboral remunerada a la cual dedicarse sería muy difícil de encontrar. De hecho, la pesca y la acuicultura son el sustento del 12% de la población mundial. Y la principal fuente de proteína animal de más de 1.000 millones de personas en el mundo proviene de los recursos del mar.
 
En junio de este año, se realizó la primera Conferencia de los Océanos de Naciones Unidas en Fiji. Allí se trataron temas tan importantes para la humanidad como la salud de los ecosistemas marinos, las alteraciones que ha producido el cambio climático y la contaminación -particularmente los desechos plásticos- y por supuesto, la grave situación de las pesquerías y la sobreexplotación que afrontan los recursos provenientes del mar.
 
La actividad pesquera tiene una repercusión directa sobre la seguridad alimentaria mundial, la salud humana y el desarrollo económico de los países. Por eso entre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el número 14 corresponde a conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, mares y recursos marítimos.
 
De aquí a 2020, una de las metas más importantes para lograr el ODS número 14 es “reglamentar la explotación pesquera y poner fin a la pesca excesiva e ilegal. Así como a las prácticas pesqueras destructivas con el fin de restablecer las poblaciones de peces más afectadas”, como lo estipula Naciones Unidas en su Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
 
Hoy, el consumo de pescado por persona es en promedio de 20 kilogramos al año. En países como Japón alcanza los 54, en España es de 38 y en Colombia alcanzó recientemente los 6,7 kg. Cada vez es mayor su demanda, pero la oferta sigue siendo preocupante. Entre 1970 y 2010, las poblaciones de 492 especies –las más comercializadas- se redujeron en un 50%.
 
Fenómenos como la sobrepesca y las presiones ejercida sobre las especies han ocasionado que se pierda 74% del recurso para consumo humano, entre los más afectados se encuentra el atún. 29% de las especies de peces más utilizadas para alimento o comercio en el mundo están sobre explotadas, es decir que han sido cazadas incansablemente sin darle un espacio a la especie para reproducirse y aumentar su población nuevamente.
 
A estos preocupantes sucesos se suma la pesca ilegal no declarada ni reglamentada (IUU por sus siglas en ingles) que tiene un impacto devastador en los ecosistemas marinos. Su valor se estima entre USD 10.000 y 23.000 millones por año. Según la FAO, más de 1.600 especies de marina se capturan en la actualidad, pero de ellas el 40% corresponde a 25 especies principales.
 
¿Y cómo está Colombia?
 
WWF-Colombia lanzó recientemente el Colombia Viva – Informe 2017, un documento en el que, por primera vez, se hace un balance histórico de los ecosistemas nacionales, así como una evaluación de la biodiversidad y de los servicios ecosistémicos.
 
En el informe se describe, por ejemplo, que la pesca artesanal continental es la actividad productiva y la fuente de seguridad alimentaria de más de un millón de colombianos. El sector pesquero en nuestro país genera 101.000 empleos directos, 45.000 relacionados con las pesca industrial y 90.000 en acuicultura.
 
La pesca es una de las actividades locales más importantes en distintas zonas del país. Sin embargo, la producción nacional ha disminuido considerablemente en las últimas tres décadas. Según un reciente estudio de la Autoridad Nacional de Pesca y Acuicultura (Aunap), en 2016, se reportaron 43.000 toneladas de recursos marinos mientras que en los 90 se reportaban 133.000 toneladas.
 
Un ejemplo alarmante es la disminución de pesquerías en las cuencas de los ríos Magdalena, Orinoco y Amazonas. En el Magdalena, las capturas de peces se han reducido en un 90% desde 1970, principalmente la del bagre rayado. Una especie de la que, en promedio, se obtenían 2.000 toneladas y hoy, no se alcanzan las 500.
 
Esta situación se debe principalmente a la sobreexplotación de las especies, a que no se respetan las vedas y a la falta de conciencia de los consumidores, pero también a la contaminación de los ríos y a la deforestación en las cuencas como lo advierte el informe Colombia viva.
 
¡Como consumidor puedes aportar!
 
  • Infórmate sobre las especies que están en veda*
 
  • No compres ni consumas la especie que está en tiempo de prohibición
 
  • Exige a tu distribuidor (supermercado o restaurante) conocer la procedencia del producto
 
  • Diversifica tu consumo de pescados y de mariscos. Conoce otras especies
 
*Es un proceso realizado cada año, y en el mismo periodo de tiempo, en el que se prohíbe la captura de una especie determinada para permitir su reproducción y subsistencia, y así evitar su extinción o continua reducción en la población.

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