La guía para el ecoviajero | WWF

La guía para el ecoviajero

Posted on 30 mayo 2017
The census was carried out by one team travelling on water and two teams travelling on the ground. Nine experts took part in the expedition, including WWF biologists and scientists working for the Bulgarian Academy of Science.
Todas nuestras acciones tienen un impacto sobre los recursos naturales y viajar no es la excepción.
© WWF Bulgaria
Todas nuestras acciones tienen un impacto sobre los recursos naturales y viajar no es la excepción. Ten en cuenta los consejos de WWF Colombia para que tu transporte y estadía en tu destino sea tan agradable como responsable con el planeta*.

*Este artículo fue publicado originalmente en Avianca en revista, edición 47



1. Piensa en tus desplazamientos
 
Entre menos peso lleves en tu equipaje, menos gasto energético deberá realizar el vehículo en el cual te transportes. Los aviones, por ejemplo, gastan más combustible en la medida en que van más cargados. Por eso, viaja lo más ligero de equipaje que te sea posible. Además, esto te permitirá transportar la maleta en los múltiples recorridos que realizas y tener desplazamientos más prácticos.
 
Al llegar a tu destino, recórrelo a pie tanto como puedas. Esto te permite hacer paradas en los puntos que desees y, además, evita que te preocupes por conseguir dónde aparcar el carro (si lo has alquilado). Pero, sobre todo, reduces el consumo de combustibles fósiles. Las bicicletas son otra gran opción: en muchos casos reducen el tiempo de movilización hasta el destino, representa un ejercicio benéfico para la salud y no impacta negativamente al medio ambiente. Mira ciudades como Amsterdam: allí, más del 60% de la población se transporta en bici, pues el sistema está diseñado de manera que todos –visitantes y locales–, puedan acceder a una.
 


2. Conviértete en un invitado de honor
 
Esto implica tres comportamientos clave: primero, no extraigas animales ni especies nativas de las regiones que visitas. Además de ser altamente perjudicial para la conservación de los ecosistemas, hacerlo está prohibido. Segundo, si estás comprando suvenires o regalos a una comunidad local, paga el precio justo: muchos estamos acostumbrados a regatear, desconociendo el esfuerzo que implica la fabricación de una pieza artesanal. Nunca compres objetos que provengan de animales o de recursos naturales protegidos (como coral, marfil, carey, partes de animales). Y tercero, respeta las normas de cada lugar que visitas. Por ejemplo, en Asia debes cumplir ciertos requisitos de vestimenta para ingresar a los templos de sus ciudades. No saltes estas normas con la excusa de ser extranjero. Tú eres el invitado, compórtate como aquel que todos quisieran volver a invitar.
 
3. Disminuye los residuos sólidos
 
“Cada persona debe ser responsable de su propia basura: debe darle una adecuada disposición a lo que produce desde que se levanta hasta que se acuesta”. Las palabras son de Alma Clara García, presidenta de la Corporación sin ánimo de lucro Samarios Sí Podemos, quien hace la recomendación para los visitantes de cualquier playa. Sin embargo, es aplicable a todo entorno natural.
 
Debemos disminuir la cantidad de residuos sólidos, sobre todo cuando visitamos entornos naturales, pues no todos cuentan con suficientes canecas para depositar las basuras. Los empaques de Poliestireno expandido (más conocido como Icopor) son altamente perjudiciales para los océanos, pues las piezas se desintegran en pequeñas partículas que flotan en el agua y pueden ser confundidas con alimento por las especies marinas. Las botellas de vidrio –como las plásticas–, representan un problema grave para la salud de las personas: cuando son olvidadas en la arena, por ejemplo, se quiebran y causan heridas a quienes transitan estos lugares descalzos (que son mayoría). Reutiliza los productos plásticos que puedas y aquellos que sean de un solo uso (como pitillos o bolsas plásticas pequeñas), ni siquiera los recibas.


 
4. Modera tu impacto en los hoteles
 
Tener una actitud comprometida con nuestro planeta es tan sencillo como solicitar a las personas que asean los cuartos de los hoteles que no te cambien las sábanas durante tu estadía. Lo mismo con las toallas. Trata de comportarte como lo haces en tu casa, donde solo usas una toalla por un buen periodo de tiempo o donde renuevas el jabón solo cuando este se ha terminado. Evita destapar nuevos productos si no has terminado los que ya empezaste. Lo que dejes de usar podrá entregarse a otro huésped y así se reduce el consumo innecesario de productos y empaques.
 
El desperdicio de comida representa 1.300 millones de toneladas al año, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura FAO. Esto significa que, entre otras cosas, estamos sirviendo comida en nuestro plato que no estamos ingiriendo. Es, por ejemplo, una costumbre habitual en los buffets de los hoteles, donde la oferta es tentadora y exageramos las porciones. Crear conciencia ecológica empieza por actos tan sencillos como ese, escoger solo lo que en realidad podemos comer. La repetición de este acto racional se convertirá más adelante en un hábito que incluso podremos enseñar a aquellos que nos rodean.


 
Si quieres calcular el costo ambiental de tu viaje ingresa a este enlace 
 

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