¿Pensando en la ciudad ideal? | WWF

¿Pensando en la ciudad ideal?

Posted on 24 mayo 2017
Cityscape, Melbourne, Australia
© WWF/Jones
Todos los estudios de población concluyen que para 2050 no solo seremos muchas más personas en el mundo, sino que 70% de nosotros estaremos congregados en ciudades. Por eso es tan importante entender cómo hacer de ellas lugares más sostenibles en los que vivir en equilibrio sea una realidad. WWF Colombia nos da algunas pistas.*

*Este artículo fue publicado originalmente en Avianca en revista, edición 48

 
¿Existe un modelo de ciudad perfecta, una especie de paraíso urbano en alguna parte del mundo que pueda replicarse fácilmente en otro punto del globo terráqueo? La verdad es que no. Cuando se trata de ciudades, es pertinente decir que son espacios que agrupan costumbres, identidades y culturas tan distintas como poblaciones hay en el mundo. Y es precisamente por eso que en cada ciudad se debe reflexionar sobre sus condiciones de espacio, ubicación, clima y acerca de las características de sus habitantes antes de que se propongan acciones para mejorar la calidad de vida.
 
Hacer ciudades sostenibles, entonces, exige partir de una mirada local. No obstante, los expertos en la materia concuerdan en tres características que definen este tipo de urbes: primero, un desarrollo urbano planificado (en materia de vivienda, transporte y buena relación entre la ciudad y sus zonas rurales aledañas). Segundo, que de prioridad ambiental en la construcción y crecimiento de la ciudad. Y tercero, una buena gobernabilidad que garantice los dos primeros aspectos.
 
Si de buenos ejemplos se trata, existen varias ciudades que a su manera han dado el paso hacia la sostenibilidad. Ámsterdam es un caso de éxito en movilidad sostenible –más del 60% de su población se mueve en bicicleta–, al igual que Copenhague, donde casi todos los habitantes viven a 250 metros, como máximo, del transporte público. Por su parte, las capitales de los países bajos alcanzan, entre todas, más de 36.000 kilómetros de ciclo rutas después de décadas de activismo y presión popular que finalmente produeron un cambio de mentalidad en los gobernantes.
 
San Francisco también entra en la lista, pues tiene una tasa de reciclaje del 77%, una de las mayores del mundo, y muchos de sus vecindarios tienen mercados de agricultores locales. Y hoy, Liubliana es más que un nombre difícil de pronunciar. La pequeña capital de Eslovenia, que cuenta con poco más de 290.000 habitantes, fue nombrada en 2016 como la capital verde de Europa. Parte de su encanto está en ser uno de los lugares con más espacios verdes en el Viejo Continente, el Parque de Tivoli se destaca entre ellos.
 
Como advierte Paula Rodríguez, especialista en impactos sectoriales de WWF Colombia, no hay una solución única que pueda aplicarse para resolver los problemas urbanos de todas las ciudades. Sin embargo, identificar los desafíos locales es una buena oportunidad para construir espacios más consientes y, en un futuro, más sostenibles. Para muchas ciudades latinoamericanas, estos son algunos de ellos:
 
1. Hay que planear
 
Las ciudades deben crecer de manera organizada. Es decir, las administraciones locales deben enfocar sus esfuerzos en una planeación urbana donde se destinen zonas de vivienda para los nuevos ciudadanos. Estas zonas no deben ser de riesgo y deben garantizar el acceso a los servicios básicos para evitar la segregación social.
 
2. El buen uso del espacio
 
No se trata de destinar zonas con un único propósito, sino de usar el suelo de manera mixta. Como lo explica Rodríguez, en casi todas las capitales de departamentos de Colombia, por ejemplo, se repite una característica: la gente vive lejos de donde trabaja. Si existiera mayor uso mixto del suelo, la distancia al trabajo se reduciría y probablemente las personas caminarían o se movilizarían en bicicletas.
 
3. El entorno natural
 
Luz Marina Mantilla, directora del Instituto Sinchi, manifiesta que “no podemos resolver problemas sociales tratando de obviar lo ambiental”. Esto implica que seamos más consientes de las áreas naturales que nos rodean. Las urbes y sus reglamentaciones no pueden estar aisladas de los parques naturales, páramos y lagunas cercanas, pues además de abastecernos, son fundamentales para la existencia del espacio urbano. La preservación de estas áreas debe estar garantizada en los planes de desarrollo de los asentamientos urbanos.
 
4. Transportarnos de otra manera
 
No se trata solamente de reducir las emisiones de gases contaminantes de los sistemas masivos de transporte, sino de tener servicios de mayor calidad en oferta, eficiencia y fácil acceso. El carro privado no debe ser la prioridad al momento de pensar cómo se va a desarrollar la ciudad: se deben incluir cada vez más opciones sostenibles como las ciclo rutas y se debe tener en cuenta tanto la calidad del aire como la del espacio para los usuarios de bicicletas y peatones.
 

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