La Biodiversidad en el centro de la agenda del desarrollo | WWF

La Biodiversidad en el centro de la agenda del desarrollo

Posted on 21 diciembre 2016
Chocó Department, Colombia
© WWF / Diego M. Garces

Por Ximena Barrera, Directora de política, WWF-Colombia*


*Artículo originalmente publicado en efeverde.com
 

Estamos perdiendo la biodiversidad del planeta a un paso alarmante. Según el último informe Planeta Vivo de WWF, desde 1970 la abundancia de más de 14.000 poblaciones de más de 3.000 especies ha disminuido en 58%. Si seguimos así, corremos el riesgo de perder la mayor parte de la diversidad biológica que alberga la Tierra. Por eso, uno de los mayores retos que tenemos en este siglo es revertir la tendencia.
 

Con el objetivo de enfrentarlo, líderes de 193 países del mundo se reunieron en Cancún en la Conferencia de las Partes del Convenio de Diversidad Biológica (COP13) para tomar decisiones que aseguren el cumplimiento del Plan estratégico 2011-2020 y sus 20 metas Aichi. Solo faltan cuatro años para cumplir con esta agenda ambiciosa que busca conservar la biodiversidad y mejorar los beneficios para las personas. Desafortunadamente, hasta la fecha el cumplimiento de los objetivos ha sido limitado.

 

Hay muchas presiones a nivel global que enfrenta la biodiversidad. Los más notorios son la fragmentación, degradación y pérdida de ecosistemas, la sobreexplotación, la contaminación, el cambio climático y la introducción de especies invasoras. La mayoría de estas actividades están ligadas a los sectores productivos de nuestra economía. Por esta razón, es imposible frenar la pérdida de la biodiversidad si estos sectores no incluyen en sus políticas y prácticas la conservación y uso sostenible de la diversidad biológica.

 

En este sentido, el éxito de la Cumbre en Cancún fue aprobar un compromiso para integrar la conservación y uso sostenible de la biodiversidad en sectores productivos como el agrícola, forestal, pesquero y turístico. La integración implica reconocer que la biodiversidad es indispensable para el buen funcionamiento de los sectores productivos. Por ende, estos deben buscar evitar, reducir y mitigar sus impactos negativos, y generar efectos positivos para la biodiversidad y los servicios ecosistémicos. Para América Latina y el Caribe, donde se encuentran 6 de los 17 países mega diversos que existen en el mundo, integrar la biodiversidad es fundamental.

 

Todos los sectores productivos pueden jugar un rol. Por ejemplo, el sector agro puede mejorar su productividad y diversificar, reducir la polución e impulsar incentivos para proteger la biodiversidad en los campos agrícolas. Igualmente, el sector pesquero puede reducir la sobreexplotación, mejorar las prácticas pesqueras al utilizar artes de pesca amigables con la biodiversidad y fortalecer las pesquerías sostenibles. El turismo puede fomentar la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad y divulgar información para concientizar a la ciudadanía. El sector de infraestructura puede incorporar lineamientos de crecimiento verde en su planificación y construir corredores para el tráfico de especies que habitan donde se desarrolla el proyecto.

 

Por eso, es tan importante que esta integración no solo ocurra en el marco del Convenio de Diversidad Biológica sino de manera articulada con todos los otros espacios multilaterales donde se está decidiendo el modelo de desarrollo de este siglo como el Acuerdo de París, la agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre otros. En la decisión de Cancún también se urge a las partes a hacerlo y se reitera que la diversidad biológica debe estar en el centro de la agenda de desarrollo.

 

Una forma de articular los diferentes compromisos internacionales es a través de las áreas protegidas y el fortalecimiento de otras estrategias de conservación. Al aumentarlas, fortalecer su conectividad y manejo efectivo, se cumple con objetivos del Plan Estratégico 2011-2020, con las metas de mitigación y adaptación al cambio climático y con diversos Objetivos de Desarrollo Sostenible como el 14 y 15 que buscan la protección de ecosistemas terrestres y marinos. La meta 11 Aichi busca que para 2020 se protejan al menos el 17 por ciento de las zonas terrestres y de aguas continentales y el 10 por ciento de las zonas marinas y costeras. Actualmente 14.7% del área terrestre global y el 12% del territorio marino esta protegido. Es decir, aunque vamos por buen camino se requiere un mayor esfuerzo. Países como México, Guatemala, Brasil, Colombia, entre otros, manifestaron en la COP13 su compromiso de aumentar sus áreas protegidas, lo cual muestra un liderazgo de la región de América Latina en este proceso.

 

Lo cierto es que tenemos poco tiempo para cumplir con las metas Aichi (2020) y con los Objetivo de  Desarrollo Sostenible (2030). En menos de quince años tenemos que revertir la tendencia que actualmente nos está encaminando hacia una irreversible pérdida de la biodiversidad. Esto solo será posible si todos los sectores trabajan de la mano, si se redirigen flujos financieros para este propósito y si la biodiversidad está en el centro de la agenda de desarrollo.
 

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