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Gente del Orinoco, iniciativas locales con futuro

Posted on 01 febrero 2008 Bookmark and Share

Reserva Natural Bojonawi, Cuenca del río Orinoco.

Liberación de tortugas a las aguas del Orinoco.

Proyecto de vivero adelantado en el marco del proyecto Pijiwi.

La iniciativa Pijiwi Orinoko, que en lengua Sicuani significa “Gente del Orinoco”, desde agosto de 2006 viene apuntándole a la consolidación de reservas privadas que garanticen la conservación de los ecosistemas y especies de la región, el manejo de los humedales y el fortalecimiento de actividades productivas con un enfoque ambientalmente sostenible, en especial relacionado con la pesca ornamental y el ecoturismo en la Orinoquia colombiana.

Los resultados del proyecto Pijiwi Orinoko evidencian la apertura de espacios a las iniciativas locales y regionales con la participación y articulación de los actores claves, a través de sus cinco líneas estratégicas de intervención: áreas protegidas privadas; manejo y recuperación de humedales y morichales; cadena de valor de peces ornamentales; turismo sostenible; y educación ambiental.

Resultados clave

El Proyecto Pijiwi Orinoko está apoyado por el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial de Colombia; Parques Nacionales Naturales de Colombia, United States Agency Internacional Development (USAID); WWF Colombia; Conservación Internacional (CI); The Nature Conservancy (TNC) y por organizaciones a nivel local como la Gobernación del Vichada; la Alcaldía de Puerto Carreño; el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder); el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA); la Secretaría de Educación Departamental del Vichada; y el Parque Nacional Natural El Tuparro. Además, es fruto de la unión temporal de la Fundación Omacha con la Fundación Horizonte Verde, en el marco del Acuerdo para la Conservación de Bosques (TFCA, por sus siglas en inglés), a cargo del Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez (FPAA).

En la puesta en marcha de dichas líneas de acción, la Reserva Natural Privada Bojonawi (ubicada a orillas del Orinoco, cerca de Puerto Carreño) fue ampliada de 1294 a 4800 ha. con el fin de garantizar de consolidar la conectividad de 7270 ha. de bosques inundables del río Orinoco, en una zona que incluye, además, los morichales, afloramientos rocosos, la Laguna del Pañuelo y pequeños tributarios como Caño Verde, Tesoro y Agualinda.. Sumado a ello, se declararon dos nuevas Reservas Privadas (Refugio Nimajay y Reserva Natural Morrocoy, con 2211 y 1294 ha., respectivamente); Estos hábitats son frágiles y se encuentran amenazados por la acción del ser humano, como el fuego, la compactación y la erosión de suelos por ganadería.

En este sentido, Lourdes Peñuela, de la Fundación Horizonte Verde, y coordinadora del componente de Áreas Protegidas del proyecto Pijiwi Orinoko, señala que “uno de los alcances más importantes desde la implementación del proceso es que la gente ahora conoce sobre la existencia de figuras de conservación privada. Esto ha conllevado a la consolidación de grupos de reservas privadas dedicadas a la conservación y producción en términos de desarrollo sostenible en la zona”.

Cabe destacar que dichos procesos son claves en la conservación de la región ante el incremento exponencial de compra de tierras en el departamento del Vichada (oriente colombiano, límite con Venezuela) para establecer grandes monocultivos de palma de aceite para la producción de biodiesel.

Peñuela afirma también que “Si bien ha habido un boom de compra de tierras debido a los incentivos forestales, se sabe que las reservas privadas son una alternativa para conservar. En esos terrenos pueden establecerse áreas intocables, áreas para restaurar, así como zonas de uso productivo en las cuales se minimicen los impactos negativos, es decir, evitando el uso de agroquímicos, formando bancos de proteínas y reemplazando la ganadería intensiva por la semi-intensiva, entre otras estrategias que le apunten al desarrollo sostenible”.

Por otra parte, en los análisis realizados sobre los humedales de la región, la Fundación Omacha, WWF Colombia y el Instituto Alexander von Humboldt, realizaron la cartografía de los humedales de la Reserva de Biósfera El Tuparro, como un insumo que apoyará su delimitación y zonificación por parte de Parques Nacionales Naturales (PNN) y la Fundación Puerto Rastrojo.

“Los avances obtenidos en este proyecto son el fruto del canje de deuda firmado por los gobiernos de Estados Unidos y Colombia en 2004”, explicó Saulo Usma, coordinador del Programa de Aguadulce de WWF Colombia. “Mediante este canje –apoyado por WWF, The Nature Conservancy y Conservación Internacional– se solidificaron las bases financieras para la puesta en marcha iniciativas de conservación, permitiendo que hoy la ampliación de las áreas protegidas sea un logro de conservación para hábitats estratégicos de Colombia”.

Recuperación ambiental

Para complementar las acciones de conservación, el proyecto Pijiwi avanza en la implementación de un vivero de plantas de importancia económica y cultural, con una capacidad de producción de 5000 plántulas al año, las cuales serán utilizadas en los procesos de restauración, en especial de morichales.

Para las especies de fauna más amenazadas, el Proyecto está diseñando planes de manejo específico dirigido a especies como la tortuga charapa o arrau (Podocnemis expansa), el jaguar (Pantera Onca), el delfín rosado (Inia geoffrensis), la nutria gigante (Pteronura brasiliensis) y el manatí antillano (Trichechus manatus), en la Reserva de Biósfera El Tuparro.

De esta forma, por ejemplo, se ha hecho posible la liberación de más de 30.000 tortuguillos en el río Orinoco, gracias al manejo de nidadas de tortugas en el río Bita, realizado con el apoyo de la Reserva Nimajay, junto con investigadores y autoridades especializadas de Venezuela. Igualmente, se trabaja en la capacitación de lancheros de la región para llevar turistas a observar, de manera responsable, delfines de río.

Alternativas productivas

Con la participación de pescadores, acopiadores, entidades de apoyo y exportadores de peces ornamentales se realizó el “Análisis de la Cadena de Valor de Peces Ornamentales de Puerto Carreño”. Este documento se constituyó en la base para la elaboración de una estrategia de competitividad de la actividad en el Municipio, la cual a su vez, se convirtió en la carta de navegación de todos los actores de la cadena para la implementación de acciones concretas encaminadas al fortalecimiento de la misma.

“Los actores reciben las recomendaciones concretas en el manejo sostenible del recurso, y esto les permite mejorar la calidad del producto y posicionarlo en los mercados nacionales e internacionales”, explica Fernando Trujillo, director científico de la Fundación Omacha. “Por ejemplo, para disminuir la presión sobre algunas especies de alto valor económico y ecológico, se hará transferencia de tecnología para la reproducción ex situ (fuera de su hábitat natural) de la arawana azul (Osteoglossum ferreirai)”.

Complementario a esto, Pijiwi está trabajando en la apertura de nuevos mercados nacionales de peces ornamentales del Orinoco, a través de la implementación de una estrategia de educación y mercadeo a escala nacional. Al consolidarse, dicha estrategia se dirigirá a niños entre 5 y 12 años, con el fin de que conozcan la riqueza en peces ornamentales de la cuenca del Orinoco y, a su vez, que estas especies se constituyan en una opción de mascota para el sector infantil de la población colombiana.

Así mismo, aprovechando la belleza escénica de la región, se busca fortalecer el ecoturismo para movilizar nuevas oportunidades económicas y de sensibilización. Con el apoyo de la Gobernación del Vichada y los representantes de los grupos locales de turismo, fue creado un comité que evalúa la capacidad de Puerto Carreño en hoteles, restaurantes y transporte; se elaboró también una propuesta de ordenamiento para la pesca deportiva, actividad que moviliza cerca de 500 turistas cada año, durante la época de aguas bajas.

La tarea que activa el corazón del proyecto Pijiwi Orinoco de consolidar las metas de ecosistemas y especies protegidas, al igual que la sostenibilidad de los proyectos productivos no es fácil. “Somos conscientes de que además de producir resultados concretos, estamos elaborando un proceso valioso de lecciones aprendidas que serán de utilidad para iniciativas similares”, enfatiza Fernando Trujillo. “En todo esto, la apuesta que hacemos es garantizar el manejo y conservación de tan importante y frágil región del país llamada Reserva de Biósfera El Tuparro”.

Destacado:
El componente de educación ha sido transversal en proyecto Pijiwi, y ha buscado fortalecer la capacidad de los colegios y los docentes para implementar y desarrollar el tema ambiental como parte de su proceso de enseñanza.

Para mayor información

Fernando Trujillo
Director Fundación Omacha

fernando@omacha.org

Luz Eliana Bossa Quintero
Comunicadora Social Fundación Omacha
luzeliana@omacha.org

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