10:33 AM. Sobre las aguas de la costa pacífica colombiana se mece una lancha comandada por un pescador de la zona. En el interior de la pequeña embarcación, el hombre lleva tres tortugas Negras (Chelonia agassizii) que se habían enredado en su espinel. Al parecer, el trío de especímenes sucumbieron ante la promesa ajena de la carnada.
La pesca incidental es uno de los tantos peligros a los que se enfrentan las siete especies de tortugas marinas que existen en el mundo. Esta vez los hechos tuvieron lugar en zonas aledañas al Parque Nacional Natural Gorgona (PNNG), y forman parte de los resultados del Programa de Monitoreo de Tortugas Marinas, realizado allí durante un año de trabajo de campo y análisis de datos.
Este proyecto, que ahora avanza hacia un segundo momento, responde a la intención de WWF Colombia, el Centro de Investigación para el Manejo del Ambiente y el Desarrollo Sostenible (Cimad) y la Unidad de Parques Nacionales Naturales de Colombia de conocer más sobre el comportamiento de estas especies, con el ánimo de tomar medidas que eviten su desaparición.
Colombia es un importante hábitat para seis especies de tortugas marinas. Las playas y zonas costeras de dos Santuarios de Fauna y Flora, una Vía Parque, un Área de Manejo Especial y siete de sus Parques Nacionales Naturales en el Caribe y el Pacífico son visitadas todo el año por estos quelonios para transitar, crecer, alimentarse y reproducirse. Entre estos destinos, se encuentra Gorgona.
Esta isla, declarada área protegida en 1984 por el gobierno nacional, es prueba del encuentro entre la selva tropical (hogar de micos cariblancos, perezosos, lagartos y cientos de especies vegetales) y los arrecifes de coral. Dicho ecosistema es la principal atracción para tres especies de tortugas marinas que lo tienen como su área predilecta de forrajeo (alimentación), pues les provee algas y pequeños animales (como camarones) que hacen parte de su dieta.
En dichas áreas de forrajeo fueron observadas 76 ejemplares de tortuga Negra y uno de tortuga Carey (Eretmochelys imbricata), durante los monitoreos nocturnos de captura y marcaje, realizados desde noviembre de 2006 hasta abril de 2007. Del mismo modo, los resultados del seguimiento revelan que, desde 2003 hasta 2007, de 260 ejemplares monitoreados de la primera especie, el 83,5% (217) son juveniles, mientras que el 16.5% restante son adultos.
“La población de tortugas Negras del PNNG es muy joven. En la medida en que las tortugas son especies de desarrollo tardío que alcanzan su madurez sexual aproximadamente a los 30 años, cualquier acción negativa sobre ellas puede desequilibrar la población”, dijo Luis Alonso Zapata, coordinador del Programa Marino Costero de WWF Colombia. “Se calcula que sólo uno de cada mil individuos nacidos llega a la edad adulta y logra reproducirse”.
01:37 AM. En las playas de Gorgona, la noche es el mejor momento para que una tortuga marina desove sus huevos. El ambiente calmo y la arena fresca se necesitan para reiniciar el ciclo de la vida. Una hembra está desovando: sus aletas traseras excavan un nido de 40 cm de profundidad y deposita allí aproximadamente 100 huevos, pero sólo un promedio de 30 culminará el proceso de incubación. Mientras tanto un investigador observa el proceso y toma notas. Después de una hora de trabajo, la tortuga los tapa con arena que asienta con el peso de su cuerpo y retorna al mar. Durante su trayecto hasta la orilla, se le toman las medidas a su caparazón y se realiza su marcaje poniendo una placa metálica numerada en una de sus aletas.
El seguimiento a la temporada reproductiva de la tortuga Golfina o Caguama del Pacífico (Lepidochelys olivacea) se registró entre noviembre de 2006 hasta enero de 2007. Durante dicho lapso se interceptaron cuatro hembras anidantes y se identificaron 11 nidos, 10 de los cuales se reubicaron en zonas más seguras de la playa (nidos ex situ), para protegerlos.
En un tiempo promedio de 57 días, periodo más bajo que el registrado para la especie en 2005 (62.3 días), siete nidos eclosionaron, es decir, de allí salieron nuevos tortuguitos hacia el mar. Al parecer, la variación de factores físicos como el tipo de arena y otros ambientales como la humedad relativa y la temperatura, pueden haber alterado los promedios de incubación. A su vez, el promedio de éxito de eclosión para la Golfina en playa Palmeras, donde se realizaron 27 exhumaciones, fue de 82.3%.
A pesar de que no es el caso de Gorgona por tratarse de un área protegida, se conoce que desde la incubación la especie ya está amenazada, pues muchas veces los nidos son saqueados por los perros domésticos de los lugareños o atacados por algún depredador natural como las aves. Por ello, al romper el cascarón, su instinto las lleva en una carrera hacia el océano. Este es un momento decisivo en la vida de una tortuga marina pues, gracias a un mecanismo todavía no comprendido por la ciencia, ellas se impregnan de las características de la playa, generando así un arraigo a su sitio de nacimiento, fenómeno conocido como filopatría. De esta manera, las hembras siempre regresarán a esa misma playa a dejar sus huevos. El caso de los machos es diferente, ya que jamás regresan a tierra. Sólo han sido reportados pocos casos en lo que se les ve en la orilla, al ser arrastrados por sus parejas durante la época de apareamiento.
Este proyecto, apoyado desde 2006 por WWF Colombia, es parte de una estrategia de conservación de las tortugas marinas del PNNG que busca estandarizar metodologías y resultados obtenidos, permitiendo así fortalecer los planes de manejo y la toma de decisiones de las entidades responsables.
El componente más innovador del proyecto tiene que ver con la toma de muestras genéticas de las tortugas marinas del Parque. Para ello, se contó con la autorización del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial para realizar investigación genética de tortugas marinas, siendo éste el segundo proceso de tales características desarrollado en el país.
Entre abril de 2006 y 2007, se recolectaron un total de 107 muestras de tejido dérmico y sanguíneo, que están siendo analizadas en el laboratorio de Biología Molecular del Instituto Alexander von Humboldt. Tal información determinará zonas de anidación y zonas de alimentación de las especies que arriban a la isla, sus posibles rutas migratorias y lugares de origen.
“Estos resultados serán aún más contundentes, pues durante los monitoreos nocturnos de captura y marcaje se observó nueve tortugas Negras con diferencias de coloración en el caparazón, lo que en jerga científica se conoce como variación melanística”, afirmó Javier Rodríguez, del Programa de Tortugas Marinas WWF Colombia e investigador asociado a Cimad. “Esto indicaría que la procedencia de esos individuos es distinta a la usual en los ejemplares monitoreados en Gorgona”.
Una de las conclusiones más preocupantes de la investigación advierte sobre el hecho de que los pescadores de las zonas aledañas al PNNG siguen atrapando tortugas marinas para el consumo y comercialización de su carne. Adicional a ello, el trabajo de campo en las playas de Gorgona reportó cuatro casos de varamientos de tortugas, sin embargo sólo pudieron establecerse las causas de un par de ellos. El primero se trató de una Golfina encontrada en Playa Blanca y que fue muerta por pescadores de la zona . La segunda era una tortuga Negra que murió al enredarse en líneas de pesca, abandonadas en la playa de Piedra Redonda.
Sin embargo, las tareas puestas en marcha durante la investigación no se redujeron al monitoreo. Entre diciembre de 2006 y abril de 2007, el Programa también incluyó nueve charlas de sensibilización dirigidas a guardaparques, voluntarios, buzos y visitantes de la isla. Allí se trataron temas como la probable extinción de estos reptiles, la responsabilidad de los consumidores de productos de tortugas marinas y la importancia del PNNG como un lugar de especial biodiversidad en Colombia.

Entre diciembre de 2006 y abril de 2007, se realizaron nueve charlas de sensibilización dirigidas a guardaparques, voluntarios, buzos y visitantes de la isla. Adicionalmente, en Guapi se capacitaron pescadores sobre liberación de tortugas marinas capturadas incidentalmente.
Además, el proyecto se involucró con un proceso impulsado por el Cimad con pescadores en Guapi. Fue así como el Programa elaboró conjuntamente un formato donde se incluyó información sobre la captura incidental de tortugas marinas en espineles y faenas de pesca.
“En Guapi se capacitó a los pescadores sobre liberación de ejemplares capturadas incidentalmente, a través de técnicas de desenganche y técnicas de recuperación y/o diagnóstico del estado de salud de tortugas. Al final se hizo la entrega de 5 desenganchadores donados por WWF Colombia”, dijo Diego Amorocho, director ejecutivo de Cimad.A su vez, “se establecieron diálogos con pescadores involucrados en el estudio sobre la pesca incidental y el saqueo de nidos de estos reptiles. Fue muy importante escucharlos y durante las charlas ellos mismos manifestaron la necesidad de reemplazar los anzuelos “J” por los de tipo circular, estos últimos más amigables con las tortugas marinas”, agregó Rodríguez. “Por tal razón, en el futuro cercano será indispensable iniciar un proceso de implementación de anzuelos experimentales circulares. El proceso se enfocaría hacia asociaciones de pescadores de zonas aledañas al Parque, tal como existe hacia el sector de Bazán (Nariño). De esa forma, habrá mayor cobertura y tamaño de muestra, se incluirán más pescadores y se reducirá la pesca incidental de tortugas marinas en el sur del Pacífico colombiano”.
12:05 AM. Para fortuna de las tres tortugas Negras capturadas en el espinel de un pescador, la embarcación es interceptada por funcionarios del PNNG que patrullaban en áreas marinas. De inmediato le son decomisadas y mientras le explican que esta es una especie en peligro de extinción y que, por lo tanto, no deben cazarla, se les evalúa su estado de salud. Al cerciorarse de que no hay nada mal en ellas, son devueltas al mar. De ahí que una de las conclusiones del estudio hable sobre la importancia de que los funcionarios del Parque continúen fortaleciendo su presencia en aguas marinas circundantes de la isla. Pero, sin duda, es mucho más lo que hay por hacer.
K. eko
January 31, 2010 - 21:45
Bojko Vicove
January 21, 2010 - 05:52