Humedales | WWF

Humedales para nuestro futuro


El 2 de febrero de 1971 se firmó un tratado internacional para proteger uno de los ecosistemas más maltratados del planeta: los humedales. En aquel momento, WWF jugó un papel fundamental para crear la Convención Ramsar, y no hemos dejado de luchar por ellos desde entonces. Y cada 2 de febrero, celebramos el Día de los Humedales para recordar su vital importancia para la naturaleza y la sociedad.

 

 

Fuente de vida

Desde los manglares tropicales a las llanuras heladas de Siberia, los humedales son cruciales para la buena salud de nuestro planeta. Son zonas cubiertas de agua temporal o permanentemente, se extienden aproximadamente por el 6% de la superficie terrestre, y su diversidad es asombrosa: lagos, estuarios, charcas, marismas, mares poco profundos, llanuras de inundación, arrozales…

Dentro de su enorme rango de formas y tamaños, la función de todos los humedales es similar. Actúan como “riñones” de la naturaleza purificando el agua y filtrando contaminantes, rellenan los acuíferos de los que dependemos para beber, protegen a millones de personas de las inundaciones en los ríos y en las costas, y son el hogar de una biodiversidad asombrosa: se calcula que el 12% de todas las especies conocidas viven en humedales de agua dulce.

Además, como recuerda el lema de Ramsar “Humedales para nuestro futuro”, son críticos para el bienestar humano y para conseguir un desarrollo sostenible. Más de mil millones de personas se ganan la vida con los humedales y, sencillamente, no podríamos sobrevivir sin ellos.

Riqueza en riesgo

Históricamente, los humedales se han menospreciado y maltratado, considerados terrenos baldíos sin valor, e incluso focos de enfermedades que debían ser “saneados”. Se calcula que desde el año 1900 han desaparecido el 64% de los humedales de nuestro planeta. Una pérdida dramática que sigue en marcha.

En todo el mundo, los humedales siguen desapareciendo víctimas del desarrollo urbano, agrícola e industrial, de la construcción de presas, de proyectos de desecación, de la contaminación… Según el Informe Planeta Vivo de WWF, las especies de agua dulce son las más afectadas por la pérdida de biodiversidad: sus poblaciones se han reducido un 76% entre 1970 y 2010.
 

© Jorge García / Fundación Omacha