Amenazas

La densidad poblacional, la contaminación, el cambio climático y la construcción de proyectos de infraestructuran amenazan el futuro de los Andes del Norte.
© WWF Colombia / María Ximena Galeano M.
© WWF Colombia / María Ximena Galeano M.
Pocas regiones en el mundo están tan densamente pobladas como el Complejo Ecorregional Andes del Norte. EL CEAN está habitado por más de 40 millones de habitantes, incluyendo aproximadamente el 70% de la población de Colombia y Ecuador. La región atraviesa actualmente dramáticos cambios sociales y a medida que la población incrementa, la biodiversidad enfrenta nuevas y mayores presiones.
Entre los muchos cambios sociales que ocurren hoy en los Andes del Norte, es prominente la tendencia a la concentración de la propiedad en una minoría de la población. A medida que los pequeños agricultores abandonan sus parcelas, muchos se desplazan hacia las zonas más escarpadas de bosques y páramos en busca de nuevas tierras. Esta migración al interior del CEAN resulta en la pérdida y fragmentación progresiva de los ecosistemas naturales que son reemplazados por sistemas de producción que contribuyen aun más a su degradación ecológica.Las numerosas y grandes ciudades localizadas en el CEAN tienen una creciente demanda de alimentos, que dependen de los sistemas agrícolas de las zonas rurales. Para responder a estas necesidades, los sistemas de producción demandan cada vez más sistemas mecanizados y el uso de agroquímicos y pesticidas que contaminan los suelos y los ríos, afectando la cadena alimentaria en ecosistemas vecinos e incluso distantes de la región.
La realización de grandes obras de infraestructura para suplir esta demanda es característica en esta región. Por ejemplo, el desarrollo de proyectos hidroeléctricos ha sido frecuente en los Andes del Norte aprovechando la existencia de las cabeceras de más de 70 ríos y 300 arroyos importantes. Aunque este potencial de energía eléctrica de costo relativamente bajo ha sido una oportunidad de desarrollo económico, estos proyectos de infraestructura han pagado en muchos casos un alto precio ambiental al inundar grandes extensiones de ecosistemas de gran importancia biológica.
De manera similar, algunas industrias extractivas tales como la minería y la explotación petrolera están acelerando la tasa de pérdida de biodiversidad en algunas áreas del CEAN. Y la construcción de nuevas vías de acceso a las mismas para transportar los insumos necesarios en estos establecimientos no solamente destruye y fragmenta hábitats naturales sino que facilita la futura colonización de áreas antes remotas e inaccesibles.
La producción pecuaria también plantea amenazas a la biodiversidad. Además de contribuir a la erosión de los suelos, la ganadería ha reemplazado bosques montanos y páramos con pasturas artificiales, ha contribuido a su fragmentación y ha reducido el intercambio genético de poblaciones silvestres aisladas en los relictos boscosos. Solamente en Colombia, el 27% de los bosques andinos han sido afectados por la actividad ganadera.
