Guardianes de la naturaleza | WWF

Guardianes de la naturaleza

Posted on
30 noviembre 2015
Algunas comunidades campesinas de Putumayo están aprendiendo a convivir y a proteger las áreas protegidas.
 
Joaquín Palomar vive en Puerto Leguízamo, un municipio del Departamento del Putumayo. Por años, este campesino ha vivido en un territorio que ahora es un Parque Nacional Natural, lo que ha terminado siendo un freno para sus actividades.
 
En la fecha en la que el Parque Nacional Natural La Paya fue constituido como área protegidas (1984), el gobierno no tuvo en cuenta el uso, la ocupación y la tenencia de las comunidades campesinas que vivían ahí. Joaquín siempre ha estado allí y su caso no es único. Por lo menos 200 familias campesinas habitan territorios protegidos en el Piedemonte Amazónico, que ahora están protegidos de la mano humana, lo que evidentemente es una fuente de conflicto.
 
Desde el 2014, Joaquín asiste a las Mesas de Concertación, un espacio de diálogo que busca solucionar los problemas que se pueden presentar. Julia Miranda, Directora de Parques Nacionales, cuenta que la presencia de comunidades campesinas no es un problema sino un desafío: “ese gran reto se convierte en una oportunidad de trabajar con ellos para lograr la conservación efectiva de las áreas”.
 
Este conflicto está siendo solucionado gracias a la mediación de WWF. Carmen Candelo, Directora de Gobernanza de WWF Colombia, opina que “los avances son muy positivos porque se ha podido responder ante diferentes inquietudes de las comunidades para llegar a puntos de acuerdo y soluciones a un problema que es histórico en nuestro país”.
 
Joaquín es consciente del papel que juegan las comunidades campesinas en la protección de los ecosistemas, por eso participa en las Mesas de Concertación. Cómo explica: “Más que necesario, es indispensable que este proceso se lleve a cabo en todos los Parques Nacionales y que las comunidades en todos los departamentos estén dispuestas a colaborar exponiendo sus problemas”.
 
La labor de WWF ha permitido abrir espacios de trabajo con las comunidades, que, de manera voluntaria y consensuada, le apuestan a la conservación de las Áreas Protegidas y de alta importancia para la nuestro país. En total son 321 delegados que continúan trabajando juntos para establecer acuerdos que permitan la protección de los ecosistemas y el bienestar de quienes lo habitan.