“Quienes gustan de las aves ya no quieren comprarlas para tenerlas en una jaula, las quieren ver en su hábitat natural” | WWF

“Quienes gustan de las aves ya no quieren comprarlas para tenerlas en una jaula, las quieren ver en su hábitat natural”

Posted on
13 febrero 2019
Dice Luis Germán Naranjo, Director de Conservación y Gobernanza de WWF-Colombia, a propósito del más reciente informe de la organización TRAFFIC que señala una disminución considerable en el tráfico ilegal de aves en Suramérica. Para él, el cambio en la apreciación del público amante de las aves ha sido una de las claves en este resultado.
 
Hasta hace unas cinco décadas la tendencia de coleccionistas obsesionados por tener en su poder pájaros con plumajes de colores llamativos o del sector de la moda por utilizarlos como elementos decorativos para los productos de sus consumidores fueron algunos de los factores propicios para fomentar el tráfico internacional de aves. El mercado surtió esta demanda, especialmente, con especies provenientes de Suramérica, la región con países como Colombia que tiene la mayor diversidad de especies de aves del mundo. Sin embargo, la situación cambió y los países suramericanos han llegado a tener las cifras más bajas del tráfico ilegal de aves en décadas, luego de apostar por medidas que incluyen el control policial o el fomento al turismo de observación de aves.

 
Este resultado es uno de los hallazgos del estudio “A vista de pájaro: lecciones de 50 años de regulación y conservación del comercio de aves en los países amazónicos”, realizado por el biólogo colombiano Bernardo Ortiz von Halle para la organización TRAFFIC. A propósito de este reciente informe, hablamos con Luis Germán Naranjo, quien analiza sus principales aportes y los retos que quedan para los países de la región en sus esfuerzos por detener el comercio ilegal y las amenazas a las aves.
 
Una de las principales conclusiones del informe es que el comercio ilegal de aves suramericanas ha llegado a su nivel más bajo. ¿Cuál es su percepción sobre este resultado?
 
Luis Germán Naranjo: Indudablemente es un gran triunfo que el tráfico ilegal de aves suramericanas haya disminuido considerablemente. Saber con certeza que una amenaza tan importante en el pasado, hoy en día es marginal, es una buena noticia. Esto implica menos extracción de animales de los ecosistemas y menos muertes accidentales, pues hay que tener en cuenta que en el tráfico ilegal de fauna son más los animales que mueren que los vendidos y comprados.
 
Aunque los países amazónicos han tenido esta favorable disminución, el informe alerta sobre el reto regional en Perú. ¿Qué ha ocurrido en este país?
 
L.G.N.: Allí estos negocios extractivos de la selva amazónica se han mantenido y todavía hay mercados famosos por el comercio que hacen. Mucho de este comercio todavía es ilegal y esta ilegalidad relacionada con la vida silvestre siempre será un problema, sobre todo porque está asociada de manera indirecta o directa a otras formas de ilegalidad como el narcotráfico, la minería ilegal, el tráfico de armas, etc. En Perú hay mercados famosos por la persistencia de este tipo de cosas. Por ejemplo, es famosa la plaza de mercado de Iquitos, un sitio de donde siguen saliendo cantidades de aves silvestres. Y el asunto es más grave todavía porque tanto en Perú como en Surinam, sucede un fenómeno particular y es que la fauna extraída no proviene exclusivamente de estos países. En el caso de Perú se cree que salen aves de Ecuador y Chile y son negociadas como exportación peruana. Afortunadamente, en comparación a lo que fue en el pasado ya es algo marginal, pero sigue dándose.



 Luis Germán Naranjo, Director de Conservación y Gobernanza de WWF-Colombia © WWF-Colombia / Andrea Parra Jiménez

 
¿Qué medidas han sido claves para obtener las cifras de tráfico ilegal de aves más bajas en la región? ¿Cómo continuar en este sentido en las próximas décadas?
 
L.G.N.: Yo diría que el informe de TRAFFIC es muy equilibrado y algo por resaltar es que gracias al trabajo de los últimos 50 años, los avances en el control del tráfico y la captura de quienes trafican son medidas que indudablemente han dado resultado.
 
La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) ha sido un instrumento formidable y el papel de TRAFFIC ha sido fundamental. Así que los países tienen la capacidad de hacer controles muy buenos, las autoridades portuarias cuentan ahora con herramientas más fuertes de lo que existía en el pasado para identificar cuándo se están dando estos fenómenos de exportación y así prevenirlos y detenerlos.
 
Además de estos aspectos, el informe también destaca al aviturismo entre las estrategias para reducir el tráfico ilegal. ¿Cuál ha sido el papel que ha desempeñado esta alternativa?
 
L.G.N.: La principal razón por la que ha disminuido el tráfico es que la apreciación global de la avifauna silvestre ha cambiado y ahora las aves en libertad son consideradas más valiosas que en una jaula. El crecimiento global del aviturismo es uno de los fenómenos de diversión al aire libre más sorprendentes. La valoración de las aves de Suramérica, que hace el público de los países del primer mundo, es impresionante. A quienes les gustan ya no quieren comprarlas para tenerlas en una jaula, sino que las quieren ver en su hábitat natural. Eso representa un potencial enorme desde el punto de vista de la conservación y el desarrollo de medios de vida relacionados con el mantenimiento de hábitats naturales donde viven estas especies.
 
¿Qué desafíos enfrenta este crecimiento del aviturismo como alternativa de conservación?
 
L.G.N.: El aviturismo es un negocio exigente con bastantes desafíos por enfrentar para países como Colombia, en donde apenas empieza a desarrollarse con fuerza. En primer lugar, para que el negocio florezca es necesario tener buenas aves y para que estas existan debe haber buenos hábitats. Eso quiere decir que el aviturismo entra a competir con sistemas de producción basados en la transformación de paisajes, en el cambio de coberturas de la tierra como la expansión de la agroindustria, la minería a cielo abierto, el desarrollo de la infraestructura a gran escala, etc. Así que es un desafío mantener sitios importantes por sus aves en buenas condiciones.
 
Adicionalmente, el desafío también tiene que ver con que el aviturismo puede competir con la transformación de sitios para el turismo de aventura donde se hace canopy o rafting, pues allí hay afluencia masiva de personas que riñe, en buena medida, con una actividad que es más contemplativa, menos concurrida.
 
¿Cuál es el llamado que queda para las autoridades y Gobiernos de los países amazónicos?
 
L.G.N.: A pesar de que el negocio ha disminuido dramáticamente no se debe bajar la guardia porque no se ha exterminado. Todavía existe y no se sabe si se recrudezca en el futuro. Por eso se deben fortalecer las medidas que ya existen. Pero el principal llamado ya no es solamente a los Gobiernos sino a organizaciones o quienes tengan el poder de hacer esta clase de acciones. Por ejemplo, dentro de estos actores cuento organizaciones como WWF, en la que deberíamos contribuir mucho más a promover la apreciación de la vida silvestre por lo que es, es decir, en libertad y en sus hábitats y a que la sociedad global entienda que la vida silvestre debe estar en sus sitios de origen. De manera que esa apreciación, ese respeto, es algo necesario y se debe inculcar a todos los niveles. El llamado es a que todos reguemos la voz y continuemos incrementando esta apreciación.
 
¿Cómo acercarnos a las aves y empezar a apreciar su riqueza ecológica?
 
L.G.N.: La observación es el mejor vehículo para hacer que la gente entienda las aves. La invitación es a que los seres humanos abramos los sentidos a la vida silvestre que nos rodea y aprendamos más de estos seres vivos.
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